{"id":1303,"date":"2014-09-08T11:55:25","date_gmt":"2014-09-08T10:55:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=1303"},"modified":"2014-09-08T11:55:25","modified_gmt":"2014-09-08T10:55:25","slug":"italianos-geniales-1-tiziano-terzani","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2014\/09\/08\/italianos-geniales-1-tiziano-terzani\/","title":{"rendered":"Italianos geniales (1): Tiziano Terzani"},"content":{"rendered":"<p>Hola a todos, espero que hayan pasado un buen verano y est\u00e9n bien cada uno de lo suyo.<\/p>\n<p>Para reactivar el blog y mientras me hago a la idea comenzamos con estas entregas veraniegas publicadas en El Correo y en el resto de diarios del grupo Vocento.<\/p>\n<p>Me pidieron una peque\u00f1a serie sobre algo y ya que me paso el a\u00f1o contando calamidades pens\u00e9 en hablar de personajes italianos geniales y m\u00e1s o menos desconocidos fuera de Italia, un ejemplo de lo bueno que tiene este pa\u00eds. Me pidieron s\u00f3lo cuatro, pero por supuesto que hay much\u00edsimos.<\/p>\n<p>Comenzamos con Tiziano Terzani:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/09\/2709fa344ce13193902225258110b5ca1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1305\" title=\"2709fa344ce13193902225258110b5ca\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/09\/2709fa344ce13193902225258110b5ca1.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"446\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de los reporteros m\u00e1s famosos del siglo XX en Italia es muy desconocido fuera de ella, salvo en Alemania, y lo fue incluso en su propio pa\u00eds buena parte de su vida. Tiziano Terzani era un periodista at\u00edpico porque para empezar no era periodista. Y para terminar tampoco, porque tras consagrarse como reportero de guerra y corresponsal en Asia se cans\u00f3 del periodismo, le dio por los libros, la espiritualidad y acab\u00f3 convertido en una especie de sant\u00f3n indio con barba blanca a lo Tolstoi.<\/p>\n<p>Nacido en Florencia en 1938 en una familia muy pobre Terzani estudi\u00f3 leyes y se coloc\u00f3 de ejecutivo en la Olivetti, pero lo de llevar corbata no le gustaba nada. Los viajes s\u00ed, y con su trabajo pudo ver un poco de mundo. En 1965 aprovechando uno a la Sud\u00e1frica del &#8216;apartheid&#8217; hizo un reportaje que le publicaron en una revista. Aquello era lo suyo y dej\u00f3 el trabajo. El t\u00edtulo de periodista en Italia requer\u00eda 18 meses de pr\u00e1cticas y las consigui\u00f3 en &#8216;Il Giorno&#8217;, de Mil\u00e1n, aunque ya ten\u00eda 31 a\u00f1os y un hijo. All\u00ed se hizo su mili del oficio y cuando sac\u00f3 el t\u00edtulo fue donde el director y le dijo: &#8220;&#8216;Direttore&#8217;, yo en la redacci\u00f3n no estoy bien, quiero ser corresponsal en China&#8221;. Le respondi\u00f3: &#8220;El \u00fanico puesto libre es en Brescia&#8221;. Terzani se larg\u00f3 y fue llamando a la puerta de los principales peri\u00f3dicos de Europa. Al final le ficharon en &#8216;Der Spiegel&#8217; para el sur de Asia. Su mujer era medio alemana y \u00e9l chapurreaba el idioma.<\/p>\n<p>Se instal\u00f3 en Singapur en 1972, pero lo justo para salir pitando a la guerra de Vietnam. Terzani se la hizo entera y fue uno de los primeros periodistas occidentales en estar con los vietcong, y uno de los pocos que cubri\u00f3 la ca\u00edda de Saig\u00f3n en 1975. Se consagr\u00f3 y luego recorri\u00f3 toda Asia. Fue uno de los primeros periodistas en entrar en Camboya tras la ca\u00edda de Pol Pot para descubrir el horror. Tiene reportajes en el reino perdido de Mustang o en las islas Kuriles, pero igual se apasionaba con los casinos de Macao, los burdeles cutres tailandeses o la atm\u00f3sfera de los fumaderos de opio camboyanos. En 1980 su sue\u00f1o se hizo realidad y fue uno de los primeros periodistas occidentales en China desde la instauraci\u00f3n del comunismo.<\/p>\n<p>Sin embargo llegaba admirando a Mao y se desilusion\u00f3 r\u00e1pido. Desvel\u00f3 c\u00f3mo era el gran pa\u00eds desconocido y comenz\u00f3 a fastidiar a las autoridades. Por ejemplo, fue a Tibet y se col\u00f3 en el Potala, el sagrado palacio de los lamas. Se escondi\u00f3 cuando cerraron la puerta y se qued\u00f3 a pasar la noche dentro. Tambi\u00e9n document\u00f3 la destrucci\u00f3n urban\u00edstica del viejo Pek\u00edn con cap\u00edtulos de diez o quince p\u00e1ginas cada semana. Al final le echaron del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 unos a\u00f1os en Tokio muy deprimido, porque la sociedad japonesa le pareci\u00f3 un horror. Deshumanizada, robotizada, vio un capitalismo despiadado. Decepcionado del comunismo, le parec\u00eda que no hab\u00eda alternativa, que el mundo iba mal y se acabar\u00edan globalizando los horarios inhumanos, el trabajo estresante y el consumismo tecnol\u00f3gico. Fue a un psiquiatra y le dio una caja de Prozac. Pero le dio todas las pastillas a su perro enfermo, que as\u00ed pudo morir en paz.\u00a0 Le funcion\u00f3 mejor irse de Jap\u00f3n. Se traslad\u00f3 a Bangkok, a una casa de madera con un lago con una tortuga carn\u00edvora de un metro. Pero segu\u00eda rumiando la idea de pegarle un giro a su vida. En 1992 se acord\u00f3 de una profec\u00eda que le hizo un adivino de Hong Kong 16 a\u00f1os antes: en 1993 no deb\u00eda volar porque tendr\u00eda un accidente a\u00e9reo. Cenando con su jefe del \u2018Der Spiegel\u2019 se lo solt\u00f3. Junto a su propuesta: pasar un a\u00f1o yendo a hacer reportajes sin coger un avi\u00f3n, viajando como antiguamente, a una velocidad humana. El jefe acept\u00f3 y al siguiente encargo mand\u00f3 a otro. Es incre\u00edble pero el helic\u00f3ptero donde viaj\u00f3 su colega, y que ten\u00eda que haber cogido \u00e9l, se estrell\u00f3. S\u00f3lo hubo heridos, pero su compa\u00f1ero le llam\u00f3 para cagarse en su adivino. Esto le acab\u00f3 de convencer en su idea y as\u00ed, movi\u00e9ndose con lentitud, redescubri\u00f3 Asia, y el periodismo. Lo cont\u00f3 en un libro estupendo, \u2018Un indovino mi disse\u2019 (Un adivino me dijo).<\/p>\n<p>Pero ese viaje le alej\u00f3 definitivamente del periodismo. Para seguir el juego se entretuvo consultando adivinos en cada rinc\u00f3n y acab\u00f3 descubriendo la meditaci\u00f3n con un exagente de la CIA convertido en eminencia del yoga. Fue a m\u00e1s cuando le mandaron a India, donde pas\u00f3 una temporada de ermita\u00f1o en el Himalaya con un viejo gur\u00fa. Por aquel entonces le descubrieron un c\u00e1ncer pero ya era un maestro de vida y lo llev\u00f3 con deportividad. Tiene otro libro precioso, \u2018La fine \u00e8 il mio inizio\u2019 (El fin es mi inicio) en el que repasa su vida con su hijo. Su conclusi\u00f3n es que las revoluciones son frustrantes porque la historia se repite y nada cambia. La \u00fanica revoluci\u00f3n, dec\u00eda, era la interior. Parece que \u00e9l lo consigui\u00f3, pese a tener uno de esos egos inquietos e incansables de los italianos, de un revoltoso cabezota florentino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/09\/images.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1308\" title=\"images\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/09\/images.jpg\" alt=\"\" width=\"294\" height=\"171\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/09\/th.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1307\" title=\"th\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/09\/th.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"207\" \/><\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hola a todos, espero que hayan pasado un buen verano y est\u00e9n bien cada uno de lo suyo. 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