{"id":197,"date":"2009-08-23T00:16:00","date_gmt":"2009-08-23T00:16:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=197"},"modified":"2009-08-23T00:16:00","modified_gmt":"2009-08-23T00:16:00","slug":"verano-loco-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2009\/08\/23\/verano-loco-13\/","title":{"rendered":"Verano loco (13)"},"content":{"rendered":"<p><STRONG><BIG><STRONG><IMG id=img_0 class=imgizqda src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\">25. Garibaldi olvidado<\/STRONG><\/BIG><\/STRONG><\/p>\n<p>Este verano se cumplen 200 a\u00f1os del nacimiento de Garibaldi, h\u00e9roe de la unidad de Italia, pero en este pa\u00eds c\u00ednico y amodorrado nadie parece acordarse. Como es una figura manipulada hasta la saciedad y su biograf\u00eda tiene lados oscuros, hay miedo a revolver. La vida de Garibaldi se escribe sola, es un cuento de aventuras. Naci\u00f3 en Niza, pasada luego a Francia, signo de su parad\u00f3jica condici\u00f3n ap\u00e1trida. Con 20 a\u00f1os se fue a Constantinopla, luch\u00f3 con piratas y dio clases. Tras unirse a la masoner\u00eda y la causa italiana huy\u00f3 a Am\u00e9rica. Combati\u00f3 13 a\u00f1os en Uruguay y Brasil, donde se cas\u00f3 con Anita, su fiel c\u00f3mplice de correr\u00edas.<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 a Italia para la primera guerra de independencia, en 1848, ya ten\u00eda 41 a\u00f1os. Le fue mal, Anita muri\u00f3 en la fuga y escap\u00f3 a T\u00e1nger. Acab\u00f3 en Nueva York en una f\u00e1brica de velas. Luego anduvo de capit\u00e1n mercante por el Pac\u00edfico. A los 50 se compr\u00f3 un terrenito en la isla de Caprera y se dio a la vida granjera. Pero le llamaron para la segunda guerra, y para la tercera. Fue uno de los primeros iconos medi\u00e1ticos mundiales: Lincoln le quiso fichar para los yanquis y luch\u00f3 con los franceses contra Prusia. No pod\u00eda ni ver al Papa, enemigo de la unidad italiana, y llam\u00f3 a su burro &#8216;Pionono&#8217;. Fue amigo de Dumas, el de los mosqueteros, otro elemento, que escribi\u00f3 sus memorias. Es un bonito libro para el verano.<\/p>\n<p><STRONG><BIG><\/p>\n<p>26. Belleza y maldad<br \/>\n<IMG id=img_1 class=imgdcha src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\"><br \/>\n<\/BIG><\/STRONG>Un italiano ve una farola y si le gusta dice: &#8220;Che bella!&#8221;. Un espa\u00f1ol, para empezar, no anda fij\u00e1ndose en las farolas y le puede parecer bien o mal, pero ni se le ocurre llegar a semejantes adjetivos. Y menos a una categor\u00eda absoluta como lo bello. Por eso les resultamos un poco toscos. En general, los italianos buscan y pretenden la belleza en todo, al menos de fachada. Tambi\u00e9n como consuelo de la vida y hasta para darle sentido. Por algo tienen el Renacimiento.<\/p>\n<p>Por otro lado, quiz\u00e1 sin llegar al extremo de Groucho (&#8220;Nadie es completamente infeliz ante el fracaso de su mejor amigo&#8221;), desconf\u00edan bastante del g\u00e9nero humano. S\u00f3lo se f\u00edan de conocidos y todo se resuelve a nivel personal. Hay argumentos a favor de la sensatez de esta opini\u00f3n. Sin ir m\u00e1s lejos, ellos han aportado a la humanidad cosas terribles como los bancos o la defensa de &#8216;catenaccio&#8217;. Los venecianos inventaron el gueto, perfeccionado por los papas, que para fastidiar a los jud\u00edos les obligaban a o\u00edr misa el s\u00e1bado. Mussolini, adem\u00e1s del fascismo, hizo el primer bombardeo qu\u00edmico gaseando et\u00edopes. Pero a\u00fan en la vida diaria, junto a los tipos m\u00e1s simp\u00e1ticos del mundo, emergen sujetos de amoralidad insondable. El otro d\u00eda, por ejemplo, sicarios de la Camorra que hacen negocio con los incendios dispararon a un helic\u00f3ptero que apagaba fuego en un bosque.<\/p>\n<p>(Publicados en El Correo en agosto de 2007)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>25. Garibaldi olvidado Este verano se cumplen 200 a\u00f1os del nacimiento de Garibaldi, h\u00e9roe de la unidad de Italia, pero en este pa\u00eds c\u00ednico y amodorrado nadie parece acordarse. Como es una figura manipulada hasta la saciedad y su biograf\u00eda tiene lados oscuros, hay miedo a revolver. 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