{"id":1197,"date":"2014-04-26T16:13:28","date_gmt":"2014-04-26T15:13:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=1197"},"modified":"2014-04-26T16:13:28","modified_gmt":"2014-04-26T15:13:28","slug":"dos-papas-santos-pero-a-dos-velocidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2014\/04\/26\/dos-papas-santos-pero-a-dos-velocidades\/","title":{"rendered":"Dos papas santos, pero a dos velocidades"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/04\/th2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1198\" title=\"th\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/04\/th2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>Ma\u00f1ana ser\u00e1 un d\u00eda hist\u00f3rico para la Iglesia cat\u00f3lica, igual que muchos \u00faltimamente. Por primera vez ser\u00e1n proclamados santos, a la vez, dos papas, Juan Pablo II y Juan XXIII. Adem\u00e1s en la ceremonia estar\u00e1n presentes otros dos, Francisco y el em\u00e9rito, Benedicto XVI. Es un gran momento de perspectiva para la Iglesia porque, salvo Pablo VI y el fugaz Juan Pablo I, estamos hablando de todos los pont\u00edfices del \u00faltimo medio siglo, la fase crucial de la renovaci\u00f3n de la Iglesia que marca su relaci\u00f3n con la modernidad. Y que ahora est\u00e1 en un punto decisivo con la revoluci\u00f3n de Francisco.<\/p>\n<p>El otro aspecto revelador de esta cita es la propia f\u00f3rmula, la equiparaci\u00f3n de los pont\u00edfices Angelo Roncalli y Karol Wojtyla en el mismo acto. Es una decisi\u00f3n muy personal de Bergoglio, que les coloca a la vez en el pedestal, como para poner las cosas en su sitio. Se ha saltado las reglas, dispensando a Juan XXIII del milagro exigido para subir a los altares, por una cuesti\u00f3n de tiempos. La la idea de fondo es que Roncalli lleva 50 a\u00f1os esperando y Wojtyla ha pulverizado el cron\u00f3metro en ocho, el papa canonizado con m\u00e1s rapidez en la historia. Para el \u00faltimo, P\u00edo X, en 1954, pasaron 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo hay tiempo en juego, tambi\u00e9n historia. La renovaci\u00f3n de la Iglesia empez\u00f3 precisamente con el Concilio Vaticano II, convocado por sorpresa por Juan XXIII, el campechano &#8216;Papa bueno&#8217;, en 1959, a los tres meses de su elecci\u00f3n. Fue una apertura al mundo de gran proyecci\u00f3n que, en realidad, a\u00fan se digiere. Pablo VI llev\u00f3 a t\u00e9rmino el concilio con muchos sudores y Juan Pablo II, y su mano derecha Joseph Ratzinger, el futuro Benedicto XVI, le echaron un freno que moder\u00f3 su impronta reformadora. Uniendo a Roncalli y Wojtyla en los altares el papa argentino reivindica su id\u00e9ntico peso y la validez de sus visiones en una s\u00edntesis com\u00fan. El propio Juan Pablo II hizo algo parecido, un juego de balanzas, al beatificar en 2000 el mismo d\u00eda a Juan XXIII y P\u00edo IX, el papa m\u00e1s adverso a la modernidad.<\/p>\n<p>Francisco se coloca al final de este tortuoso camino de contrapesos y es, bien mirado, el primer Papa postconciliar, que no particip\u00f3 directamente en el Vaticano II. Pero no se puede decir que no lo vivi\u00f3: el joven Jorge Mario Bergoglio entr\u00f3 en el seminario con 21 a\u00f1os en 1958, meses antes de la elecci\u00f3n de Juan XXIII. Llegaron a la vez, cada uno a su cita con el destino. En aquel momento de intensa vocaci\u00f3n Bergoglio segu\u00eda atentamente lo que ocurr\u00eda en Roma, que estaba cambiando la Iglesia. Para aquel chaval argentino Juan XXIII fue su Papa y su revoluci\u00f3n fue la suya.<\/p>\n<p>Hay que dar ahora un salto en el tiempo y plantarse en el 13 de marzo de 2013, cuando Bergoglio fue elegido Papa. Para empezar, pens\u00f3 en el nombre de Juan XXIV, aunque al final opt\u00f3 por Francisco, que es todav\u00eda m\u00e1s radical. Esto lo ha revelado el secretario de Juan XXIII, Loris Capovilla, que tiene ya 98 a\u00f1os y es la memoria viviente del papa Roncalli. El nuevo papa jesuita le llam\u00f3 por tel\u00e9fono a las dos semanas para saludarle, para sorpresa del anciano cura, y se despidi\u00f3 as\u00ed: &#8220;Rece al papa Juan para que yo sea m\u00e1s bueno&#8221;. Capovilla ha dicho sin rodeos que Francisco le recuerda a Juan XXIII desde el primer minuto que apareci\u00f3 en el balc\u00f3n. Su forma de hablar, su alergia a los formalismos, su aspecto bonach\u00f3n. &#8220;\u00a1Hay que acabar con todo esto!&#8221;, se quej\u00f3 Roncalli ya los primeros d\u00edas a su secretario ante los besos en los pies y las reverencias. Bergoglio, en otro gesto inequ\u00edvoco, hizo cardenal a Capovilla en su primera tanda de estos nombramientos.<\/p>\n<p>Francisco se quiere parecer y se parece a Juan XXIII. Su relaci\u00f3n con Juan Pablo II, al que s\u00ed conoci\u00f3 como arzobispo de Buenos Aires y a quien trat\u00f3 de forma espor\u00e1dica, la ha contado \u00e9l mismo, prestando declaraci\u00f3n durante el proceso para la canonizaci\u00f3n de Wojtyla. Ha sido uno de los 114 testimonios recogidos en el expediente. Fue en oto\u00f1o de 2005, seg\u00fan ha revelado el diario de los obispos italianos, &#8216;Avvenire&#8217;. En una reflexi\u00f3n muy humana, Bergoglio cuenta que la primera vez que estuvo con Wojtyla, en 1979, tuvo &#8220;la clara impresi\u00f3n de que rezaba &#8216;en serio'&#8221;. La segunda vez, en 1986, en el viaje de Juan Pablo II a Argentina, &#8220;me impresion\u00f3 su mirada, que era la de un hombre bueno&#8221;. En 1994, ya arzobispo, estuvo en Roma en un s\u00ednodo y comi\u00f3 con Wojtyla junto a otros prelados: &#8220;Me gust\u00f3 mucho su afabilidad, cordialidad y capacidad de escuchar a cada comensal&#8221;. Luego le vio m\u00e1s veces, tambi\u00e9n de forma personal, y recuerda que en sus conversaciones &#8220;escuchaba sin hacer preguntas, s\u00f3lo al final, y demostraba claramente que no ten\u00eda ning\u00fan prejuicio&#8221;. Tambi\u00e9n admite que su devoci\u00f3n a la Virgen &#8220;ha influido en mi piedad&#8221;. Siempre le consider\u00f3 &#8220;un hombre de Dios&#8221; y, sobre sus \u00faltimos a\u00f1os, afirma que &#8220;nos ha ense\u00f1ado a sufrir y morir y esto, en mi opini\u00f3n, es heroico&#8221;.<\/p>\n<p>Al margen de esto es un hecho que a Francisco la canonizaci\u00f3n de Juan Pablo II le ha llegado ya cocinada, pr\u00e1cticamente cerrada. Es m\u00e1s, el logro casi es que al final se haya retrasado ocho a\u00f1os, frente a las grandes prisas de muchos sectores por hacerla cuanto antes. Benedicto XVI dispens\u00f3 de los cinco a\u00f1os de espera m\u00ednimos para abrir la causa, pero impuso un respeto total del protocolo. La beatificaci\u00f3n, el primer paso, lleg\u00f3 ya en 2011. La aportaci\u00f3n de Bergoglio a este proceso es, precisamente, emparejarlo con Juan XXIII. El mensaje impl\u00edcito de hacerlo santo de una vez es \u00e9se: ya era hora. Por contraste, la lectura de la canonizaci\u00f3n de Juan Pablo II puede ser: demasiado pronto.<\/p>\n<p>Hay otras se\u00f1ales que indican una discrepancia en las velocidades de las causas de santidad: con Bergoglio se ha desbloqueado la de monse\u00f1or Romero, el arzobispo salvadore\u00f1o af\u00edn a la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n asesinado en 1980 por paramilitares de ultraderecha. Francisco se enfrent\u00f3 a esta corriente, pero ha nacido en Latinoam\u00e9rica y ha crecido en la opci\u00f3n preferencial por los pobres.<br \/>\nEl inmediato periodo &#8216;post-Wojtyla&#8217; ha revelado pronto algunos aspectos cuestionables que, cuando menos, habr\u00edan aconsejado dejar pasar el tiempo para coger perspectiva y calibrar mejor a Juan Pablo II en su contexto hist\u00f3rico. \u00c9se es el sentido, precisamente, de los largos a\u00f1os de espera que hasta ahora requer\u00eda el reconocimiento de la santidad. El asunto de calado m\u00e1s evidente es el encubrimiento en las altas esferas del Vaticano del fundador y gur\u00fa carism\u00e1tico de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel. Era un criminal pederasta que vivi\u00f3 a sus anchas, pese a numerosas denuncias, hasta que lleg\u00f3 Benedicto XVI para expulsarle en 2006, al a\u00f1o de su elecci\u00f3n, por ser &#8220;un falso profeta&#8221;.<\/p>\n<p>La operaci\u00f3n de limpieza de Ratzinger en la Iglesia y en el Vaticano ha revelado hasta qu\u00e9 punto hab\u00eda graves problemas enquistados por la inercia del largo pontificado de Wojtyla, sobre todo al final, donde su entorno hac\u00eda y deshac\u00eda. El gran esc\u00e1ndalo de la pederastia en el clero, por ejemplo, creci\u00f3 oculto durante a\u00f1os y cuando estall\u00f3 definitivamente en 2002 en EE UU la reacci\u00f3n de Juan Pablo II fue titubeante, no apoy\u00f3 la &#8216;tolerancia cero&#8217; de los obispos estadounidenses. Lo mismo ha ocurrido en el esc\u00e1ndalo del banco vaticano, el IOR, a cuyos responsables protegi\u00f3 Wojtyla, y con los vicios y guerras internas que desembocaron en el esc\u00e1ndalo &#8216;Vatileaks&#8217;: todo un sistema se resist\u00eda al cambio. La hist\u00f3rica dimisi\u00f3n de Benedicto XVI se\u00f1al\u00f3 traum\u00e1ticamente una situaci\u00f3n insostenible. Es a Francisco a quien le ha tocado ahora limpiar a fondo el Vaticano.<\/p>\n<p>Otro testimonio interesante del expediente de canonizaci\u00f3n de Juan Pablo II que ha trascendido en los \u00faltimos d\u00edas es el del cardenal Carlo Maria Martini, considerado hasta su muerte en 2012 la voz m\u00e1s prestigiosa del sector progresista de la Iglesia. Jesuita, como Bergoglio, y promotor de su candidatura en el c\u00f3nclave de 2005. Martini fue muy claro, y contracorriente, como siempre, seg\u00fan ha revelado el &#8216;Corriere della Sera&#8217;: &#8220;Era un hombre de Dios, pero no es necesario hacerlo santo&#8221;, vino a decir de Wojtyla. Cuestion\u00f3 la elecci\u00f3n que hac\u00eda de algunos colaboradores, sobre todo en los \u00faltimos a\u00f1os, el excesivo apoyo a los movimientos -como Opus Dei, neocatecumenales o Legionarios de Cristo- en detrimento de las Iglesias locales y, por la misma raz\u00f3n, el convertirse en &#8220;centro de atenci\u00f3n, especialmente en los viajes&#8221;, eclipsando las di\u00f3cesis de cada lugar. Por \u00faltimo, opinaba que &#8220;ten\u00eda motivos para retirarse un poco antes&#8221;. En las cr\u00edticas a Juan Pablo II tambi\u00e9n hay voces del otro lado, ultraconservadoras, por sus peticiones de perd\u00f3n, por los actos interreligiosos de As\u00eds o el acercamiento a jud\u00edos y musulmanes. En resumen, una figura muy compleja, como su tiempo, pero velozmente santificada. Junto a Juan XXIII es, sin duda, el papa m\u00e1s popular del siglo XX. Francisco es heredero de ambos.<\/p>\n<p><em>(Publicado en El Correo)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y para saber m\u00e1s de Juan XXIII:<\/p>\n<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/04\/flashV20.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1199\" title=\"flashV20\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/04\/flashV20.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"420\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Juan XXIII, el primer papa moderno<\/strong><\/p>\n<div id=\"yui_3_13_0_1_1398524617903_3513\">\n<p id=\"yui_3_13_0_1_1398524617903_3512\">Juan XXIII ser\u00e1 santo ma\u00f1ana y no supone una sorpresa para quienes vivieron aquellos a\u00f1os, de 1958 a 1963. Lo es que todav\u00eda no lo fuera. La causa no se abri\u00f3 hasta 13 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, casi los mismos en los que Juan Pablo II va a ser canonizado, pero entonces no hab\u00eda estas prisas por hacer santos. En cambio, los m\u00e1s j\u00f3venes pueden ignorar su figura. Angelo Roncalli pas\u00f3 a la historia como el &#8216;Papa bueno&#8217;, que es algo raro, como si los dem\u00e1s no lo fueran. Pero el mote tal vez no sea tan parad\u00f3jico y capta su novedad. Fue un personaje central de los sesenta, como Kennedy o Che Guevara, de popularidad mundial, que humaniz\u00f3 la Iglesia cat\u00f3lica y la abri\u00f3 al mundo. Fue el primer papa moderno.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"yui_3_13_0_1_1398524617903_3516\">\n<p id=\"yui_3_13_0_1_1398524617903_3518\">Son claves sus palabras de apertura del Concilio Vaticano II en 1962: &#8220;Debemos disentir abiertamente de estos profetas de desventura que anuncian siempre lo peor, como si fuera el fin del mundo&#8221;. Es decir, no ten\u00eda una visi\u00f3n apocal\u00edptica de la sociedad. Hablaba de esperanza y de fraternidad con todos, incluidos fieles de otras religiones y no creyentes. El cambio de fase que peg\u00f3 a la Iglesia dura hasta hoy y sus sucesores han seguido su estela.<\/p>\n<p>Hay que pensar de d\u00f3nde ven\u00eda la Iglesia, dos siglos de trastazos con la modernidad y la Ilustraci\u00f3n. Gregorio XVI (1831-1846) abominaba de &#8220;ese delirio de que todo el mundo tiene derecho a la libertad de pensamiento&#8221; y cre\u00eda que el ferrocarril era un invento diab\u00f3lico. A P\u00edo IX (1846-1878) le toc\u00f3 el trauma de perder los Estados Pontificios y se declar\u00f3 &#8220;prisionero en el Vaticano&#8221; para luego proclamar la infalibilidad del Papa y el &#8216;Syllabus&#8217;, un documento retr\u00f3grado contra todo progreso. Con Le\u00f3n XIII (1878-1903) llegaron t\u00edmidos cambios, pero los siguientes, P\u00edo X (1903-1914), coronado con una tiara de 529 diamantes, Benedicto XIV (1914-1922) y P\u00edo XI (1922-1939), bastante tuvieron con mantener el tim\u00f3n en un mundo que estallaba.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"yui_3_13_0_1_1398524617903_3522\">\n<p id=\"yui_3_13_0_1_1398524617903_3521\">El predecesor de Roncalli, P\u00edo XII (1939-1958), pol\u00e9mico por su silencio sobre el Holocausto, marca el m\u00e1s agudo contraste. Fue el primer papa de la televisi\u00f3n, pero era una figura hi\u00e9ratica que infund\u00eda temor y reverencias. No se le conoce una frase graciosa. Todo lo contrario de Juan XXIII, una mina de an\u00e9cdotas. A las puertas de los sesenta y ante el v\u00e9rtigo del cambio, el c\u00f3nclave lo eligi\u00f3 como papa de transici\u00f3n, hasta que se les ocurriera algo. Roncalli ten\u00eda 77 a\u00f1os y no iba a durar mucho. Ah\u00ed acertaron, pero en lo dem\u00e1s no. Su car\u00e1cter ya fue una revoluci\u00f3n: bonach\u00f3n, sonriente, comil\u00f3n, fumaba un paquete al d\u00eda, no soportaba la pompa pontificia e hizo instalar una bolera en el Vaticano. A veces se escapaba de Castelgandolfo por una puerta trasera con su ch\u00f3fer para dar paseos por su cuenta. Es uno de los papas de origen m\u00e1s pobre, hijo de campesinos y sargento m\u00e9dico en la guerra. Sus detractores le tachaban de simple, pero en realidad era de una sencillez transparente. Impuso la naturalidad, la afabilidad y el optimismo. Le preguntaron una vez cu\u00e1nta gente trabajaba en el Vaticano: &#8220;Aproximadamente la mitad&#8221;. Y no era provinciano, sino un hombre de mundo durante treinta a\u00f1os: en Bulgaria, donde estrech\u00f3 lazos con los ortodoxos, en Turqu\u00eda, ciudad en la que salv\u00f3 a muchos jud\u00edos durante la guerra, y nuncio en Francia. Termin\u00f3 de patriarca de Venecia en 1953. Una de sus m\u00e1s c\u00e9lebres an\u00e9cdotas fue en Par\u00eds, cuando a una recepci\u00f3n lleg\u00f3 una se\u00f1ora despampanante y se hizo un silencio: &#8220;No s\u00e9 por qu\u00e9 cu\u00e1ndo entra una mujer guapa todos me miran a m\u00ed en vez de mirarla a ella&#8221;.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"yui_3_13_0_1_1398524617903_3525\">\n<p id=\"yui_3_13_0_1_1398524617903_3524\">Pero su gran revoluci\u00f3n fue el Concilio Vaticano II, que anunci\u00f3 a los tres meses de ser elegido. No lo vio terminar, pero abri\u00f3 el camino, a\u00fan abierto. Es necesario un salto en el tiempo para comprender su alcance: la Iglesia dej\u00f3 de tener el monopolio de la salvaci\u00f3n, hizo autocr\u00edtica, termin\u00f3 con la misa en lat\u00edn y de espaldas a los fieles. Juan XXIII puso las bases de lo que ahora es normal: visitas a parroquias, hospitales y prisiones, viaj\u00f3 y sali\u00f3 por primera vez del Vaticano desde la unidad de Italia, encontr\u00f3 por primera vez en cuatro siglos al jefe de la Iglesia anglicana, suprimi\u00f3 las frases ofensivas para los jud\u00edos en la liturgia&#8230; Otra an\u00e9cdota de Francia: coincidi\u00f3 en un acto con el rabino de Par\u00eds y \u00e9ste le cedi\u00f3 el paso, pero Roncalli se neg\u00f3: &#8220;No, no, primero el Antiguo Testamento&#8221;. Fue crucial su intervenci\u00f3n para aplacar la crisis de los misiles de Cuba y su discurso m\u00e1s famoso no es sesudo, sino una improvisaci\u00f3n po\u00e9tica desde la ventana, el c\u00e9lebre &#8216;discurso de la luna&#8217;, la noche de apertura del Concilio: &#8220;Volviendo a casa dad una caricia a vuestros ni\u00f1os y decidles: esta es la caricia del Papa&#8221;. En Roma la gente todav\u00eda se acuerda. El sector conservador de la Iglesia lo hab\u00eda archivado como una rareza simp\u00e1tica, pero subversiva. Francisco por fin le hace justicia.<\/p>\n<p><em>(Publicado en El Correo)<\/em><\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ma\u00f1ana ser\u00e1 un d\u00eda hist\u00f3rico para la Iglesia cat\u00f3lica, igual que muchos \u00faltimamente. Por primera vez ser\u00e1n proclamados santos, a la vez, dos papas, Juan Pablo II y Juan XXIII. Adem\u00e1s en la ceremonia estar\u00e1n presentes otros dos, Francisco y el em\u00e9rito, Benedicto XVI. 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