{"id":191,"date":"2009-08-03T11:48:00","date_gmt":"2009-08-03T11:48:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=191"},"modified":"2009-08-03T11:48:00","modified_gmt":"2009-08-03T11:48:00","slug":"verano-loco-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2009\/08\/03\/verano-loco-7\/","title":{"rendered":"Verano loco (7)"},"content":{"rendered":"<p><STRONG><BIG><STRONG>13. El reality como arte<\/STRONG><\/BIG><\/STRONG><\/p>\n<p>El &#8216;reality&#8217;, siendo un arte menor, ha dado grandes momentos en la televisi\u00f3n italiana. Es ya c\u00e9lebre el concurso &#8216;La pupa e il secchione&#8217; (La t\u00eda buena y el empoll\u00f3n), donde juntaban a guapas tontas con feos listos a ver si congeniaban, con pruebas culturales y de glamour para re\u00edrse de ambos. Ya lo han exportado a Espa\u00f1a, en versi\u00f3n igualitaria. Pero en Italia no se andan con tonter\u00edas y escarban en la sociolog\u00eda nacional a saco. El mejor ejemplo es un impagable show llamado &#8216;La sposa perfetta&#8217;, donde se reclu\u00eda a chicos y chicas, a ver si ligaban, pero metiendo tambi\u00e9n a las madres de ellos. Las se\u00f1oras pon\u00edan tareas dom\u00e9sticas a las aspirantes a novia del ni\u00f1o para darles el visto bueno. El nivel de brujer\u00edo era demencial, porque el combinado materno deliberaba en directo: &#8220;\u00a1Mira, mira c\u00f3mo ha lavado la ropa, es que esta chica no tiene ni idea!&#8221;.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era incre\u00edble el concurso sobre seminaristas, a ver si les resist\u00eda la vocaci\u00f3n, aunque este era un progama de EE UU. Pero mi favorito, por razones personales, es el que ha propuesto Gianpiero Fiorani. Este banquero jeta estaf\u00f3 a miles de clientes y ahora es un famoso m\u00e1s que se quiere reciclar en la tele: &#8220;Con mi experiencia me veo en un programa \u00fatil para explicar c\u00f3mo no dejarse enga\u00f1ar por los bancos&#8221;. Yo no me lo pierdo. Es que era mi banco.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n<p>Sobre el mundo televisivo hay una escena delirante en una de esas pel\u00edculas de Paolo Villaggio en las que no hace de Fantozzi, pero casi. Se llama &#8216;Sogni mostruosamente proibiti&#8217; (1982, Neri Parenti) y es de un dibujante de comics que se pasa el d\u00eda en la luna imaginando historias en las que liga. En esta que vemos est\u00e1 detenido en comisar\u00eda y se traslada a un concurso de la tele, presentado por el inmarcesible Mike Bongiorno, icono televisivo de Italia y que a sus 85 a\u00f1os ah\u00ed sigue, como casi todo en este pa\u00eds.<\/p>\n<p> <OBJECT style=\"BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px\" width=480 height=295><PARAM NAME=\"movie\" VALUE=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/RxEowBw43II&#038;hl=it&#038;fs=1&#038;rel=0\"><PARAM NAME=\"allowFullScreen\" VALUE=\"true\"><PARAM NAME=\"allowscriptaccess\" VALUE=\"always\">   <embed       src=\"\/\/www.youtube.com\/v\/RxEowBw43II&#038;hl=it&#038;fs=1&#038;rel=0\"  type=\"application\/x-shockwave-flash\" allowscriptaccess=\"always\"  allowfullscreen=\"true\" width=\"480\" height=\"295\"><\/embed><\/OBJECT><\/p>\n<p><STRONG>Sinopsis:<\/STRONG> El presentador del concurso da la bienvenida a Paolo Coniglio (Conejo) y la azafata Dalia. Arrasa en el concurso de pregunta y respuesta y hoy es el programa clave, en el que se juega el mayor premio de la historia de la televisi\u00f3n. Pregunta: formaci\u00f3n de Brasil contra Uruguay en un partido de 1962. La dice. Pregunta: nombre del \u00e1rbitro. Lo dice, hasta con su domicilio. Pregunta: nombre de los jueces de l\u00ednea. Los dice. Pregunta: jugadores en el banquillo. Los dice, especificando que uno jug\u00f3 en Italia y enumera los equipos. Y ah\u00ed va la buena: el nombre de los espectadores del fondo sur, sector H, de ese partido. \u00c9l pregunta en qu\u00e9 orden los dice, si de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Los dice e incluso detalla que una fue sin el novio porque ten\u00eda gripe. Se atasca en el \u00faltimo, pero al final lo dice, y precisa encima que es paraguayo, el \u00fanico del estadio. Pero hay un detalle final: le piden el apodo. No se acuerda, no se acuerda, pero al final lo dice: \u00a1\u00a1\u00a1U Carcamagnu!!!<\/p>\n<p><STRONG><BIG><STRONG>14. Los celos y la mamma<\/STRONG><\/BIG><\/STRONG><\/p>\n<p>Italia es un pa\u00eds abrasado por los t\u00f3picos, pero es que no cesan de cultivarlos. En cuanto pueden los peri\u00f3dicos airean gozosamente historias que corroboran el fenotipo nacional. Esta semana han coincidido dos de libro. ambas en el sur, sobre sendas instituciones patrias: los celos y los hijos enmadrados. El miedo cerval a los cuernos, nunca mejor dicho, se ve muy bien en el caso de Maria Addolorata N., una mujer de Puglia que lleva escrito lo de sufridora en el nombre. Su marido la ten\u00eda encerrada en casa, no le permit\u00eda salir jam\u00e1s si no era en su compa\u00f1\u00eda y cuando se iba de viaje la dejaba con su madre, la de \u00e9l. Y por si acaso, hab\u00eda colocado una c\u00e1mara en la puerta de casa. El Supremo ha ordenado el alejamiento del marido, sin acoger sus alegaciones pues, seg\u00fan \u00e9l, estas cosas eran &#8220;atenciones amorosas&#8221;.<\/p>\n<p>En cuanto a la omnipresencia de la &#8216;mamma&#8217; y los hijos que no se van nunca del hogar familiar es ejemplar lo ocurrido en Caltagirone, Sicilia. Una se\u00f1ora ha echado de casa a su hijo harta de que salga hasta las tantas y no d\u00e9 ni golpe. &#8220;No me respeta, no me dice d\u00f3nde va por las noches y vuelve muy tarde&#8221;, ha explicado a la Polic\u00eda, que ha mediado en el litigio. \u00c9l ha replicado que ella le trata mal, le da una paga semanal de miseria y encima cocina de pena. Las criaturas tienen 81 y 61 a\u00f1os, y al final se ha reconciliado.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n<p>Hay decenas de pel\u00edculas italianas sobre los celos. A m\u00ed siempre me ha hecho gracia esta escena de &#8216;Straziami ma di baci saziami&#8217; (Dino Risi, 1968).<\/p>\n<p> <OBJECT style=\"BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px\" width=425 height=344><PARAM NAME=\"movie\" VALUE=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/khcQKw6uvyI&#038;hl=it&#038;fs=1&#038;rel=0\"><PARAM NAME=\"allowFullScreen\" VALUE=\"true\"><PARAM NAME=\"allowscriptaccess\" VALUE=\"always\">  <embed     src=\"\/\/www.youtube.com\/v\/khcQKw6uvyI&#038;hl=it&#038;fs=1&#038;rel=0\"  type=\"application\/x-shockwave-flash\" allowscriptaccess=\"always\"  allowfullscreen=\"true\" width=\"425\" height=\"344\"><\/embed><\/OBJECT><\/p>\n<p><STRONG>Sinopsis:<\/STRONG> Nino Manfredi, peluquero de provincias, va a buscar a uno que, seg\u00fan las malas lenguas, ha tenido una historia con su novia. Pero cuando llega ve que es una mole de t\u00edo. &#8220;\u00bfEres Scortichini Guido?&#8221; (Lo dice empezando por el apellido, como en clase, una costumbre bastante extendida en Italia en el lenguaje administrativo). El otro dice que s\u00ed y que qu\u00e9 pasa, porque no sabe qui\u00e9n es. Manfredi se le queda mirando y dice: &#8220;Nada. Te quer\u00eda conocer, verte la cara&#8221;. &#8220;\u00bfY?&#8221;, replica. &#8220;Tiempo al tiempo&#8230;&#8221;. Silencio, pero Manfredi se gira para advertirle: &#8220;\u00a1Y recuerda que si eres el gigante de Rodas yo no soy un enanito de Blancanieves!&#8221;.<br \/>\n<STRONG><\/p>\n<p>(Publicados en agosto de 2007 en El Correo)<\/STRONG><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13. El reality como arte El &#8216;reality&#8217;, siendo un arte menor, ha dado grandes momentos en la televisi\u00f3n italiana. Es ya c\u00e9lebre el concurso &#8216;La pupa e il secchione&#8217; (La t\u00eda buena y el empoll\u00f3n), donde juntaban a guapas tontas con feos listos a ver si congeniaban, con pruebas culturales y de glamour para re\u00edrse [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":17436,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[183,243,356,710,719,762,937,948,963,1046],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/191"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17436"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=191"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/191\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}