{"id":1115,"date":"2014-03-04T11:02:10","date_gmt":"2014-03-04T10:02:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/?p=1115"},"modified":"2014-03-04T11:02:10","modified_gmt":"2014-03-04T10:02:10","slug":"roma-metafisica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/2014\/03\/04\/roma-metafisica\/","title":{"rendered":"Roma metaf\u00edsica"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/03\/la-grande-bellezza-e1365257086814.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1116\" title=\"la-grande-bellezza-e1365257086814\" src=\"\/dominguez\/wp-content\/uploads\/sites\/50\/2014\/03\/la-grande-bellezza-e1365257086814.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"396\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fiestas apote\u00f3sicas donde el aburrimiento profundo se lleva con estilo, o sin \u00e9l, paseos infinitos por calles maravillosamente mal iluminadas, nobles que sobreviven confundidos con sus estatuas, el cardenal que s\u00f3lo habla de recetas de cocina, la bailarina de striptease que tiene un tatuaje del Papa, esos escritores consagrados que s\u00f3lo han escrito un libro hace a\u00f1os, las se\u00f1oras en fila ante el mago del b\u00f3tox&#8230; Roma como la ciudad del gran pasado, de la gran fealdad y sin embargo y pese a todo, de la gran belleza. Una combinaci\u00f3n absurda de elementos que inexplicablemente produce armon\u00eda: amoralidad y espiritualidad, las distracciones ociosas en medio de la esencia del arte, la tentaci\u00f3n de la carne y la pureza del m\u00e1rmol, la vulgaridad de la vida social noct\u00e1mbula y lo sublime del alba m\u00edstica, el barroquismo sobre el vac\u00edo, el cinismo y la ingenuidad,&#8230;<\/p>\n<p>Paolo Sorrentino es napolitano, como Fellini, que era de Rimini: hace falta alguien que no sea romano para expresar el estupor que causa Roma. &#8216;La grande bellezza&#8217; es una pel\u00edcula m\u00e1gicamente inspirada de las que nacen en Italia cada muchos a\u00f1os. Hac\u00eda 15 que Italia no recib\u00eda un \u00d3scar, desde &#8216;La vida es bella&#8217;, y es el pa\u00eds que ha ganado m\u00e1s premios de la Academia, un total de 14. Sigue siendo un lugar \u00fanico para el cine, basta mirar la lista. El primero, &#8216;Sciusci\u00e0&#8217;, de Vittorio De Sica, en 1948, que luego gan\u00f3 otros tres (&#8216;Ladr\u00f3n de bicicletas&#8217;, &#8216;Ayer, hoy y ma\u00f1ana&#8217; y &#8216;El jard\u00edn de los Finzi Contini&#8217;) y Fellini con &#8216;La strada&#8217;, &#8216;Las noches de Cabiria&#8217;, &#8216;8 1\/2&#8217; y en 1975, &#8216;Amarcord&#8217;. Hollywood lleg\u00f3 a premiar incluso el m\u00e1s corrosivo cine pol\u00edtico en 1972, &#8216;Investigaci\u00f3n de un ciudadano libre de toda sospecha&#8217;, de Elio Petri. Pero a partir de los setenta, con el declive del gran cine italiano, lleg\u00f3 el olvido. Quince a\u00f1os hasta &#8216;Cinema Paradiso&#8217;, 1990, y de nuevo &#8216;Mediterr\u00e1neo&#8217;, en 1992, y en 1999 el filme de Benigni. Otro estilo, digamos. Pero &#8216;La gran belleza&#8217; se enlaza m\u00e1s bien con aquellos grandes filmes de la \u00e9poca dorada.<\/p>\n<p>Sigo a Sorrentino desde su primera pel\u00edcula, &#8216;L&#8217;uomo in pi\u00f9&#8217;, de 2001, cuyo DVD ya regal\u00e9 unas cuantas veces, y desde el principio se ve\u00eda d\u00f3nde pod\u00eda llegar. Es un artista sensible y normal, una rara combinaci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan si se a\u00f1ade su vena literaria -antes que nada se considera escritor, y de ah\u00ed su talento para los di\u00e1logos-, mezclada con un agudo sentido del espect\u00e1culo. As\u00ed se explican las cuatro fuentes de inspiraci\u00f3n que mencion\u00f3 al recoger el \u00d3scar: Fellini, Scorsese, Diego Armando Maradona y los Talking Heads. Ni se le pas\u00f3 por la cabeza hacer cine hasta los 19 a\u00f1os, y su casa era muy corriente, un padre empleado de banca y su madre, ama de casa, una casa con pocos libros, s\u00f3lo alg\u00fan best seller. En esta vida en principio tan poco predispuesta para propulsar un alma art\u00edstica, hacer fluir la expresi\u00f3n po\u00e9tica, ocurre algo, el secreto m\u00e1s \u00edntimo de Paolo Sorrentino: un d\u00eda volvi\u00f3 a casa del colegio, con 17 a\u00f1os, y sus padres hab\u00edan muerto en una explosi\u00f3n de gas. Nunca habla de ello y, es m\u00e1s, yo me he enterado hoy, leyendo el peri\u00f3dico, en una frase escondida en una conversaci\u00f3n con un periodista amigo suyo, que lo deja caer ah\u00ed en las profundidades del texto, donde sabe que pocos lectores llegan, a mitad del art\u00edculo. &#8220;Sas\u00e0 e Tina, this is for you&#8221;, dijo en el escenario antes de irse con el \u00d3scar. Son ellos.<\/p>\n<p>La vida puede ser dura, rara, misteriosa, a veces fea, pero es una gran belleza. Roma es como la vida. Un juego. Cuando vi &#8216;La grande bellezza&#8217; me fascin\u00f3, ya hemos hablado de ello, pero me pregunt\u00e9 c\u00f3mo la ver\u00edan en el extranjero, o alguien que no conoce Roma. Quiz\u00e1 parezca todo on\u00edrico, o esperp\u00e9ntico, o exagerado, cuando es puro destilado de realidad. Tambi\u00e9n se pierden claves para iniciados, como lo que significa haber elegido a actores tan romanos como Sabrina Ferilli, Carlo Verdone o que aparezca por ah\u00ed Antonello Venditti. Sin embargo ha sido al rev\u00e9s: en Estados Unidos, en Espa\u00f1a, en Francia, la han adorado, y en Italia la han criticado bastante. En Roma la han tratado con cierto desd\u00e9n. Es una ciudad reacia a las declaraciones de amor no convencionales y s\u00f3lo hay que imaginar c\u00f3mo habr\u00eda recibido el \u00d3scar otra que hubiera sido homenajeada de este modo. Bilbao, un suponer. Pero a muchos romanos &#8216;La gran belleza&#8217; les resbala, como todo. No es cuesti\u00f3n de orgullo, les pilla de vuelta de todo desde hace siglos.<\/p>\n<p>Ayer por la ma\u00f1ana hablaba con el due\u00f1o de un bar que aparece en una escena de la pel\u00edcula, uno de mis bares: &#8220;\u00bfQu\u00e9? Tambi\u00e9n vosotros hab\u00e9is ganado un pedacito de \u00d3scar&#8230;&#8221;. Respuesta, que en italiano y con acento romano es mucho m\u00e1s desencantada: &#8220;Bah&#8230; Me la descargu\u00e9 hace cinco meses y todav\u00eda no la he visto&#8230; Pero me da que es un poco una birria&#8230; Es como con Fellini, a los americanos les encantaba, pero yo, sinceramente, a Fellini nunca lo he entendido, toda esa melancol\u00eda&#8230; Bah&#8221;. Roma no se inmuta por nada. Ni por el \u00d3scar. Y fui yo quien sac\u00f3 el tema, porque habl\u00e1bamos de f\u00fatbol. Cerrado el par\u00e9ntesis, seguimos hablando de f\u00fatbol. Tambi\u00e9n Paolo Sorrentino, la ma\u00f1ana de los \u00d3scar, se puso el despertador, cogi\u00f3 el coche y fue a un bar italiano de Los \u00c1ngeles a ver Livorno-N\u00e1poles, un juego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.youtube.com\/embed\/8lj0xPZruRc?rel=0\" frameborder=\"0\" width=\"640\" height=\"360\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por cierto, la voz de Toni Servillo es media pel\u00edcula. No me he atrevido a o\u00edr el doblaje en espa\u00f1ol, pero si pueden ve\u00e1nla en versi\u00f3n original.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Fiestas apote\u00f3sicas donde el aburrimiento profundo se lleva con estilo, o sin \u00e9l, paseos infinitos por calles maravillosamente mal iluminadas, nobles que sobreviven confundidos con sus estatuas, el cardenal que s\u00f3lo habla de recetas de cocina, la bailarina de striptease que tiene un tatuaje del Papa, esos escritores consagrados que s\u00f3lo han escrito un [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":17436,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[555,739,761,877,995],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1115"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17436"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1115"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1115\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/dominguez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}