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Íñigo Domínguez

Íñigo Domínguez

Lui (37): delincuente natural

Por recapitular, porque se amontonan los papeles sobre los procesos de Berlusconi y parece que aquí no pasa nada. Esta es la montaña de marrones que tiene por delante nuestro héroe, de quien depende la estabilidad del frágil Gobierno de Italia. Se trata de un “delincuente natural”, según ha establecido en 2012 la primera sentencia del caso Mediaset. Para que luego digan que es todo de plástico y pote. Un talento natural sí tiene. Veamos la situación de sus juicios:

Caso Mediaset, condenado en segunda instancia a cuatro años de cárcel (que se quedan en uno por uno de esos indultos que caen de vez en cuando en Italia) y cinco de inhabilitación en cargos públicos. Ayer se publicó el texto de la sentencia, 190 folios demoledores, que enseguida ilustraremos.
Caso Ruby, primera instancia. Es la chica de la foto, por si no la habían reconocido ahora que es formal. La fiscal ha pedido seis años de cárcel por concusión o abuso de poder (5 años) y prostitución de menores (1 año), más una inhabilitación permanente para ejercer cargos públicos. Considera que Berlusconi tenía montado un sistema de prostitución a su servicio en su mansión de Arcore. Sentencia, probablemente el 24 de junio.
Caso Unipol, condenado el pasado 7 de marzo en primera instancia por violación de secreto de sumario al publicar en el diario  de la familia una escucha telefónica de un líder de la oposición.
Compra de senadores, vista preliminar fijada para el 27 de junio por presunta corrupción por comprar senadores para que se pasaran a su partido y hacer caer el Gobierno de Prodi en 2008.

Podemos sumar otros dos juicios en los que, dado el dineral que regala personajes poco recomendables, es presunta víctima de extorsión:
-Uno es su amigo e histórica mano derecha, Marcello Dell’Utri, condenado en segunda instancia a siete años de cárcel por concurso en asociación mafiosa, por ser el mediador entre Berlusconi y Cosa Nostra durante dos décadas y que podría estarle chantajeando.
-Otro es Giampaolo Tarantini, el tipo que le llevaba putas a su casa de Roma, Palazzo Grazioli, en teoría sin que él supiera que lo eran, para que se creyera que se las ligaba como un campeón y de rebote beneficiarse él de su patrocinio político para sus negocios.

Naturalmente, Berlusconi también asoma indirectamente en los dos grandes procesos en los que está implicado su amigo Dell’Utri:
-El mencionado por concurso externo en asociación mafiosa, pendiente de la sentencia definitiva del Supremo hacia final de año, por ser mediador entre Berlusconi y la Mafia.
-El sonado juicio por la ‘trattativa’, la negociación entre Estado y Mafia en 1992 y 1993, en donde Dell’Utri habría tratado con Cosa Nostra ante la inminente entrada en política de Berlusconi.

En este momento el más chungo de toda la lista es el primero. Por dos razones:
-Es la primera vez que reiteran una condena a Berlusconi en segunda instancia, o sea, que todo parece bastante claro y se pone cuesta arriba que en el Supremo le den la vuelta a la tortilla. Aunque en Italia, como sabemos, todo es posible.
-Es el juicio que está más cerca de una sentencia firme, hacia final de año o principios del siguiente y, de ratificarse la condena, significaría su inhabilitación por cinco años para cargos públicos. Es decir, ya no podría presentarse a unas elecciones. Sobre si tendría que dejar ya mismo su escaño debería pronunciarse el Senado, y ahí se abre otro lío, que de momento vamos a dejar.

Antes de extendernos sobre lo que todo esto significa, vamos a detenernos en el texto de la condena del caso Mediaset, conocido ayer. Porque es tremendo, aunque con este hombre ya tengamos la sensibilidad totalmente amodorrada. Dice varias cosas interesantes que todos ya sabíamos, pero siempre está bien verlas por escrito y establecidas por los tribunales:
-Silvio Berlusconi era primer ministro, en 1994 y de 2001 a 2006, y a la vez gestionaba “una enorme evasión fiscal”, “de alcance excepcional”, en el sistema de fraude montado “de forma científica y sistemática” en su imperio empresarial.
-Aunque dejó la presidencia de su imperio Fininvest en 1994, antes de entrar en política, en realidad siguió dirigiendo sus empresas y su esquema de fraude.
-Este esquema de fraude “fue un sistema activo durante muchos años, paralelo a la gestión del grupo (…), proseguido no obstante los puestos públicos asumidos, y dirigido en posición de mando absoluto”. Para ello mostró una “particular condición para delinquir”. Está probado “oral y documentalmente” que infló costes en la compra de derechos televisivos de películas por valor de 368 millones de euros, aunque los plazos de prescripción y diversos trucos del ilustre imputado se han ido comiendo los delitos y solo han dejado en pie el fraude de 2002 y 2003, un total de 7,3 millones.
-Berlusconi gestionó “directamente” la puesta en marcha de este sistema en los ochenta. Es una red oculta de 64 sociedades en paraísos fiscales diseñada para crear fondos en negro, usados luego, entre otras cosas, para financiar ilegalmente el partido socialista de Craxi, corromper inspectores de la Guardia di Finanza o comprar jueces. Ya lo han probado los tribunales, aunque los casos se hayan quedado en nada.
-Frase textual: “Hay que considerar la particular capacidad para delinquir demostrada en el diseño de un complejo mecanimos fraudulento ramificado en infinitos paraísos fiscales. Ha supuesto para el imputado una inmensa disponibilidad económica en el extranjero dañina para el Estado y también para Mediaset y, en términos de competencia desleal, para las otras empresas del sector”.

No está nada mal para el líder de la derecha de un país del G-8 y primer ministro durante ocho años de la última década ¿no?

También ayer se conoció el texto de otra sentencia, la del Supremo que rechazó su petición de trasladar el proceso Mediaset y el de ‘Ruby’ de Milán a Brescia, pues consideraba que los jueces no eran imparciales y le tenían manía. El Supremo ha sido severo y ha dicho esto:
-Presentó el recurso solo para perder tiempo, reprocha que su solicitud parece solo “inspirada por exigencias dilatorias”. Y esto también los sabíamos todos.
-Se ha pasado tres pueblos insultando a los magistrados y sus acusaciones son una “infamia”.
-Su excusa de una infección de ojos, la famosa uveítis que le llevó a pasearse unos días con gafas de sol, no era admisible para no ir al juicio.
-Le reprocha sus “convicciones victimistas”.

La historia del proceso Mediaset también es significativa sobre las evoluciones de nuestro delincuente natural:
-La investigación empezó en 2001, hace doce años.
-El juicio empezó en noviembre de 2006.
-Las imputaciones de falsedad en balance contable y la de apropiación indebida se caen al prescribir en 2007, porque una ley ‘ad personam’ de Berlusconi rebajó a la mitad los plazos de caducidad, que pasaron de 15 años a 7.
-En septiembre de 2008 el juicio se suspende porque Berlusconi, nada más ganar las elecciones, aprueba una ley de inmunidad que le protege de todos los procesos.
-En octubre de 2009, un año después, se reanuda el proceso, porque el Constitucional declara que la ley de inmunidad es inconstitucional. Pero de inmedito se para porque Berlusconi alega como “legítimo impedimento” para no asistir sus compromisos institucionales como primer ministro.
-En marzo de 2010, tirando por la calle del medio, el Gobierno de Berlusconi se inventa la ley del “legítimo impedimento”, que le da un escudo permanente sin tener que justificarse cada vez con un compromiso concreto.
-En abril de 2010 el fiscal propone celebrar las vistas solo sábados y domingos, pero el tribunal termina por plantear ante el Constitucional la constitucionalidad de la ley del “legítimo impedimento”. Mientras tanto el juicio se vuelve a parar.
-En enero de 2011 el Constitucional declara inconstitucional en parte la ley del “legítimo impedimento”, y el resto será derogado por un referéndum de iniciativa popular en junio con un 95% de los votos.
-En febrero de 2011 el juicio vuelve a proseguir. La defensa de Berlusconi pide que solo sea procesado los lunes, para respetar su agenda de primer ministro. El tribunal le declara en contumacia, dado que nunca se ha presentado.
-En octubre de 2012 Berlusconi es condenado en primer grado a  cuatro años de cárcel y cinco de inhabilitación en cargos públicos.
-En enero de 2013 empieza el proceso de apelación y los abogados de Berlusconi piden posponerlo hasta después de las elecciones del 24 de febrero. Al final lo consiguen.
-En marzo de 2013 se reanuda el juicio pero Berlusconi alega una infección de ojos. Se posponen varias audiencias. En otro de sus juicios le envían una inspección al hospital y concluyen que puede asistir perfectamente a las vistas.
-Nuevos aplazamientos en abril.
-En mayo de 2013, la sentencia de segunda instancia confirma la primera.
-En cualquier caso debe recordarse que con una ley que aprobó, por si acaso, un condenado de más de 70 años nunca va a la cárcel.

En resumen, entre unos trucos y otros, según ha calculado Luigi Ferrarella en el ‘Corriere della Sera’, el juicio se ha parado un total de dos años, tres meses y cinco días. Y gracias a una ley suya se ha librado de otras dos imputaciones de delito, que habrían agravado la pena.
Es decir, sin Berlusconi en el poder aprobando leyes inconstitucionales para retrasar el proceso ya habría llegado la sentencia definitiva. Y si hubiera confirmado las dos anteriores no se podría haber presentado, por ejemplo, a las últimas elecciones.

Por otro lado, el movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo ha desempolvado la ley de 1957 que impide ejercer la política a quien disfrute de concesiones públicas, como es el caso de Berlusconi con las licencias de sus cadenas de televisión. Nunca se podría haber presentado a unas elecciones, pero desde 1994 siempre se ha hecho la vista gorda. Grillo quiere que se vote ahora en el Parlamento. Con los votos del Partido Demócrata (PD) tendrían la mayoría para echar a Berlusconi, pero en el PD están aterrorizados ante la idea de tener que tomar una decisión sobre eso: si votan que sí, cae el Gobierno, y no saben qué será de ellos en unas elecciones, y si votan que no serían cómplices de Berlusconi para la eternidad.
Lo mismo pasaría en caso de condena definitiva de Berlusconi con inhabilitación pública en el caso Mediaset. El Senado debería votar luego si le retira o no su escaño. También ahí el PD tendría que decidir qué piensa de la vida.
La consigna de moda del partido de Berlusconi, habílismo con la semántica, es que estamos en una idílica fase de “pacificación”, con el alucinante Gobierno de izquierda y derecha de Enrico Letta, y que va contra el sistema toda sentencia que estropee la fiesta. Ene se sentido los jueces son subversivos. Y el PD calladito, porque cada vez está más metido en este lio del que va a salir pero que muy mal.

Estas dudas del PD son cosas de aficionados, Berlusconi siempre lo tiene clarísimo. Ya casi no se habla de sus procesos, porque es aburrido, son un lío, ya se sabe cómo es el personaje, casi no es noticia. De hecho en España casi nadie da hoy la noticia de la sentencia de ayer.
Pero es un error. Nunca hay que perder de vista todo este entramado de procesos porque para Berlusconi es prácticamente su único programa político y siempre explica sus movimientos.
Por ejemplo, ahora: ¿qué creen que hará sabiendo que la sentencia del Supremo, a final de año o principios del siguiente, le puede condenar a cinco años de inhabilitación en cargos públicos y acabar con su carrera política?
Evidentemente no se va a quedar sentado esperando con el riesgo de quedarse fuera de juego. Antes, se me ocurre, puede derribar el Gobierno para que haya elecciones e intentar ganarlas, buscando la absolución de las urnas. Es el primero en los sondeos.
La última palabra, como siempre, la tendrán los italianos.
¿A que acojona?

 

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