{"id":1461,"date":"2015-01-15T17:09:33","date_gmt":"2015-01-15T16:09:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=1461"},"modified":"2015-01-15T17:09:33","modified_gmt":"2015-01-15T16:09:33","slug":"napolitano-abdica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2015\/01\/15\/napolitano-abdica\/","title":{"rendered":"Napolitano abdica"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2015\/01\/giorgio_napolitano_dimissioni10_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1462\" title=\"giorgio_napolitano_dimissioni10_1\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2015\/01\/giorgio_napolitano_dimissioni10_1.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"313\" \/><\/a><\/p>\n<p>&#8220;Esto es un poco una prisi\u00f3n&#8221;, le confes\u00f3 anteayer medio en broma Giorgio Napolitano a un ni\u00f1a en el palacio del Quirinale. El presidente italiano, jefe de Estado, dijo tambi\u00e9n que estaba contento de volver a su casa y ayer pudo hacerlo. Por la ma\u00f1ana envi\u00f3 al primer ministro y a los presidentes de ambas c\u00e1maras su carta de dimisi\u00f3n, un paso conocido desde tiempo.<\/p>\n<p>Napolitano se va cansado por su edad, 89 a\u00f1os, aunque casi m\u00e1s por el desgaste de un cargo que en Italia es tan solemne como marginal, pero al ser decisivo en momentos dif\u00edciles en este pa\u00eds quiere decir que lo es con bastante frecuencia. El presidente es el \u00faltimo responsable de mantener el tim\u00f3n en medio del caos y ejercer de eso tan raro en Italia que se llama estadista. Su caso ha llegado al extremo, pues el mandato dura siete a\u00f1os pero en 2013 se vio forzado a repetir en el cargo, algo ins\u00f3lito en la historia de la rep\u00fablica nacida en la posguerra, por la ineptitud de los partidos a la hora de elegir su sucesor.<\/p>\n<p>Su relevo coincidi\u00f3 entonces con el caos m\u00e1s total de la clase pol\u00edtica italiana, tras las elecciones de febrero de 2013, que no tuvieron ganador y vieron la irrupci\u00f3n del movimiento de protesta de Beppe Grillo como primer partido. Fue la catarsis de la progresiva descomposici\u00f3n del sistema que ha marcado el mandato de Napolitano. Desde su elecci\u00f3n en 2006, siendo el primer excomunista que llegaba al cargo, le ha tocado lidiar con una agitada secuencia de acontecimientos, y de hecho su creciente protagonismo le vali\u00f3 el sobrenombre de &#8216;Rey Giorgio&#8217;, a veces despectivo, pues algunos partidos y sectores opinan que ha ido demasiado lejos en sus funciones.<\/p>\n<p>Se estren\u00f3 con el fr\u00e1gil gabinete de centroizquierda de Romano Prodi, derribado en 2008, y luego sigui\u00f3 con el borrascoso Ejecutivo de Silvio Berlusconi, que se hundi\u00f3 en 2011 al borde del cataclismo econ\u00f3mico. Entonces lleg\u00f3 el momento estelar de Napolitano, que en plena emergencia ide\u00f3 y apadrin\u00f3 velozmente el Gobierno t\u00e9cnico de Mario Monti, sostenido por una in\u00e9dita coalici\u00f3n de derecha e izquierda. Dur\u00f3, para su pesar, s\u00f3lo hasta inicios de 2013. Justo entonces le tocaba irse y Napolitano quer\u00eda hacerlo antes de las elecciones, para no tener que afrontar el complejo escenario que se preve\u00eda. Fue una intuici\u00f3n acertada y le fue imposible seguirla, porque Berlusconi hizo caer el Gobierno.<\/p>\n<p>Las elecciones, en efecto, hicieron saltar por los aires el esquema tradicional y en un empantanamiento general se tard\u00f3 dos meses en formar el nuevo Ejecutivo. En medio, no obstante, hab\u00eda que elegir al sucesor de Napolitano y el desconcierto era tal que le suplicaron que repitiera. \u00c9l acept\u00f3, pero ech\u00f3 una severa bronca a los partidos, como a ni\u00f1os malcriados. Les advirti\u00f3 que deb\u00edan acometer sin falta las reformas pendientes para desbloquear el pa\u00eds -ley electoral, Senado, justicia&#8230;- y que si no se ir\u00eda. Dos a\u00f1os despu\u00e9s a\u00fan est\u00e1n por llegar, pero el rey ya est\u00e1 cansado para seguir esperando. Matteo Renzi parece que casi lo tiene a mano y ah\u00ed lo deja.<\/p>\n<p>De hecho el primer ministro quiere exprimir las dos semanas que tiene hasta el d\u00eda\u00a0 29, cuando arranca el bizantino ritual de elecci\u00f3n de otro presidente, para dejar atada al menos la reforma electoral. La b\u00fasqueda de apoyos a estos tr\u00e1mites decisivos, para variar, se ha mezclado con las negociaciones para pactar el nuevo jefe de Estado, una alambicada operaci\u00f3n de consenso que nunca es f\u00e1cil y suele deparar sorpresas. En ese juego Berlusconi intentar\u00e1 sacar tajada. Por eso las quinielas que se manejan estos d\u00edas son ef\u00edmeras y es probable que hasta el \u00faltimo momento no se aclare nada. Se barajan nombres del centroizquierda, como Anna Finnochiaro, Walter Veltroni, Sergio Matarella, Romano Prodi y Piero Fassino, pero la historia dice que al final cuajarn nombres imprevistos. Reina cierto p\u00e1nico a que se repita el desmadre de 2013, por eso Renzi quiere llegar con todo hablado, que sea una votaci\u00f3n r\u00e1pida y, m\u00e1s que nada, que salga quien diga \u00e9l.<\/p>\n<p><em>(Publicado en El Correo)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Esto es un poco una prisi\u00f3n&#8221;, le confes\u00f3 anteayer medio en broma Giorgio Napolitano a un ni\u00f1a en el palacio del Quirinale. El presidente italiano, jefe de Estado, dijo tambi\u00e9n que estaba contento de volver a su casa y ayer pudo hacerlo. 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