{"id":1579,"date":"2015-05-11T10:42:26","date_gmt":"2015-05-11T09:42:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=1579"},"modified":"2015-05-11T10:42:26","modified_gmt":"2015-05-11T09:42:26","slug":"un-dia-tonto-en-la-expo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2015\/05\/11\/un-dia-tonto-en-la-expo\/","title":{"rendered":"Un d\u00eda tonto en la Expo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2015\/05\/expo_visitatori_milano_fotogramma_17.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1584\" title=\"expo_visitatori_milano_fotogramma_17\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2015\/05\/expo_visitatori_milano_fotogramma_17.jpg\" alt=\"\" width=\"738\" height=\"462\" \/><\/a><\/p>\n<p>La huelga de esta semana del colegio de mi hijo en Roma cae justo el d\u00eda que voy a la Expo de Mil\u00e1n, as\u00ed que me lo tengo que llevar. Pero bueno, insisten en que es para las familias. La alcaldesa de la ciudad, Letizia Moratti, present\u00f3 en su d\u00eda la Expo 2015, dedicada a la alimentaci\u00f3n, de esta manera: &#8220;Es un proyecto que se propone no solo objetivos de crecimiento econ\u00f3mico, sino de refuerzo del di\u00e1logo intercultural y de responsabilidad social hacia los pa\u00edses afectados por el drama del hambre y la pobreza, Mil\u00e1n debe ser un hito crucial, un punto de referencia para Italia y el mundo entero, una propuesta coral y compartida de los nuevos paradigmas para la existencia del mundo&#8221;. Pero mejor al ni\u00f1o no se lo digo, perder\u00eda credibilidad. Le cuento que es una especie de parque de atracciones sobre la comida. No sab\u00eda lo acertado que estaba.<\/p>\n<p>La Expo est\u00e1 en un descampado donde iba a salir barato porque no necesitaba regeneraci\u00f3n ambiental. Luego encontraron amianto yotras porquer\u00edas y todo se complic\u00f3. Es una historia significativa. Fue la primera obra que se adjudic\u00f3 -en 2011, tres a\u00f1os y medio despu\u00e9s de ser asignada la Expo- y deb\u00eda preparar el terreno para construir lo dem\u00e1s. La acaban de terminar y el presupuesto ha subido de 58,5 a 127,5 millones. A los seis meses desmontar\u00e1n todo y no se sabe qu\u00e9 va a ser de este lugar.<\/p>\n<p>Como se tem\u00eda, terminar la Expo a tiempo ha sido un estr\u00e9s y a\u00fan se ven currelas por los rincones o trabajos a medias cuando uno dobla una esquina. En marzo, mes y medio antes de la inauguraci\u00f3n del pasado 1 de mayo solo estaban oficialmente acabados el 9% de los trabajos. Tambi\u00e9n se ve\u00eda venir, y as\u00ed ha sido, que ser\u00eda un bebedero de patos para la corrupci\u00f3n y la mafia. Normal: estaba en juego un bot\u00edn de 1.300 millones de dinero p\u00fablico italiano. Ha habido varios esc\u00e1ndalos y arrestos, la rutina de siempre. El pabell\u00f3n insignia, el de Italia, el m\u00e1s grande, cinco pisos, ha estado a la altura de las expectativas: en octubre fue detenido su responsable y el coste se ha desmadrado de 62 a 96 millones. En total, se calcula que la Expo ha costado 14.000 millones, y menos mal que buena parte de los proyectos, un mont\u00f3n de asombrosas maquetas de ciencia ficci\u00f3n, se ha ca\u00eddo por el camino. Pero todo sea por fomentar la reflexi\u00f3n sobre la agricultura y el hambre en el mundo.<\/p>\n<p>Entramos dispuestos a concienciarnos de lo que sea y lo primero que se ve, por este orden, es un pabell\u00f3n de C\u00e1ritas, otro de la catedral del Mil\u00e1n y una fabulosa tienda de helados de una marca famosa. S\u00ed, se han colado grandes marcas, como patrocinadores. El ni\u00f1o va para all\u00e1 atra\u00eddo por un futbol\u00edn, pero cuesta 50 c\u00e9ntimos. Descubriremos que no hay nada gratis, nadie te ofrece pinchitos aut\u00f3ctonos. Pagas la entrada y luego es cosa tuya. De hecho hay una completa red de cajeros, una de las cosas m\u00e1s cuidadas, no tanto los lugares donde descansar o las fuentes gratuitas, que est\u00e1n m\u00e1s escondidos. El precio de los billetes var\u00eda. Un paquete familiar para dos adultos y un ni\u00f1o vale, por ejemplo, 84,50 euros.<\/p>\n<p>Los 152 pabellones se extienden por una avenida de kil\u00f3metro y medio. En el primero, de la Rep\u00fablica Checa, te recibe un bar con el orgullo nacional, su cerveza. La ca\u00f1a m\u00e1s peque\u00f1a, cuatro euros. Dentro hay una exposici\u00f3n de algo, pero no parece gran cosa y nos largamos. Ser\u00e1 igual en casi todos los pabellones: un montaje m\u00e1s o menos apa\u00f1ado sobre alg\u00fan producto local y luego visite nuestro bar o ll\u00e9vese algo de la tienda. La verdad, as\u00ed es dif\u00edcil transmitir a los chavales el valor de las acciones desinteresadas, y la Expo parec\u00eda el lugar adecuado. En algunos casos es descarado: seg\u00fan sales del pabell\u00f3n de Vietnam hay un indio que te intenta convencer de que entres al suyo por una puerta lateral. Dentro solo hay un mercadillo de baratijas a cinco euros y puedes regatear. Se supone que aquello va del arroz basmati, pero hay que leer unos paneles y da pereza. Uno piensa que todav\u00eda le queda un kil\u00f3metro y hay 145 pa\u00edses para ver. Qu\u00e9 dir\u00eda la pobre alcaldesa Moratti si lo supiera: el factor did\u00e1ctico y cultural que tanto deb\u00eda movernos a cambiar el mundo a los visitantes se ha delegado en un tel\u00f3n de fondo de carteles, fotos, pantallas t\u00e1ctiles y v\u00eddeos que, sin duda, deben de ser interesant\u00edsimos, pero de los que pasa todo el mundo.<\/p>\n<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2015\/05\/Par8163302-kqyG-U430804338336820ED-1224x916@Corriere-Web-Milano.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1583\" title=\"Par8163302-kqyG-U430804338336820ED-1224x916@Corriere-Web-Milano-593x443\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2015\/05\/Par8163302-kqyG-U430804338336820ED-1224x916@Corriere-Web-Milano.jpg\" alt=\"\" width=\"593\" height=\"443\" \/><\/a><\/p>\n<p>Para comprobar si el cutrer\u00edo es solo cosa de pobres, vamos al pabell\u00f3n gastron\u00f3mico de Reino Unido, un expo-ox\u00edmoron. Han puesto un pradito con una gran bola de alambres. Nos cuentan que todo est\u00e1 dedicado a la abeja, ese valioso insecto -aunque esto ya lo sab\u00eda hasta mi hijo- y la cosa representa una colmena. Es m\u00e1s, cada lucecita est\u00e1 conectada a una abeja real de un enjambre que por lo visto anda por Nottingham y refleja su actividad. El ni\u00f1o me mira para saber si puede re\u00edrse o es una cosa seria de mayores. Esto es lo que hacen en los pabellones de los pa\u00edses ricos: chorradas m\u00e1s caras. Pedimos un agua mineral, una aut\u00e9ntica &#8216;Ty nant&#8217; de Gales, dos euros. El sandwich de &#8216;roastbeef&#8217; cuesta nueve.<\/p>\n<p>Desistimos de ser serios y vamos al de Brasil. Dicen que es el m\u00e1s divertido. Han colocado una red el\u00e1stica gigantesca donde la gente salta y se hace fotos. Debajo se ven parterres con plantas. Me explican que intentan transmitir el respeto por los cultivos, sobrevolando gr\u00e1cilmente sobre ellos. Dudo que la multitud pille la idea, pero al menos se lo pasa bien. Luego hay v\u00eddeos con las espectaculares cifras de Brasil en la exportaci\u00f3n de pollos. Dicen que el de Jap\u00f3n est\u00e1 muy bien, pero hay bastante cola, y eso que es entre semana y no hay una gran masificaci\u00f3n. Nos alejamos corriendo de otros que pone &#8220;Yo siento Eslovenia&#8221; o &#8220;Respira Austria&#8221;.<\/p>\n<p>Para comer algo optamos por el de Espa\u00f1a, porque el ni\u00f1o quiere tortilla y croquetas. Pasamos la exposici\u00f3n-pretexto, una breve confusi\u00f3n de v\u00eddeos y m\u00fasica donde se ve a Adri\u00e1 y cocineros famosos, y llegamos a la zona restaurante. Hay tres: una terraza, un bar de raciones y uno VIP, todos llenos. Curioseo en el pijo: espalda de cordero lechal de Valladolid, 32 euros. Tambi\u00e9n hay una tienda como esas de gourmet caras de los aeropuertos, con vinos y conservas, un se\u00f1or cortando jam\u00f3n -&#8220;Spanish National Treasure&#8221;, dice un cartel- a raz\u00f3n de 40 euros los 100 gramos y un chico que vende chuletones donostiarras a 124 euros el kilo. Comemos en la terraza con atronadoras sevillanas, aunque luego ponen &#8216;Lobo Hombre en Par\u00eds&#8217; y otros \u00e9xitos de los ochenta. Pagamos 49 euros por cuatro raciones, una fanta y una ca\u00f1a. Intentamos mantenernos lejos del gasto medio de 500 euros por toda la estancia que espera de nosotros la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por razones que se me escapan, quiz\u00e1 para denunciar el problema de la obesidad, a lo largo de la avenida hay varios puestos expositivos de TechnoGym, una marca de aparatos de gimnasia y cintas para correr. &#8220;M\u00f3vamonos por un mundo mejor&#8221;, proclaman, como en un musical. Hay muchas m\u00e1s cosas que no sabes bien qu\u00e9 hacen all\u00ed: enfrente del pabell\u00f3n de Espa\u00f1a est\u00e1 el de la Santa Sede, con un cuadro de la \u00faltima cena, muy bien visto, y fotos y v\u00eddeos sobre &#8220;las heridas del planeta&#8221;: los conflictos, los desequilibrios y el rechazo de Dios, entre otros. Cada uno vende lo suyo. Aqu\u00ed al menos no hay bar.<\/p>\n<p>En el p\u00fablico vagante hay un fuerte premodominio de excursiones escolares. Pasan comiendo patatas fritas y guarradas t\u00f3xicas, probablemente sin ninguna denominaci\u00f3n de origen. Pero hay lugares solitarios, como los &#8216;cluster&#8217;, poblados de pabellones peque\u00f1os para pa\u00edses sin pasta, agrupados tem\u00e1ticamente por productos: arroz, cereales, tub\u00e9rculos&#8230; Casi todos est\u00e1n cerrados. En el del cacao nos explican que a\u00fan no ha llegado la mercanc\u00eda. S\u00ed ha llegado y s\u00ed est\u00e1n abiertas las tiendas de marcas buenas alusivas al tema, una helader\u00eda de Pernigotti y una gran tienda de Lindt, donde no nos dejan entrar con el helado, y eso que es de chocolate de Costa de Marfil del mism\u00edsimo &#8216;cluster&#8217; del cacao. El del caf\u00e9 est\u00e1 dominado por la marca Illy. Tienen un gran bar y oyes la voz de su due\u00f1o, que aparece en una pantalla mirando pensativo el mar tropical. Luego te asomas al caseto cafetero de Timor Est, por ejemplo, y ves a dos azafatos aburridos enfrascados en sus m\u00f3viles entre cuatro posters tur\u00edsticos. No pueden competir.<\/p>\n<p>Ni siquiera los Estados Unidos se han currado nada del otro mundo y solo han puesto furgonetas que venden hamburguesas. La m\u00e1s barata 8 euros. En una entra\u00f1able met\u00e1fora de nuestro tiempo detr\u00e1s del pabell\u00f3n de Estados Unidos est\u00e1 el de las Empresas Unidas de China. Al lado el de Coca Cola, que no pod\u00eda faltar en todo lo que sea hacer el mundo m\u00e1s feliz. Al cabo de cinco horas, cansados y sudorosos, nos vamos. Entonces descubrimos el pabell\u00f3n m\u00e1s monumental, el de la ONU. Se llama Pabell\u00f3n Cero, quiz\u00e1 porque por aqu\u00ed la reflexi\u00f3n se acerca al cero absoluto. Es el recinto m\u00e1s aparente y trabajado, pero no deja de ser una acumulaci\u00f3n art\u00edstica de colosales obviedades: el hombre domestica los animales, la sociedad era rural y ahora es urbana, tiramos mucha comida&#8230;<\/p>\n<p>Es desalentador que ni siquiera haya ese pique entre pa\u00edses por ver qui\u00e9n hace la tonter\u00eda m\u00e1s grande. El sultanato de Om\u00e1n se ha marcado un castillo, pero en general se nota un cansancio planetario por estos eventos, una inercia de los Estados por estar, porque c\u00f3mo no vas a estar, pero es como si no se lo creyeran. Y hacen bien, con esta crisis galopante se han gastado 1.000 millones en pabellones y ya es suficientemente escandaloso. Ya no es como en la Expo de Par\u00eds en 1889 con la torre Eiffel, habr\u00eda que asumirlo. Mil\u00e1n solo compet\u00eda con Esmirna y su tema &#8220;Nuevos caminos para un mundo mejor, salud para todos&#8221;. Y si hubiera ganado todos se habr\u00edan inventado algo. Este gran camelo metaf\u00edsico quiz\u00e1 tenga sentido, como publicidad y turismo, para la ciudad organizadora, aunque debe llegar la cuenta final, y para los que hacen negocio. La gente, misteriosamente, sigue yendo: se esperan 20 millones de visitantes, 15 de ellos italianos. Tambi\u00e9n con la Expo de Sevilla en 1992 parec\u00edas tonto si no ibas. Se impone el efecto ombligo: la prensa italiana lo presenta a bombo y platillo como una fabulosa Disneylandia filos\u00f3fica donde se deciden los destinos del mundo. Es obsceno que con la misma facilidad que se derrochan monta\u00f1as de dinero se manoseen conceptos sacros como el hambre o la comida. Si ya las cumbres serias sobre el tema a veces parecen in\u00fatiles, qu\u00e9 decir de una gran feria de productos regionales.<\/p>\n<p>Le pido un balance a mi hijo: lo mejor era la cama el\u00e1stica de Brasil hasta que le dieron un fant\u00e1stico globo de colores en el McDonalds, que era con diferencia el lugar -ellos lo llaman restaurante- m\u00e1s lleno de todos. En el globo pone &#8220;Feliz comida&#8221;. Llamamos la atenci\u00f3n en el tren y nadie cree que venimos de la Expo.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2015\/05\/coca-cola-expo-20152.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1582\" title=\"coca-cola-expo-2015\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2015\/05\/coca-cola-expo-20152.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"343\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La huelga de esta semana del colegio de mi hijo en Roma cae justo el d\u00eda que voy a la Expo de Mil\u00e1n, as\u00ed que me lo tengo que llevar. Pero bueno, insisten en que es para las familias. 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