La fuerza de Coriolis no existe. La fuerza centrífuga, tampoco. | El navegante - Blog elcorreo.com

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Manu Arregi Biziola

El navegante

La fuerza de Coriolis no existe. La fuerza centrífuga, tampoco.

Tenemos más malas noticias. Si hace unos días desmentimos rotundamente el mito de que el agua gira en los lavabos de manera diferente en cada hemisferio terrestre , hoy venimos, directamente, a cargarnos la fuerza de Coriolis, supuesta responsable de esos giros. Quizá alguno cayó en la cuenta de que en esas entradas del blog, salvo algún posible desliz, nos referimos continuamente al efecto Coriolis, no a la fuerza de Coriolis. Por que en realidad se trata de un efecto, no de una fuerza al uso. Veámoslo en el video del departamento de Física del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets). Pero expliquémoslo antes, para entenderlo.

En el video dos jóvenes sobre una plataforma giratoria se lanzan un balón el uno al otro. Mientras la plataforma no gira, ningún problema. Pero, cuando esta gira, la pelota de desvía. Es el efecto Coriolis. Pero, ¿se desvía realmente la pelota? Pues en realidad no. Veámos el video.

En el video se muestra el lanzamiento de la pelota desde dos puntos de vista. Primero con una cámara cenital, inmóvil. Vemos que a pelota sigue en realidad un movimiento perfectamente lineal. No hay giro. Lo hacen sobre el segundo 55. Esta es la imagen.

Luego nos muestran lo mismo, pero con la cámara siguiendo el movimiento giratorio de la plataforma. Es decir, nos muestra como se ve la misma situación anterior, pero desde dentro del sistema. La pelota parece seguir ahora un movimiento curvo. Es el efecto Coriolis. Pero incluso de esta perspectiva, se puede apreciar que en realidad el movimiento de la pelota no ha sido curvo. Fijémonos desde qué punto lanza la pelota y que trayectoria sigue respecto a ese punto. Lineal. Está aproximadamente en el minuto 1 y 22 segundos.

A continuación, montan la cámara de tal manera que muestra lo que ve uno de los chicos. La pelota se desvía. Lo vemos aquí.

Eso es, exactamente, lo que sucede con los proyectiles lanzados en la Tierra a larga distancia. Se desvían. Y, para explicar lo que vemos, nos inventamos una fuerza, la fuerza de Coriolis. Volviendo al video. Los chicos, subidos a la plataforma “ven” que la pelota se desvía. La trayectoria se curva. Para explicarlo, se inventan una fuerza, la fuerza de Coriolis. Y les es útil. Al final del video se ve como, haciendo “cálculos”, se puede alcanzar el objetivo. Basta con lanzarlo en la dirección adecuada, contando con el efecto Coriolis.

Otra fuerza del mismo estilo es la fuerza centrífuga. Tampoco existe en realidad. Veámoslo con la Luna. Lo que se enseña es que la Luna se mantiene en órbita respecto a la Tierra porque la fuerza de atracción gravitatoria terrestre se equilibra con la centrífuga. Falso. La fuerza centrífuga es también una fuerza que nos inventamos para explicar por qué no cae la Luna sobre nosotros. ¿Qué sucede realmente? La velocidad tangencial de la Luna es, aproximadamente, 1 km/sg. Este movimiento tangencial, se complementa con otro de caída libre en dirección al centro de la Tierra, justo de manera que la Luna se mantiene en su órbita. Es decir, la Luna está cayendo continuamente a la Tierra. Nunca nos cae encima debido a su velocidad tangencial. Explicado más claro. El vector azul es el vector velocidad, pero supongamos que es el desplazamiento que sufre la Luna en esa dirección en un tiempo dado. En ese mismo tiempo, la Luna cae una distancia igual a la que hay del extremo del vector hasta la órbita. Como estos dos movimientos son simultáneos, la Luna se mantiene en todo momento en su órbita, aunque nunca deja de caer.

Otro ejemplo en el que podemos ver más claro que la fuerza centrífuga no existe. Supongamos que en vez de la Luna, esa bolita es nuestro coche. Hemos entrado en una curva habiéndosenos olvidado una bolsa sobre el coche. En la curva, la bolsa sigue la trayectoria de la flecha azul. A nosotros, que vamos en el coche, nos da la impresión de que la bolsa sale despedida hacia afuera. Por la fuerza centrífuga, claro. Pero, en realidad, lo único que hace la bolsa es seguir una trayectoria lineal, pues nada le obliga a trazar la curva.

Este tipo de fuerzas ficticias las tienen que “inventar” los observadores que están en sistemas no inerciales. Lo dejaremos ahí. Quizá otro día profundicemos en ello.

No me gustaría acabar sin decir que hay quien dice que la fuerza centrífuga sí que existe, pues es la reacción que a toda fuerza exige la tercera ley de Newton. Falso. La fuerza de atracción que la Tierra tiene sobre la Luna tiene, efectivamente, su par. Si la Tierra atrae a la Luna con determinada fuerza, la Luna atrae la Tierra con una fuerza exactamente igual. Esas son las dos fuerzas. Eso sí, por la formula F = ma (fuerza igual a masa por aceleración), como la masa de la Tierra es mucho mayor, la aceleración es menor. Pero eso no nos libra de estar cayendo también, continuamente, en dirección a la Luna. El sistema Tierra-Luna es, por tanto, mucho más complejo de lo que se cuenta habitualmente. Pero bueno, esa es ya otra historia.

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