{"id":444,"date":"2012-02-06T17:30:03","date_gmt":"2012-02-06T16:30:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=444"},"modified":"2012-02-06T17:30:03","modified_gmt":"2012-02-06T16:30:03","slug":"sorpresa-siberiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2012\/02\/06\/sorpresa-siberiana\/","title":{"rendered":"Aquella nevada de 2012"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2012\/02\/El-Eternauta1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-445\" title=\"El Eternauta[1]\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2012\/02\/El-Eternauta1.jpg\" alt=\"\" width=\"319\" height=\"450\" \/><\/a>La gran nevada me pill\u00f3 fuera de Italia. En las noticias vi lo que pasaba, que es lo que me tem\u00eda: al final de la ma\u00f1ana del viernes Roma era una ciudad paralizada. Se qued\u00f3 sin autobuses, trenes ni taxis y sin ayuntamiento o responsables de cualquier tipo, con la gente tirada por la calle a su suerte. Solo funcionaba el metro, aunque no es gran cosa porque solo hay dos l\u00edneas. As\u00ed hasta hoy, tres d\u00edas despu\u00e9s, y acabo de leer que ma\u00f1ana siguen cerrados los colegios. Creo que comenzar\u00e9 a verter valium en secreto en los vasos de leche de mi hijo.<br \/>\n\u00a0 Roma es una ciudad fantasma, nada mal para ser la capital de Italia. El caos absoluto. La habitual combinaci\u00f3n de chapuza, improvisaci\u00f3n y fatalidad. Pero cuando llamaba por tel\u00e9fono la primera valoraci\u00f3n de mis familiares y conocidos era: \u201c\u00c8 bell\u00edssimo!\u201d. En Espa\u00f1a estar\u00edan todos cabreados.<br \/>\n\u00a0\u00a0 Yo volv\u00ed el s\u00e1bado por la noche, en avi\u00f3n. Sab\u00eda que podr\u00eda aterrizar en el aeropuerto, pero me imaginaba que llegar a casa no iba a ser tan f\u00e1cil. A las nueve de la noche, la terminal de Fiumicino era un lugar desolador. Era como llegar a Anchorage a las cinco de la ma\u00f1ana. No hab\u00eda taxis, ni autoridades, ni ayuda, ni nadie. Los grupos de extranjeros se miraban como si fueran a ser pasto de los lobos. Las colas para los taxis, que llegaban con cuentagotas, eran la guerra. No por los viajeros, que esperaban pacientemente, sino por los taxistas, que en muchos casos se aprovechaban para pedir precios demenciales. En el peri\u00f3dico he le\u00eddo hoy que el due\u00f1o de un restaurante denunciaba que a un cliente le hab\u00edan cobrado 257 euros desde su hotel. Hasta el mediod\u00eda de hoy solo se pod\u00eda circular con cadenas o neum\u00e1ticos especiales de nieve, y aquellos taxis tampoco parec\u00edan tenerlos. Tambi\u00e9n se jugaba uno la vida.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed que al cabo de una hora de espera heladora decid\u00ed coger el tren. En la web de Trenitalia dec\u00eda que el servicio estaba garantizado. Aunque no dec\u00eda c\u00f3mo. Tras varias cancelaciones, por fin sali\u00f3 un tren al centro de la ciudad, a Termini, ni una parada m\u00e1s. Fue tomado de asalto por los viajeros, la mayor\u00eda sin billete. Deduc\u00edan, me imagino, que en una emergencia ten\u00edan derecho a ello, o que nadie se lo pedir\u00eda -esto luego se confirm\u00f3-, pero es que adem\u00e1s pocas m\u00e1quinas expendedoras funcionaban o solo aceptaban tarjetas. Los extranjeros se preocupaban mucho ante las m\u00e1quinas por no obtener un billete, pero los italianos les tranquilizaban.<br \/>\n\u00a0\u00a0 El tren nos dej\u00f3 en la estaci\u00f3n de Termini sin saber lo que \u00edbamos a encontrar. La gente tuvo el optimismo de salir corriendo por el and\u00e9n para llegar antes a la parada de taxis, pero all\u00ed solo hab\u00eda una fila de un centenar de personas. El aspecto de la ciudad era de tensi\u00f3n b\u00e9lica, calles desiertas dominadas por el s\u00e1lvese quien pueda y una ausencia total de autoridad, con escenas raras de gente desperdigada y temerosa, caminando despacito para no romperse la crisma. En Roma, por lo visto, no hab\u00eda quitanieves, ni nadie ech\u00f3 sal y a la primera de cambio desaparecieron todos los servicios p\u00fablicos y agentes de seguridad. Y eso que las teles, como en Espa\u00f1a, se hab\u00edan muerto de gusto durante una semana manejando con terrible alarma el concepto de \u201cfr\u00edo siberiano\u201d.<br \/>\n\u00a0\u00a0 Andando por el hielo con cuidado rodeado de una atm\u00f3sfera irreal me sent\u00ed como el Eternauta. No s\u00e9 si conocen esta obra maestra del tebeo argentino (suya es la imagen\u00a0de arriba), \u00a0de H\u00e9ctor Germ\u00e1n \u00a0Oesterheld y Francisco Solano L\u00f3pez, pero les bastar\u00e1 saber que empieza con una gran ciudad nevada sin vida tras una cat\u00e1strofe nuclear o invasi\u00f3n marciana, no queda muy claro.<br \/>\n\u00a0\u00a0 Me fui a buscar un autob\u00fas entre las decenas de l\u00edneas que pasan por Termini, pero apenas hab\u00eda dos o tres parados, llenos de gente silenciosa y aterida. Fui a uno. En el indicador de destino pon\u00eda claramente \u2018Dep\u00f3sito\u2019. Es decir, que de all\u00ed se iba al garaje. Pero no cab\u00eda un alfiler. Entonces pregunt\u00e9:<br \/>\n-\u00bfD\u00f3nde va este autob\u00fas?<br \/>\n-No sabemos, respondi\u00f3 desde dentro un coro de voces.<br \/>\n-\u00bfY entonces? \u00a1Preg\u00fantenele al conductor!<br \/>\n-No hay nadie, est\u00e1n discutiendo entre ellos ah\u00ed fuera porque nadie quiere conducir.<br \/>\n\u00a0\u00a0 As\u00ed que me fui al metro, \u00fanico modo de ganar algo de terreno en una larga caminata hasta mi casa. Cog\u00ed la l\u00ednea B y comprob\u00e9 con sorpresa c\u00f3mo la pantalla de \u2018pr\u00f3xima parada\u2019 marcaba las estaciones en sentido inverso, como si fu\u00e9ramos en direcci\u00f3n contraria. Tuve que tranquilizar a unos japoneses muy alarmados. Entonces lleg\u00f3 el momento de pensar donde me bajaba y me sorprend\u00ed de mi decisi\u00f3n. Me baj\u00e9 en el Coliseo. Eso hab\u00eda que verlo. Quedaba m\u00e1s lejos de mi casa, pero seguro que era mucho m\u00e1s bonito. Es verdad, Roma era bell\u00edsima. Definitivamente, me pueden dar por perdido.<br \/>\n\u00a0\u00a0 Tard\u00e9 tres horas en llegar a mi casa, una m\u00e1s que en volar hasta Roma, aunque hubo gente que ni lleg\u00f3. Hoy el alcalde, Gianni Alemanno, que dice que no le avisaron de la nevada, ha dado gracias a los romanos por ayudar a superar la emergencia, aunque no se ha superado. Es decir, les ha dado gracias por haber hecho su trabajo. Agravado por el anuncio del reparto de dos mil palas que tampoco ha visto nadie. Lo curioso es que a los romanos no les ha sorprendido que al alcalde le haya sorprendido la nevada, siempre cuentan con que ser\u00e1n decepcionados por sus pol\u00edticos. Lo normal suele ser que salga todo mal. Los romanos ahora se reconocen por la calle en que van vestidos como si fueran a esquiar. Es m\u00e1s, han salido fotos de gente esquiando. Los turistas del norte de Europa se reconocen porque van vestidos normalmente. Aunque no est\u00e9n aqu\u00ed ahora no importa, lo ver\u00e1n la pr\u00f3xima vez que vengan en las fotos que bares y restaurantes colgar\u00e1n en las paredes con la fecha. Ser\u00e1 entonces aquella nevada hist\u00f3rica de 2012. Y en eso quedar\u00e1 todo.<\/p>\n<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2012\/02\/roma-neve1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-447\" title=\"roma-neve[1]\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2012\/02\/roma-neve1.jpg\" alt=\"\" width=\"672\" height=\"470\" \/><\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La gran nevada me pill\u00f3 fuera de Italia. En las noticias vi lo que pasaba, que es lo que me tem\u00eda: al final de la ma\u00f1ana del viernes Roma era una ciudad paralizada. 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