{"id":291,"date":"2011-03-15T18:29:00","date_gmt":"2011-03-15T18:29:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=291"},"modified":"2011-03-15T18:29:00","modified_gmt":"2011-03-15T18:29:00","slug":"cosas-roma-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2011\/03\/15\/cosas-roma-7\/","title":{"rendered":"Cosas de Roma (7)"},"content":{"rendered":"<p><IMG id=img_0 class=imgizqda src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\">Algunas an\u00e9cdotas cotidianas recientes.<\/p>\n<p>Voy al supermercado y hay una gran bronca en la puerta. Dos agentes municipales est\u00e1n echando al mendigo que, desde hace a\u00f1os, se sienta enfrente. Se le saluda como a uno m\u00e1s y tiene sus &#8220;clientes&#8221; fijos. Unas quince personas se enfrentan a la Polic\u00eda diciendo que si no tienen otra cosa que hacer que tom\u00e1rselo con la pobre gente. Los agentes se justifican diciendo que han recibido una llamada de queja. Un empleado del supermercado me comenta que todos sospechan del de la joyer\u00eda, que es un antip\u00e1tico. Al final el vagabundo se aleja con su perro y sus tebeos -en Roma los mendigos siempre est\u00e1n leyendo tebeos de Don Miki, Tex o Diabolik-. El del supermercado se lamenta con la Polic\u00eda, porque el mendigo a \u00e9l le resultaba de gran ayuda: le vigilaba la puerta por si le robaban. Es decir, hac\u00eda de polic\u00eda.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente el mendigo estaba de nuevo en su puesto.<\/p>\n<p>Me acerco a Correos a pagar un recibo. Me encuentro las habituales colas de veinte minutos o media hora. Es incre\u00edble la cantidad de ciudadanos que prefieren no domiciliar nada, creo que por un temor instintivo a abrir su cuenta corriente a extra\u00f1os o instituciones. Del mismo modo que en los peajes de las autopistas la fila para pagar en met\u00e1lico puede tener treinta coches y la de las tarjetas estar vac\u00eda. Se prefiere no dejar rastro, permanecer ajeno en lo posible al control de los dineros, a cualquier filtro que demuestre consumo. En la fila de Correos hay un empleado del AMA, la empresa municipal de basuras. Ya me hab\u00eda fijado que el cami\u00f3n estaba aparcado en la puerta, y su colega esperaba al volante leyendo el peri\u00f3dico. El servicio se detuvo, en total, unos 25 minutos. Pero nadie de los presentes le mira raro. Y no es que se escondan, porque adem\u00e1s ser\u00eda in\u00fatil: sus trajes son naranja fosforito. A la gente le parece de lo m\u00e1s normal incumplir con el propio deber, porque no hay mayor deber que los propios asuntos. Parece que prima la comprensi\u00f3n de las complicaciones de la vida de cada cual, que obliga a arregl\u00e1rselas como se pueda. Cuando me toca mi turno recuerdo algo que ya ni me llama la atenci\u00f3n: el resguardo de pago lo imprimen en folios que tienen por ah\u00ed de otras cosas, por el lado en blanco. En este caso, una fotocopia de advertencias sobre el riesgo de inversi\u00f3n en productos financieros. Otras veces son movilizaciones sindicales o publicidad de promociones de tresillos. Da igual, basta que sean folios A4.<\/p>\n<p>Luego paso por el mercado. Mientras admiro alelado las formas geom\u00e9tricas de los br\u00f3coli y los v\u00f3rtices de las alcachofas veo a otros dos del dependientes del AMA de naranja haciendo la compra.<\/p>\n<p>En la guarder\u00eda de mi hijo una de las madres se lanza a organizar una colecta para comprar un \u00e1rbol de mimosa de regalo a las profesoras con motivo del 8 de marzo, d\u00eda de la mujer. En Italia es tradici\u00f3n regalar mimosas a las mujeres ese d\u00eda. Siempre hay padres que se meten en estos berenjenales. Despu\u00e9s de dos semanas env\u00eda un correo electr\u00f3nico a todos los padres lamentando, con educaci\u00f3n pero cierto malestar, que nadie ha dejado ni un euro en el buz\u00f3n de cart\u00f3n que ha colocado en un rinc\u00f3n de la guarder\u00eda. El buz\u00f3n, hay que decirlo, est\u00e1 muy currado, con dibujitos y todo. Al d\u00eda siguiente, en otro correo, aumenta el tono de disgusto. Ha descubierto que algunos padres s\u00ed hab\u00edan dejado algunas monedas y pone en may\u00fasculas la conclusi\u00f3n: ALGUIEN HA ROBADO EL DINERO. \u00abParece imposible, o por lo menos yo no lo hab\u00eda previsto en absoluto\u00bb, dice. Yo, la verdad, s\u00ed. \u00abQu\u00e9 tristeza\u00bb, concluye la pobre mujer. Pero no se desanima, da la contraorden de no usar m\u00e1s el buz\u00f3n y darle a ella los donativos personalmente. A\u00f1ade los horarios en los que va a buscar a su hija para quien quiera buscarla. Es todo muy complicado, pero gracias al empe\u00f1o individual de todos contra los obst\u00e1culos, finalmente se consigue reunir un dinero y se hace el regalo. Al d\u00eda siguiente las profesoras ponen un cartel de agradecimiento de prosa cristalina:<\/p>\n<p> <BLOCKQUOTE>\u00abAgradecemos de verdadero coraz\u00f3n a los padres el don del \u00e1rbol de mimosa, tambi\u00e9n la elecci\u00f3n felic\u00edsima de la jornada, pero sobre todo lo agradecemos porque tr\u00e1tase de un \u00e1rbol de cuya belleza todos podr\u00e1n gozar\u00bb. Firmado, el grupo educativo.<\/p>\n<p><\/BLOCKQUOTE>La forma embellece, pone orden en el caos y tonifica el esp\u00edritu, por eso es tan importante.<\/p>\n<p>Entretanto en el portal de mi casa han puesto el cartel que aparece todos los a\u00f1os por estas fechas en todos los edificios de Roma: la parroquia del barrio anuncia que el cura pasar\u00e1 tal d\u00eda a tal hora para bendecir las viviendas. El primer a\u00f1o flip\u00e9 en colores y me qued\u00e9 adrede ese d\u00eda a esperar la hora a ver qu\u00e9 pasaba. En efecto, a la hora convenida apareci\u00f3 un cura con estola e hisopo. Era mayor y parec\u00eda un poco cansado. Normal, todo el d\u00eda pateando el barrio. Al ver que yo era joven -entonces lo era realmente, no como ahora que a\u00fan me creo que lo soy- se cort\u00f3 un poco, porque quiz\u00e1 temi\u00f3 que era el t\u00edpico chavalote descre\u00eddo. No es que no lo sea, pero tambi\u00e9n soy de buena familia y, educadamente, le hice pasar. Me hizo un par de preguntas personales, como para interesarse por sus feligreses, y luego pas\u00f3 a la bendici\u00f3n. Me dijo lo que ten\u00eda que contestar un par de veces y ya est\u00e1. Le ofrec\u00ed un caf\u00e9, pero ten\u00eda prisa. As\u00ed mi casa qued\u00f3 bendecida. Pregunt\u00e9 a algunos amigos qu\u00e9 hac\u00edan ellos y muchos no abr\u00edan la puerta, pero otros s\u00ed, pese a ser totalmente anticlericales. Argumentaban que no viene mal una bendici\u00f3n, por si funcional realmente, y que nunca se sabe.<\/p>\n<p>Otros a\u00f1os no abr\u00ed la puerta, porque me pillaba por la tarde en pleno trabajo o estaba viendo una pel\u00edcula o no me apetec\u00eda. Pero hubo un a\u00f1o que me pas\u00f3 algo muy curioso. Una ma\u00f1ana asist\u00ed a un curso de exorcismo en la universidad de los Legionarios de Cristo, una idea muy friqui que me pareci\u00f3 un buen reportaje. De hecho s\u00f3lo con enunciarlo as\u00ed como se lo he dicho se vendi\u00f3 solo. Fue una experiencia alucinante y aquello estaba lleno de gente como una regadera. Pero volv\u00ed un poco trastornado, porque esas cosas me dan un poco de miedo. Encima al salir encend\u00ed el m\u00f3vil y hab\u00edan hospitalizado a Juan Pablo II, tuve que salir pitando. Total, que llegu\u00e9 a casa y encend\u00ed el ordenador. Entr\u00e9 en una p\u00e1gina ya maquetada que estaba escribiendo sobre el Papa. La primera letra del titular era una C may\u00fascula, pero casi me muero del susto cuando, en vez de la C, me encontr\u00e9 con el s\u00edmbolo de la cruz. Casi ni me atrev\u00ed a tocar el ordenador, y al cabo de unos segundos comprend\u00ed que por alguna raz\u00f3n se hab\u00eda activado en el teclado ese lenguaje incomprensible de signos del ordenador que se compone de tr\u00e9boles y otras mandangas. Justo la letra C corresponde a la cruz. Pero ya es casualidad. Adem\u00e1s no me hab\u00eda ocurrido antes ni despu\u00e9s me ha pasado jam\u00e1s, y ni s\u00e9 c\u00f3mo se cambia el teclado a ese extra\u00f1o vocabulario. Apagu\u00e9 el ordenador lo volv\u00ed a encender y ya estaba normal, como si no hubiera pasado nada.<\/p>\n<p>Pues bien, a los pocos d\u00edas coincidi\u00f3 que tocaba la visita del cura del barrio. Le abr\u00ed la puerta, le hice pasar al sal\u00f3n con toda amabilidad y, cuando empez\u00f3 a arrojar agua bendita con el hisopo, le acerqu\u00e9 hasta el rinc\u00f3n del ordenador y casi le agarr\u00e9 del brazo para dirigirle: \u00abPor aqu\u00ed padre, por aqu\u00ed, eche un poco por donde est\u00e1 el ordenador\u00bb. Mano de santo, oigan.<\/p>\n<p> <OBJECT style=\"BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px\" width=480 height=390><PARAM NAME=\"movie\" VALUE=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/lyzVR-yaPaM?fs=1&#038;hl=it_IT&#038;rel=0\"><PARAM NAME=\"allowFullScreen\" VALUE=\"true\"><PARAM NAME=\"allowscriptaccess\" VALUE=\"always\">     <embed           src=\"\/\/www.youtube.com\/v\/lyzVR-yaPaM?fs=1&#038;hl=it_IT&#038;rel=0\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" allowscriptaccess=\"always\" allowfullscreen=\"true\" width=\"480\" height=\"390\"><\/embed><\/OBJECT><\/p>\n<p>Es un recuerdo de los curas majetes de Roma, el gran Aldo Fabrizi en &#8216;Roma citt\u00e0 aperta&#8217; (1945), del maestro Rossellini, que es un dram\u00f3n, pero en medio de la tragedia tiene momentos c\u00f3micos como este, como la misma ciudad o la vida misma.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunas an\u00e9cdotas cotidianas recientes. 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