{"id":99,"date":"2008-10-29T11:17:47","date_gmt":"2008-10-29T11:17:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=99"},"modified":"2008-10-29T11:17:47","modified_gmt":"2008-10-29T11:17:47","slug":"cosas-normales-italia-20-adoracion-ninos-y-ancianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2008\/10\/29\/cosas-normales-italia-20-adoracion-ninos-y-ancianos\/","title":{"rendered":"Cosas normales en Italia (20): adoraci\u00f3n de ni\u00f1os y ancianos"},"content":{"rendered":"<p>Con todo lo que llevamos hablado del desd\u00e9n italiano por las reglas y su desconfianza innata por las estructuras artificiales, debemos a\u00f1adir una consideraci\u00f3n sobre la contrapartida humana que lo acompa\u00f1a. Si bien el inter\u00e9s general, el bien com\u00fan y el sentido del deber son cosas que al ciudadano se le suelen escapar, porque en medio siempre hay alguien que se aprovecha y, por tanto, no tiene mucho sentido, es extraordinariamente sensible al inter\u00e9s particular, el bien individual y el sentido de la necesidad cuando se le presenta una situaci\u00f3n concreta en la que \u00e9l puede intervenir directamente. La solidaridad y la ayuda a las personas, al vecino o incluso al desconocido con problemas pueden desencadenar aut\u00e9nticos derroches de generosidad. El italiano prefiere las distancias cortas, lo que ve, lo que toca con la mano, de lo que se puede fiar.<\/p>\n<p>Un ejemplo muy claro es el trato que se dispensa, en general, a los ni\u00f1os y a los ancianos. Es un amor y respeto reverencial. Los ni\u00f1os, sobre todo, son sagrados y se les idolatra. Cualquier cosa se puede parar si hay un ni\u00f1o por medio. Hasta los polic\u00edas de guardia con la metralleta en el Parlamento dejan su puesto para hacer caranto\u00f1as y caras a un chaval que pasa. En una tienda, en un restaurante, en el supermercado, las madres con el cochecito tienen toda la prioridad y nunca molestan. Las embarazadas, por la misma raz\u00f3n, son objeto de todo tipo de atenciones y miramientos. Todo el mundo por la calle les da \u2018auguri\u2019, se interesa, pregunta, se vuelve como de la familia.<\/p>\n<p>Con los ancianos, muy presentes en todas las familias, pasa lo mismo. Italia es el pa\u00eds con m\u00e1s viejos del mundo. Est\u00e1 dominado por las gerontocracias, como ya hemos dicho alguna vez, de la pol\u00edtica al Vaticano, pero el lado bueno es que la gente mayor tiene mucha presencia p\u00fablica y prestigio social. Se les deja el sitio en el autob\u00fas, se les hace pasar antes, se les escucha y andan por el barrio como por su casa.<\/p>\n<p>Son esas cosas antiguas tan buenas que Italia sabe conservar, junto a las malas de las que tanto hablamos.<\/p>\n<p>Por desgracia, seg\u00fan mi experiencia las \u00faltimas veces que he ido, en Espa\u00f1a esto se est\u00e1 perdiendo de forma alarmante, con ese car\u00e1cter agrio que se est\u00e1 imponiendo en muchas ciudades. Somos todos muy modernos.<\/p>\n<p>Si hay un cineasta que ha sabido tratar con ternura a ni\u00f1os y ancianos es sin duda el gran maestro Vittorio De Sica. Hace ya 60 a\u00f1os, en 1948, revolucion\u00f3 el cine con este ni\u00f1o y esta pel\u00edcula.<\/p>\n<p>  <OBJECT  height=344 width=425><PARAM NAME=\"movie\" VALUE=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/49GfBw9JcC8&#038;hl=en&#038;fs=1\"><PARAM NAME=\"allowFullScreen\" VALUE=\"true\">     <embed           src=\"\/\/www.youtube.com\/v\/49GfBw9JcC8&#038;hl=en&#038;fs=1\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" allowfullscreen=\"true\" width=\"425\" height=\"344\"><\/embed><\/OBJECT><br \/>\nEs, naturalmente, \u2018Ladri di biciclette\u2019, Ladrones de bicicletas, que en Espa\u00f1a fue titulada en singular, \u2018Ladr\u00f3n de bicicletas\u2019. M\u00e9dicos de toda solvencia recomiendan verla al menos una vez al a\u00f1o, o como m\u00e1ximo, cada dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s De Sica hizo \u2018Umberto D\u2019, sobre este jubilado al que la pensi\u00f3n ya no le llega para nada. Desesperado y hambriento, va al Panteon, hoy lleno de turistas&#8230;<\/p>\n<p> <OBJECT style=\"BORDER-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; MARGIN: 0px; BORDER-LEFT: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px\" height=344 width=425><PARAM NAME=\"movie\" VALUE=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/aU0Yps3rGXA&#038;hl=en&#038;fs=1\"><PARAM NAME=\"allowFullScreen\" VALUE=\"true\">    <embed         src=\"\/\/www.youtube.com\/v\/aU0Yps3rGXA&#038;hl=en&#038;fs=1\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" allowfullscreen=\"true\" width=\"425\" height=\"344\"><\/embed><\/OBJECT><br \/>\nHablando de gerontocracia, en 1948, cuando se estren\u00f3 &#8216;Ladri di biciclette&#8217;, Giulio Andreotti, que ya estaba en el Gobierno y ah\u00ed sigue mangoneando todav\u00eda, de senador vitalicio, critic\u00f3 la pel\u00edcula porque ofrec\u00eda una imagen negativa de Italia. \u00abLos trapos sucios se lavan en casa\u00bb, dijo. Bueno, pues en eso siguen, hasta arriba de trapos sucios y con la lavadora atascada.<\/p>\n<p>Otra maravillosa pel\u00edcula, &#8216;C&#8217;eravamo tanto amati&#8217; (1974, Ettore Scola), que en espa\u00f1ol tuvo dos t\u00edtulos, &#8216;Una mujer y tres hombres&#8217; y, m\u00e1s fiel, &#8216;Nos hab\u00edamos querido tanto&#8217;, resume esta idea. Cuenta la historia de Italia a trav\u00e9s de la vida de tres amigos. Mira por d\u00f3nde, sale tambi\u00e9n de refil\u00f3n el tema que nos ha ocupado recientemente de la movida estudiantil.<\/p>\n<p> <OBJECT style=\"BORDER-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; MARGIN: 0px; BORDER-LEFT: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px\" height=344 width=425><PARAM NAME=\"movie\" VALUE=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/vqvHNbkhNqE&#038;hl=en&#038;fs=1\"><PARAM NAME=\"allowFullScreen\" VALUE=\"true\">  <embed     src=\"\/\/www.youtube.com\/v\/vqvHNbkhNqE&#038;hl=en&#038;fs=1\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" allowfullscreen=\"true\" width=\"425\" height=\"344\"><\/embed><\/OBJECT><br \/>\n<STRONG>Sinopsis:<\/STRONG> Uno de los tres protagonistas recuerda la primera vez que vio &#8216;Ladri di biciclette&#8217; en un cine-club de las fuerzas vivas de Nocera Inferiore, pueblecito de Salerno, en el sur. &#8220;Eran los a\u00f1os fabulosos en los que el cine italiano se impon\u00eda como el \u00fanico fen\u00f3meno de verdadera renovaci\u00f3n cultural, gracias a Rosellini, Zavattini, De Sica,&#8230;&#8221; Aquel debate, confiesa, fue memorable y determin\u00f3 el camino que seguir\u00eda su vida.<\/p>\n<p>Abre el debate un profesor: &#8220;Obras as\u00ed ofenden la gracia, la poes\u00eda, la belleza, estas mierdas nos difaman ante el mundo, bien ha dicho un joven cat\u00f3lico de gran porvenir, cercano a De Gasperi, que los trapos sucios se lavan en casa (Andreotti)&#8221;<\/p>\n<p>Pide la palabra el narrador, el profesor Palumbo: &#8220;Esta noche hemos visto una pel\u00edcula \u00a1\u00a1\u00a1estupenda!!! \u00a1Esto nos hace ver a los verdaderos enemigos de la colectividad, justo en esos defensores de la gracia, la poes\u00eda, la belleza y de todos los otros valores de vuestra cultura burguesa!&#8221;.<\/p>\n<p>R\u00e9plica: &#8220;\u00a1Estas bellas lecciones de anarqu\u00eda el profesor Palumbo las suministra a los alumnos de mi escuela! \u00a1Ya ha salido la denuncia para las autoridades de Salerno!&#8221;<\/p>\n<p>Palumbo: &#8220;\u00a1Esos alumnos que usted quiere tener sometidos bajo la ignorancia borb\u00f3nica!&#8221;. &#8220;\u00a1Pero Nicola, por una pel\u00edcula!&#8221;, intenta tranquilizarle su mujer.<\/p>\n<p>Interviene el farmac\u00e9utico: &#8220;\u00a1Denuncia sacrosanta, el profesor Palumbo fomenta el odio social!&#8221;.<\/p>\n<p>Y dice otro: &#8220;\u00a1Y sobre todo ofende las tradiciones morales de Nocera Inferiore!&#8221;<\/p>\n<p>Palumbo: &#8220;\u00a1Nocera es inferior porque ha dado el poder a individuos ignorantes y reaccionarios como vosotros tres!&#8221;<\/p>\n<p>Le dejan solo, confirm\u00e1ndole que est\u00e1 despedido. &#8220;P\u00eddeles perd\u00f3n&#8221;, dice su mujer. &#8220;No, nunca&#8221;, responde \u00e9l. &#8220;Claro, as\u00ed tu dignidad est\u00e1 a salvo, con los extra\u00f1os, pero con tu mujer, con tu hijo&#8230; Qu\u00e9 hacemos ahora, qui\u00e9n nos mantiene, mi padre claro&#8230; \u00a1Tienes que elegir Nicola, o el ideal o la familia!&#8221; &#8220;\u00bf\u00bf\u00bf\u00bfPero por qu\u00e9????&#8221; &#8220;\u00a1Porque el mundo es as\u00ed!&#8221; &#8220;Pues si es as\u00ed hay que cambiarlo, \u00bfo no? \u00bfO te va bien as\u00ed?&#8221;<\/p>\n<p> El poder del cine y del arte. El ideal o la familia. \u00bfEl mundo es as\u00ed o no, y hay que cambiarlo?<br \/>\nGran pel\u00edcula, gran pa\u00eds.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con todo lo que llevamos hablado del desd\u00e9n italiano por las reglas y su desconfianza innata por las estructuras artificiales, debemos a\u00f1adir una consideraci\u00f3n sobre la contrapartida humana que lo acompa\u00f1a. Si bien el inter\u00e9s general, el bien com\u00fan y el sentido del deber son cosas que al ciudadano se le suelen escapar, porque en [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":17436,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[55,145,218,296,565,720,754,1024,1058],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/99"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17436"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=99"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/99\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=99"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=99"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=99"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}