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	<title>Preguntas al espejo de Grecia... y de Italia | Íñigo Domínguez - Blog elcorreo.com</title>
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		<title>Preguntas al espejo de Grecia... y de Italia | Íñigo Domínguez - Blog elcorreo.com</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2015 11:36:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Íñigo Domínguez</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Grecia se ha convertido, tras el triunfo electoral de Syriza, partido de izquierda, en un espejo en que la política española se mira haciendo preguntas. Espejito, espejito ¿nos parecemos? ¿pasará aquí lo mismo? Se debe a la irrupción de Podemos, comparable con la formación de Alexis Tsipras, y al nerviosismo por las próximas elecciones, si no a nadie se le ocurriría. También a que, en efecto, en Grecia siempre se han alternado desde 1974 un partido conservador y otro socialista.</p>
<p>El Pasok, el partido socialista griego, tuvo una vida paralela con el PSOE en los ochenta. Felipe González en 1982 y Andreas Papandreu en 1981 llegaron al poder tras una dictadura, con idéntico aire rompedor, prometiendo -sin cumplirlo- sacar al país de la OTAN, modernizaron sus estados y al cabo de una década, más en el caso español, cayeron con la corrupción. Nueva Democracia (ND), es un clásico partido conservador del Partido Popular Europeo. Pero las equiparaciones no son tanto con los partidos como con el momento. El PP se plantea si Podemos es un rival que podría derrotarle en las urnas. El PSOE teme que pueda vaciarle de votos por la izquierda. El partido de Pablo Iglesias, claro está, responde que sí, que en España ocurrirá lo mismo, y él acompañó a Tsipras como invitado estrella del cierre de campaña. Todos seguirán mirando a Grecia en los próximos meses a ver cómo acaba la historia, igual que el resto de Europa que está pendiente del cambio de receta económica.</p>
<p>El solo hecho de que España sea el único país europeo que se plantea, en esos términos, si se parece a Grecia lo dice todo. Algo hay. Sin embargo el punto de partida que ha creado el escenario griego es muy distinto. Es el repentino estallido de esta crisis: en 2009 el nuevo Gobierno de Giorgios Papandreu, del Pasok y con un 43,9% de los votos, destapa un gran agujero en unas cuentas amañadas. Desde entonces el país vive en emergencia, en una realidad totalmente alterada. El problema era complejo pero se impuso una conciencia general de que los dos grandes partidos eran culpables del colapso de un sistema, notoriamente corrupto y clientelar: el Pasok metió a Grecia en el euro con las cuentras trucadas en 2001 y asumió el monumental despilfarro de los Juegos Olímpicos de 2004, mientras ND fue quien maquilló luego las cuentas.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>En España no ha habido algo parecido a un estallido, ha sido un declive lento en un contexto general difícil. Los votantes ya castigaron a Zapatero en 2011 por la gestión de la crisis de 2008. Pero en Grecia todo se sabía o se intuía de siempre, sólo con el peligro se ha convertido en un problema. En realidad ha caído un sistema que ya no funcionaba, basado en el clientelismo, el amiguismo y un sector público elefantiásico, pues cada nuevo gobierno contrataba miles de personas como recompensa. Había funcionarios que cobraban pluses por llegar a la hora o pensiones a los 50 años para trompetistas con reflujo gástrico. Con la rotura del invento los partidos ya no garantizan el sueldo o el trabajo y es ahí donde han perdido gran parte de su legitimidad.</p>
<p>En España eso no sucede y cuando Rajoy llegó al poder en 2011, por caída del adversario, ya se sabía que tocarían sacrificios. Pero además es que no se ha llegado ni de lejos a los niveles de Grecia. Papandreu tuvo que tirar a la basura su programa y emprender recortes brutales, con la calle en llamas. Despidos masivos de funcionarios, rebajas drásticas de sueldos, fuertes aumentos de impuestos. Todo muy radical e impuesto por la UE. Fue un Ejecutivo que se vio obligado a gobernar contra el pueblo, y lo pagó. Las primeras elecciones tras el cataclismo fueron en mayo de 2012 y el cuadro político de toda la vida se rompió: el Pasok se hundió y perdió de golpe treinta puntos. A ND le fue sólo un poquito mejor. Irrumpió Syriza, saltó el esquema tradicional y no hubo ganador. Tuvieron que repetirse los comicios en junio. Ante el dilema y el abismo, la derecha se agarró a ND y la izquierda optó por Syriza. Ambas subieron diez puntos. El Pasok, relegado, ha quedado rematado en 2015, reducido a un 5%.</p>
<p>El bipartidismo había muerto, o más bien había cambiado de piel. Dos siglas que durante décadas habían absorbido hasta el 80% del voto, Pasok y ND , juntas llegaban de milagro al 32%, y fue lo que hicieron en 2012 para sobrevivir, unirse en un insólito Gobierno de coalición. Syriza en 2009 había obtenido un 4,6% de los votos, en la línea de los partidos excomunistas en Europa. Fue la emergencia la que disparó sus apoyos con argumentos elementales: no machacar al ciudadano y echar a esos golfos que les habían gobernado siempre. En 2012 no ganó, se impuso el miedo. Apostar por ellos era demasiado arriesgado. En 2015 ha arrasado, porque la gente está tan exhausta que cree que no tiene nada que perder. Los planes de austeridad salvaje lo han conseguido y en la UE tal vez hayan aprendido la lección. En España el argumento del miedo contra Podemos aún puede tener mucho recorrido, porque el votante se lo puede pensar mucho más antes de apoyar un experimento. En Grecia la gente lo ha vivido como cambiar o morir de hambre.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Es verdad que en los dos países los niveles de paro son los peores de Europa -Grecia llegó al 28% en febrero de 2014-, pero en lo demás el panorama no es igual, por fortuna para España. Los griegos han visto caer su sueldos entre un 25% y un 40%, un tercio vive bajo el umbral de pobreza y tres millones de personas, casi un cuarto de la población, no tienen derecho a asistencia médica gratuita. Se pierde tras un año de paro. Tsipras ha prometido luz gratis a 300.000 personas porque buena parte vive sin electricidad, se la han cortado. Los griegos se sienten humillados, pero el gran enemigo es externo. Culpan a la UE, al Banco Central Europeo (BCE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI). En una palabra, a la Troika, y solo de rebote al Gobierno que se ha plegado a sus órdenes. Han votado a Syriza por eso, para que desobedezca. En España no hay, a esos niveles, tal conciencia de una invasión de soberanía. Y el PP puede vender una gestión realista de la crisis que empieza a dar buenos resultados.</p>
<p>Grecia ha vivido una polarización política ante un grave hundimiento del sistema y del bienestar social. Ha surgido Syriza desde la extrema izquierda, pero también el partido neonazi Alba Dorada, que ahora mismo es tercera fuerza en el Parlamento y le come terreno a ND. El desplome de la clase media, reacia a aventuras, ha vaciado el centro, porque la seguridad ya no existe y se intentan soluciones desesperadas.</p>
<p>En España no existe ese contexto y tampoco ese resultado. De momento no hay sombra de una extrema derecha en auge. En cuanto a Podemos, es más bien un enigma ideológico nacido, sí, en un escenario de crisis, pero sobre todo de un impulso básico contra la corrupción y del desengaño de los dos partidos tradicionales. Syriza se identifica, desde el nombre, en un partido de “izquierda radical”. El equivalente correcto en España es Izquierda Unida y para comprender lo de Grecia es como si esta formación, que en 2011 logró un 6,9% de los votos, los multiplicara por seis en tres años. La diferencia la hace la aparición del líder adecuado. Syriza sin Tsipras tal vez no lo hubiera logrado. Y tampoco sin una hecatombe social. El problema es si fracasa y surge un Tsipras en la extrema derecha.</p>
<p>Podemos parte claramente de un líder, pero aunque tiene premisas de izquierda, está moderando sus propuestas para ampliar su consenso y parte del descontento. Y es significativo que la estrategia desde la derecha sea pintarles como extremistas de izquierda, cosa que ellos niegan. En realidad, el nuevo partido español se parece mucho más, a su vez, a To Potami (El Río), la formación griega surgida en marzo y que sorprendió en las europeas: nace de un líder televisivo, un famoso periodista de investigación, con una base académica de profesores universitarios y un programa gaseoso con una idea general de hacer limpieza, de dar paso a una nueva generación. Pero en el clima griego no ofrecían una respuesta clara y radical, que es lo que pedían los votantes.</p>
<p>Italia es otro espejo muy útil, aunque no se mire mucho. Porque allí ya ha ocurrido lo que podría pasar en España, en una situación más similar, y están en la siguiente fase. El primer partido atípico y de protesta que alcanzó un gran éxito electoral en Europa fue el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), del cómico Beppe Grillo. Con un programa vago que exigía una regeneración del sistema, se convirtió en el primer partido en las elecciones de febrero de 2013 con un 25,5% de los votos. Pero entonces no existía Podemos y nadie se puso a comparar. En realidad Grillo es el modelo original de Iglesias y muchas de sus líneas argumentales son calcadas. A partir del uso del término ‘casta’, que en Italia acuñó en 2007 un exitoso libro de denuncia.</p>
<p>También en Italia el pánico llevó a los dos grandes partidos socialdemócrata, el PD, y conservador, FI de Berlusconi, a un inédito Gobierno contra natura, que aún continúa. Fue posible en parte a la negativa del M5S, con una base de izquierda, a pactar con el PD. Prefirieron seguir ajenos al sistema, pensando que al final llegaría su momento. No obstante los ‘grillinos’ en el Parlamento, sin experiencia, se fueron enredando en la telaraña del juego político. Han sufrido un desgaste y muchos tránsfugas: 36 en dos años entre Cámara de Diputados y Senado. Se debe a la tensión interna con Grillo como líder autoritario, pero es un fenómeno congénito de los partidos italianos. También en el M5S, que en eso empieza a parecerse a ellos y pierde su originalidad. Es decir, lo que dice el espejo italiano es que Podemos podría perder fuelle una vez que pase por el aro, sin tener mayoría para gobernar, y entre en el sistema.</p>
<p>Pero sobre todo lo que ha ocurrido en Italia en un segundo momento es que ha aparecido un factor nuevo, Matteo Renzi, que ha resucitado el PD y lo ha disparado en las europeas como primer partido. En Italia, también en grave crisis pero sin un detonante de alarma, Grillo triunfó más que nada por el hartazgo contra los partidos y la corrupción. También porque sus rivales en 2013 eran unos muermos. Siguiendo con los paralelismos, en España tendría que emerger un líder de igual carisma para reciclar el PSOE y aguantar la embestida de Podemos. Con todo, M5S sigue estable en los sondeos como segunda fuerza, aunque parece ya asimilado en el panorama político. Es Berlusconi quien se hunde y la derecha está en crisis, porque Renzi ha ocupado hábilmente todo el espacio de centro. De nuevo el mejor líder del momento, o el más listo, ha marcado la diferencia.</p>
<p>La respuesta a las preguntas que plantea Grecia, por tanto, podría ser, sin más, comparar el tirón mediático, el carisma y la imagen de cambio de los candidatos de PP, PSOE, IU y Podemos. La política de toda la vida, nada excepcional: quién es el más listo en una situación crítica. Y luego lo que quiera la gente, claro.</p>
<p><em>(Publicado en El Correo)</em></p>
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