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	<title>Conversaciones con su eminencia | Íñigo Domínguez - Blog elcorreo.com</title>
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		<title>Conversaciones con su eminencia | Íñigo Domínguez - Blog elcorreo.com</title>
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		<pubDate>Thu, 15 May 2014 10:28:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Íñigo Domínguez</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="/dominguez/wp-content/uploads/sites/50/2014/05/th8UKD5MRU.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-1220" title="th8UKD5MRU" src="/dominguez/wp-content/uploads/sites/50/2014/05/th8UKD5MRU.jpg" alt="" width="300" height="198"></a></p>
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<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Van a pensar que es un diálogo inventado, por hacerme el gracioso, pero es auténtico. No lo he vivido yo, sino otro corresponsal en Roma amigo mío, que merece total credibilidad. Quizá visto desde fuera se dude de ella, pero cualquiera que viva por aquí sabe que es puro realismo costumbrista. Es una buena muestra de las dificultades inimaginables que uno encuentra para trabajar en los herméticos ambientes vaticanos.</p>
<p>Lo único inventado es el nombre de mi colega, al que he rebautizado como Fulanito de Tal por razones de privacidad y, por mi parte, de falta de originalidad. La conversación comienza cuando mi amigo llama al secretario de un cardenal al que quiere hacer una entrevista, por contar algo antes de la visita del Papa a Tierra Santa. El diálogo ha sido transcrito por mi compañero y yo me limito a copiarlo con su autorización:</p>
<p>-Hola, buenos días.<br clear="none">-Buenos días.<br clear="none">-Soy Fulanito de Tal, el periodista que le ha llamado varias veces.<br clear="none">-Sí, ya le había reconocido por la voz.<br clear="none">-Le llamaba de nuevo para saber si había novedades sobre la entrevista con el cardenal.<br>
-Huy, no puede ni imaginarse la cantidad de solicitudes que estamos teniendo.<br clear="none">-Sí, ya me imagino. Permítame que le recuerde que nuestras primeras solicitudes las presentamos hace ya más de cuatro años.<br clear="none">-Sí, es verdad.<br clear="none">-Entonces, ¿va a haber posibilidades de hacer la entrevista antes del viaje del Papa?<br clear="none">-Tiene usted que rezar a la virgen de Fátima.<br clear="none">-¿Cómo?<br clear="none">-Sí, porque vamos a hacer un sorteo.<br clear="none">-¿Un sorteo?<br clear="none">-Sí, sí. Como tenemos tantas solicitudes y no queremos que nadie se sienta excluido, hemos decidido echarlo a suertes.<br clear="none">-Un método original.<br clear="none">-¿Verdad que sí? Así que ya sabe, usted rece mucho.<br clear="none">-Ahora mismo me pongo. Pues nada, a ver si nos toca. Gracias de todas maneras y buenos días.<br clear="none">-Buenos días. Ya sabe, no pierda la fe y rece, a ver si le toca.</p>
<p>FIN</p>
<p>Si quieren hacer una buena acción, recen a la Virgen de Fátima para que le dé la entrevista a mi colega. A lo mejor luego ven una publicada y piensan que es la suya. Podría ser, porque los cardenales dan poquísimas. A lo mejor luego la leen y piensan que no puede ser, porque es una entrevista aburrídisima, y es imposible que haya que esperar cuatro años para eso. Desengáñense, es posible.</p>
</body></html>
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