{"id":797,"date":"2013-01-22T16:53:38","date_gmt":"2013-01-22T15:53:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=797"},"modified":"2013-01-22T16:53:38","modified_gmt":"2013-01-22T15:53:38","slug":"el-ultimo-angel-de-coppi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2013\/01\/22\/el-ultimo-angel-de-coppi\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo \u00e1ngel de Coppi"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0 <a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2013\/01\/coppi-carrea4501.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-798\" title=\"coppi-carrea450[1]\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2013\/01\/coppi-carrea4501.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"339\" \/><\/a>Ante tanto capullo que se dopa, una historia del viejo\u00a0ciclismo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Los \u2018\u00e1ngeles\u2019 de Fausto Coppi, el gran campe\u00f3n del ciclismo italiano, eran sus escuderos, sus hombres de confianza, gregarios fieles y fieros que quedaron hu\u00e9rfanos con su muerte prematura y absurda. Coppi, como es sabido, muri\u00f3 con cuarenta a\u00f1os de malaria en 1959 tras una carrera de exhibici\u00f3n en Burkina Faso y en medio de una chapuza m\u00e9dica en Italia. Sus \u00e1ngeles -Ettore Milano, Michele Gismondi&#8230;- fueron sigui\u00e9ndole y ya solo quedaba uno, el gigant\u00f3n Andrea Carrea, llamado \u2018Sandrino\u2019, que muri\u00f3 el otro domingo, d\u00eda 13,\u00a0con 88 a\u00f1os. La prensa italiana borda la nostalgia y en estos d\u00edas ha recordado algunas de las historias de \u2018Sandrino\u2019, cuya vida es reflejo de otra \u00e9poca del ciclismo, nacido como redenci\u00f3n heroica en medio del hambre y las ruinas de la guerra.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u2018Sandrino\u2019, por ejemplo, pas\u00f3 dos a\u00f1os en el campo de concentraci\u00f3n alem\u00e1n de Buchenwald. Antes de la guerra trabajaba en el mantenimiento del ferrocarril y se hab\u00eda curtido pedaleando por las v\u00edas con pilas de ladrillos. Su f\u00edsico le salv\u00f3 de la muerte y del atroz regreso a casa: seis meses a pie hasta Berl\u00edn y dos a Praga caballo, que luego se comieron. El legendario masajista ciego de Coppi, Biagio Cavana, le fich\u00f3 de inmediato solo con palparle las manos. \u201cEste es un c\u00edclope\u201d, sentenci\u00f3. Comenz\u00f3 como profesional en 1948 con el hermano de Coppi, Serse, otra historia desgraciada. Muri\u00f3 con 28 a\u00f1os en 1951 tras una ca\u00edda en el Giro del Piemonte, al meter la rueda en el carril del tranv\u00eda. El pobre Serse hab\u00eda empezado a cuajar al ganar en 1949 una Paris-Roubaix de forma curiosa: los tres que iban delante se equivocaron al entrar en el vel\u00f3dromo final y se metieron por la puerta de la sala de prensa. En uno de esos giros extra\u00f1os del azar, tambi\u00e9n el hermano de Gino Bartali, el gran rival de Coppi, muri\u00f3 en un accidente con veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 \u2018Sandrino\u2019 pas\u00f3 a las \u00f3rdenes de Fausto Coppi en el Bianchi y se convirti\u00f3 en su sombra, casi como un guardaespaldas. Les bastaba una mirada para entenderse y con su fortaleza era capaz de hacer por \u00e9l lo que fuera. Hay un foto hist\u00f3rica, que ha desempolvado la prensa, que le retrata perfectamente. Es la que hemos puesto arriba. En la novena etapa del Tour de 1952 fue enviado por Coppi a controlar una escapada, pero al final gan\u00f3 sin querer y tras pasar la l\u00ednea de meta se fue al hotel. Al cabo de un rato llamaron a la puerta y era un gendarme. \u2018Sandrino\u2019 se asust\u00f3, porque pensaba que hab\u00eda liado alguna. Pero no, lo que pasaba es que ten\u00eda que volver a meta para subir al podio porque se hab\u00eda convertido en l\u00edder de la carrera con el \u2018maillot\u2019 amarillo. En la imagen se le ve cabizbajo, casi avergonzado, mientras Coppi le acaricia la barbilla, casi como para levantarle el rostro ante las c\u00e1maras en su d\u00eda de gloria. \u201cAquella \u2018maglia\u2019 no era m\u00eda. Al d\u00eda siguiente, en el Alpe d\u2019Huez, se la devolv\u00ed a Coppi\u201d, cont\u00f3 luego.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 No fue la \u00fanica vez que le busc\u00f3 la Gendarmer\u00eda, pero en otra ocasi\u00f3n no fue para ir al podio, sino al trullo. Con otros cuatro italianos, gregarios currantes como \u00e9l, andaban buscando agua. Como relat\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde en un libro, \u201cnos conoc\u00edamos todas las fuentes de Italia y Francia\u201d. Pero ese d\u00eda no encontraban nada as\u00ed que aterrizaron en un bar. Comieron, bebieron y se llevaron provisiones para los jefes, Coppi, Bartali y Magni. Al salir el due\u00f1o del bar les pregunt\u00f3 qui\u00e9n pagaba, pensando probablemente que no les ve\u00eda ning\u00fan bolsillo. Se miraron y respondieron: \u201cEl coche del disco verde\u201d. Se lo inventaron all\u00ed mismo, no exist\u00eda. Siguieron la carrera, pero al llegar a meta se encontraron con que un grupo de agentes quer\u00edan detener a Coppi y compa\u00f1\u00eda. El hostelero hab\u00eda llamado a la Polic\u00eda y solo sab\u00eda que sus timadores eran todos italianos. Qu\u00e9 fama.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Sandrino se com\u00eda pacientemente con Coppi sus 200 kil\u00f3metros de entrenamiento, aunque el capit\u00e1n luego segu\u00eda y se hac\u00eda otros ochenta \u00e9l solito. Coppi le meti\u00f3 la afici\u00f3n a la caza y sol\u00edan salir tambi\u00e9n juntos a caminar por los bosques con la escopeta. Le acompa\u00f1\u00f3 hasta el final, en ocho Giros y dos Tours, y cuando muri\u00f3 \u00e9l dej\u00f3 la bicicleta. Aunque segu\u00eda cazando. Dos d\u00edas antes de morir hab\u00eda ido a pegar unos tiros al campo. Cada 2 de enero, aniversario de la muerte de su amigo, iba a la misa conmemorativa y dec\u00eda unas palabras por \u00e9l. La \u00faltima vez, hace tres semanas.<\/p>\n<p>(Publicado en El Correo)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Ante tanto capullo que se dopa, una historia del viejo\u00a0ciclismo. \u00a0\u00a0\u00a0 Los \u2018\u00e1ngeles\u2019 de Fausto Coppi, el gran campe\u00f3n del ciclismo italiano, eran sus escuderos, sus hombres de confianza, gregarios fieles y fieros que quedaron hu\u00e9rfanos con su muerte prematura y absurda. 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