{"id":299,"date":"2011-06-09T17:57:00","date_gmt":"2011-06-09T17:57:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=299"},"modified":"2011-06-09T17:57:00","modified_gmt":"2011-06-09T17:57:00","slug":"cosas-roma-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2011\/06\/09\/cosas-roma-8\/","title":{"rendered":"Cosas de Roma (8)"},"content":{"rendered":"<p><IMG id=img_0 class=imgizqda src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\">Este blog cumple tres a\u00f1os, lo hace siempre en unas fechas maravillosas, estas de ahora. Aprovecho como cada a\u00f1o para saludar a los lectores, darles las gracias por su inter\u00e9s y disculparme una vez m\u00e1s por los espor\u00e1dicos momentos de abandono antes de enredarme en una disgresi\u00f3n de ascensor sobre el buen tiempo que hace. Perdon\u00e9nme pero alguna vez ten\u00eda que pasar.<\/p>\n<p>Cuando empieza el buen tiempo en Roma se produce una transformaci\u00f3n asombrosa. La maleza y las enredaderas de las calles, que a veces les dan un aspecto desastrado, se convierten de repente en cascadas de jazm\u00edn y buganvillas. Las flores blancas en las paredes y el olor del jazm\u00edn, el \u2018gelsomino\u2019, son una de esas sensaciones que seguramente no olvidar\u00e1 quien haya pasado por esta ciudad. Las calles y las noches se perfuman y se intuye por primera vez la llegada del verano. Yo en el supermercado siempre busco el suavizante de gelsomino, pero no nos enga\u00f1emos, no es lo mismo.<\/p>\n<p>Las calles tambi\u00e9n se llenan de j\u00f3venes norteamericanas con vaqueros recortados y chancletas, aunque no siempre haga calor o, es m\u00e1s, haga un fr\u00edo que pela. Pero se ve que est\u00e1n viviendo el verano crucial de su juventud, lleno de experiencias intensas en un remoto pa\u00eds europeo. Da algo de envidia. Esto de verse continuamente rodeado de turistas, de gente encantada de no hacer nada, con esa sonrisa tan relajada que pone el perder el tiempo, es algo que en Roma tiene un efecto extra\u00f1o. Recuerda las vacaciones aunque no se tengan y da una atm\u00f3sfera festiva a la ciudad.<\/p>\n<p>Estos d\u00edas son, por otro lado, el momento de la apoteosis del helado, aunque en realidad los italianos los comen todo el a\u00f1o con una adoraci\u00f3n extrema. Qu\u00e9 les voy a decir que no sepan, los helados italianos son los mejores. Conozco romanos capaces de hacerse varios kil\u00f3metros s\u00f3lo por ir a la helader\u00eda que les gusta, porque en esto hay mucha dedicaci\u00f3n. Cada uno tiene la suya, que defiende mani\u00e1ticamente tras a\u00f1os de exploraci\u00f3n. Como en muchos otros campos, destaca una faceta envidiable de los italianos: los helados artesanales resisten bastante bien a la invasi\u00f3n del helado norteamericano reluciente y cremoso, que no obstante no seduce a los italianos de buen gusto, que son much\u00edsimos. Dir\u00eda que todos si no fuera porque lo desmienten los personajes que pasan por \u2018Gran Hermano\u2019, los bares de moda, las fiestas de Berlusconi y cosas as\u00ed.<\/p>\n<p>Se pueden decir muchas cosas sobre el helado y ser\u00eda capaz de escribir un tratado aburrid\u00edsimo sobre la materia. Por ejemplo, son baratos y los heladeros son de una enorme generosidad. Uno puede pedir un \u2018cono piccolo\u2019, de un euro, y llevarse una monta\u00f1a de helado que es varias veces su tama\u00f1o y crea problemas de equilibrio. En Espa\u00f1a, en cambio, se racanea mucho. Tambi\u00e9n es llamativo para alguien de fuera que siempre se combinan, como m\u00ednimo, dos sabores, y a veces tres o cuatro. Nadie pide un solo gusto. Y ah\u00ed se lanza el heladero a meter varias bolas. Adem\u00e1s, al menos en Roma, se regala un brochazo final de nata montada, que es gratis y a m\u00ed me vuelve loco. Pr\u00e1cticamente es una bola m\u00e1s, como pueden ver en la foto de arriba. Tambi\u00e9n es curioso que, a diferencia de Espa\u00f1a, no se valora demasiado el barquillo, que suele ser muy normalito. Parece m\u00e1s bien el objeto para apoyar el helado, no est\u00e1n nada currados. Otro detalle intrigante, pero esto ya es una obsesi\u00f3n personal, es la progresiva desaparici\u00f3n, no estudiada a\u00fan por la ciencia, del sabor de vainilla. Apenas se encuentra o pretende sustituirse por el gusto de crema.<\/p>\n<p>Los helados se comen todo el a\u00f1o, aunque haga fr\u00edo, y suelen ser la continuaci\u00f3n ideal de una cena para dar un paseo, porque no se estilan mucho las copas y las eternas sobremesas ib\u00e9ricas. Y otro rasgo sociol\u00f3gico que a m\u00ed me parece muy interesante: el helado humaniza y casi infantiliza a quien se lo come, tiene algo de l\u00fadico y alegr\u00eda de vivir, y aqu\u00ed todo el mundo sin excepci\u00f3n los devora. Esto compone un paisaje muy amable que quita hierro a la realidad. Por ejemplo, es normal ver por la calle a pol\u00edticos, polic\u00edas, catedr\u00e1ticos o magistrados y otras profesiones serias engulliendo barquillos como ni\u00f1os. Hasta que llegu\u00e9 aqu\u00ed no me hab\u00eda dado cuenta, pero visto desde aqu\u00ed da la sensaci\u00f3n de que en Espa\u00f1a un capit\u00e1n general, un guardia civil o un ministro de Fomento no comen helados o lo hacen a escondidas, por eso de la solemnidad y el decoro.<br \/>\n<IMG id=img_0 class=imgdcha src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\"><br \/>\nNaturalmente, en Roma estos d\u00edas empiezan a cobrar protagonismo sus fuentes. Es una ciudad de piedra con un delicioso sonido de agua de fondo. Se ve por todas partes el famoso &#8216;nasone&#8217; -&#8216;narig\u00f3n&#8217;, por la forma de nariz del surtidor-, pues hay m\u00e1s de 2.000, y tienen su t\u00e9cnica, que los extranjeros suelen tardar d\u00edas en pillar. Hasta entonces los ves dej\u00e1ndose el espinazo para agacharse, moj\u00e1ndose los pantalones o poni\u00e9ndose perdidos de agua. Es una idea sencilla y elegante, uno de esos toques de dise\u00f1o italianos: el ca\u00f1o tiene un agujero en la parte superior y basta tapar la salida del agua con un dedo para que brote un c\u00f3modo chorrito hacia arriba. El romano pasa, coloca la punta del dedo, bebe agua sin que le moje una gota y sigue andando todo fresco. El turista se suele quedar con cara de tonto.<\/p>\n<p>Apenas empieza el buen tiempo se multiplican las huelgas de todo tipo, que siempre, por una m\u00e1gica casualidad, caen en viernes, de modo que son habituales los fines de semanas de tres d\u00edas. Cuando no son los transportes son los colegios. Los romanos comienzan a escapar en masa a la playa, para ponerse morenos cuanto antes -la \u2018tintarella\u2019- y la ciudad se queda sorprendentemente vac\u00eda. El tr\u00e1fico se reduce, hasta los autobuses llegan a su hora y s\u00f3lo quedan turistas vagando bajo el sol de forma totalmente inconsciente. El pa\u00eds ya s\u00f3lo piensa en las vacaciones. Como todos.<\/p>\n<p>Para irnos haciendo a la idea, veamos a Alberto Sordi en una parodia del italiano playero. Es de la pel\u00edcula \u2018Il seduttore\u2019 (Franco Rossi, 1954), en la que encarna a un cierto estereotipo de italiano que se cree de un magnetismo arrollador, est\u00e1 obsesionado con las t\u00edas y, obviamente, con ponerle los cuernos a su mujer.<\/p>\n<p> <OBJECT style=\"BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px\" width=425 height=349><PARAM NAME=\"movie\" VALUE=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/sJfzkWgL2vg?version=3&#038;hl=it_IT&#038;rel=0\"><PARAM NAME=\"allowFullScreen\" VALUE=\"true\"><PARAM NAME=\"allowscriptaccess\" VALUE=\"always\">     <embed           src=\"\/\/www.youtube.com\/v\/sJfzkWgL2vg?version=3&#038;hl=it_IT&#038;rel=0\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" width=\"425\" height=\"349\" allowscriptaccess=\"always\" allowfullscreen=\"true\"><\/embed><\/OBJECT><br \/>\n\u00a1Viva Alberto Sordi! Albertone, romano de Roma, te echamos de menos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este blog cumple tres a\u00f1os, lo hace siempre en unas fechas maravillosas, estas de ahora. Aprovecho como cada a\u00f1o para saludar a los lectores, darles las gracias por su inter\u00e9s y disculparme una vez m\u00e1s por los espor\u00e1dicos momentos de abandono antes de enredarme en una disgresi\u00f3n de ascensor sobre el buen tiempo que hace. 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