{"id":1236,"date":"2014-06-09T08:59:58","date_gmt":"2014-06-09T07:59:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=1236"},"modified":"2014-06-09T08:59:58","modified_gmt":"2014-06-09T07:59:58","slug":"ursulina-yeye","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2014\/06\/09\/ursulina-yeye\/","title":{"rendered":"Ursulina yey\u00e9"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/06\/Suor-Cristina-Scuccia-and-Kylie-Minogu1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1237\" title=\"Suor-Cristina-Scuccia-and-Kylie-Minogu[1]\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/06\/Suor-Cristina-Scuccia-and-Kylie-Minogu1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a>El tratamiento medi\u00e1tico de los curas en Italia es muy distinto al de Espa\u00f1a, aparecen por todas partes con naturalidad. En la tele ib\u00e9rica hay que remontarse a rarezas como el padre Mundina y sus geranios en los ochenta o a ese meteorito con sotana de los noventa, el padre Apeles. Luego, las apariciones sosas del portavoz de los obispos. En Italia no. Por ejemplo, el m\u00edtico Terence Hill triunfa desde hace 14 a\u00f1os con &#8216;Don Matteo&#8217;, una serie sobre un sacerdote detective en un pueblecito de postal. Siempre aletea el esp\u00edritu costumbrista de las pel\u00edculas de Don Camilo. Quiz\u00e1 s\u00f3lo pod\u00eda nacer y funcionar en Italia el fen\u00f3meno de Sor Cristina, de 25 a\u00f1os, una monja ursulina con gafas y la pasi\u00f3n del canto que el jueves gan\u00f3 el concurso de j\u00f3venes talentos de la RAI, &#8216;The Voice&#8217;. Ya es un \u00e9xito internacional.<\/p>\n<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/06\/th8.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-1238\" title=\"th[8]\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/06\/th8.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"212\" \/><\/a>Ha sido una inteligente apuesta de marketing, invirtiendo en el contraste del binomio \u00f1o\u00f1o-fashion y el efecto marciano. Ha ayudado que el actual Papa est\u00e9 de moda. Con Benedicto XVI la pobre no hubiera llegado ni al casting de su pueblo. Es siciliana, se hizo monja en 2012 y vive en un convento de Mil\u00e1n, cuya madre superiora aplaud\u00eda en el plat\u00f3. Su fichaje ha sido un acierto, porque el a\u00f1o pasado &#8216;The Voice&#8217; veget\u00f3 sin pena ni gloria entre las audiencias. Pero el 19 de marzo irrumpi\u00f3 en escena Sor Cristina y se dispararon. El v\u00eddeo lleva 50 millones de visitas. La buena mujer cant\u00f3 con aspavientos muy sentidos y un chorro de voz un tema de Alice Keys, que luego la felicit\u00f3. Al final se ha marcado d\u00faos sin ning\u00fan miedo con Ricky Martin y Kylie Minogue, y digo sin miedo porque son deslices capaces de desacreditar la carrera de cualquiera,\u00a0y por supuesto me refiero a la monja, no a ellos. Hasta el &#8216;New York Times&#8217; le dedic\u00f3 un reportaje.<\/p>\n<p>El concurso, como es de suponer, no es para todos los p\u00fablicos, sino para ese p\u00fablico que ve esas cosas. Se debe tener domada la verg\u00fcenza ajena. Ha vivido de explotar el fen\u00f3meno y la sincera candidez de la religiosa, que se ha prestado al espect\u00e1culo. Han jugado a emparejarla con un rapero que va de malote, un tal J-Ax, y ha nacido entre ellos una enternecedora qu\u00edmica de musical. Se comprenden: &#8220;Juntos hemos derribado muchos prejuicios&#8221;, ha dicho \u00e9l, que admira su coraje y, con sus tatuajes, se identifica con ella en su condici\u00f3n de bicho raro. Como era de esperar la simp\u00e1tica ursulina entr\u00f3 en la trituradora rosa\u00a0y le buscaron un novio que hab\u00eda tenido en el pueblo. Encontraron incluso la pizzer\u00eda donde trabaj\u00f3 de cajera y las c\u00e1maras encuadraron con \u00e9nfasis el taburete donde se sentaba. El taburete, s\u00ed, han le\u00eddo bien. Uno normal, de madera.<\/p>\n<p>Pero el jueves, en la final, Sor Cristina se sali\u00f3 del gui\u00f3n. Era su momento y se lanz\u00f3 a evangelizar en directo: &#8220;Tengo un sue\u00f1o, mi sue\u00f1o es rezar un Padre Nuestro juntos, a lo mejor nos damos todos juntos la mano, quiero que Jes\u00fas entre aqu\u00ed dentro&#8221;. Y se puso a ello en medio del silencio desconcertado del estudio. El jurado y los presentadores, entre ellos Raffaella Carr\u00e0, pon\u00edan caretos de circunstancia en el escenario y la dejaron sola. Nadie se uni\u00f3 a la plegaria, porque una cosa es pasarlo bien con la monja y otra que haga de monja, rompe las reglas del espect\u00e1culo. Es demasiado transgresor incluso para la telebasura. Sor Cristina tiene ahora de premio un contrato discogr\u00e1fico, aunque dice que har\u00e1 lo que le diga su superiora y le da igual eso de la fama.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/cdAWOVaIOFg?rel=0\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><br \/>\n<em>(Publicado en El Correo)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tratamiento medi\u00e1tico de los curas en Italia es muy distinto al de Espa\u00f1a, aparecen por todas partes con naturalidad. En la tele ib\u00e9rica hay que remontarse a rarezas como el padre Mundina y sus geranios en los ochenta o a ese meteorito con sotana de los noventa, el padre Apeles. 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