Publicado en El Correo de hoy:
‘Paoletto’, agente doble
La prensa italiana se desmelena con tesis rebuscadas sobre ‘Vatileaks’, como que el mayordomo papal colaboraba hace meses con la investigación, y ahora enlaza el ‘caso Orlandi’ con el escándalo de pederastia en Boston
Dentro de lo raro que es todo en el escándalo ‘Vatileaks’, las filtraciones de papeles secretos de la Santa Sede, ayer fue un día especial. A los confusos escenarios ocultos que dibuja la prensa, ayer se añadió uno nuevo: Paolo Gabriele, ‘Paoletto’, el mayordomo del Papa detenido el 25 de mayo, sería en realidad un agente doble. Era ‘topo’, pero colaboraba con los investigadores vaticanos. También ha aparecido otro extraño filón sobre el turbio caso de la adolescente Emanuela Orlandi, la hija de un empleado vaticano desaparecida en 1983. Ahora se relacionaría con los curas pederastas de Boston, el escándalo descubierto en 2002. El portavoz vaticano, Federico Lombardi, en su ronda diaria de desmentidos, rechazó ambas historias. “Sois libres de no creerme, pero si escribís tonterías es asunto vuestro”, dijo a los periodistas.
También habló por primera vez el lunes por la noche el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, muy cuestionado y blanco de las filtraciones, en la televisión pública italiana. Llamó a la “cohesión” interna y habló de “ataques dirigidos, a veces feroces, desgarradores y organizados”. “El Papa no se deja atemorizar por los ataques ni por las duras incrustaciones de los prejuicios”, aseguró.
Pero ayer ya había más carnaza nueva. El ‘Corriere’ afirma que ‘Paoletto’ fue pillado hace meses, tras picar el anzuelo robando un documento usado de señuelo. Se le ofreció entonces colaborar en secreto para desenmascarar al resto de traidores. No lo sabrían ni los investigadores. Esto explicaría que fuera tan tonto como para tener en casa cajas de documentos robados. El arresto habría sido una puesta en escena. En Italia todo es posible, pero para Lombardi es “una hipótesis no solo infundada, sino que no tiene la mínima plausibilidad”. ‘Paoletto’ comenzó a ser interrogado ayer.
Más enrevesado es lo del ‘caso Orlandi’, sucio asunto que asoma de nuevo desde hace meses, incluyendo la exhumación del cadáver de Enrico De Pedis, capo de la Banda de la Magliana, famoso grupo criminal que, según una pista, podría haber secuestrado a la chica para exigir al Vaticano la devolución de un gran préstamo, movido a través del IOR, el banco de la Santa Sede. Ahora se enlaza de forma alambicada y muy mal explicada con el escándalo de curas pederastas de Boston, descubierto en 2002. El ‘Corriere’ revela que una carta de los presuntos secuestradores provenía de la estación de Kenmore, en Boston. Con un salto de veinte años, recuerda que es la misma dirección postal de una red de pederastas descubierta en 2002. El diario también señala que el futuro cardenal y arzobispo de Boston, Bernard Law, que dimitió por el escándalo, llegó a la ciudad desde Roma en 1984, a los pocos meses de la desaparición de Orlandi, y que entonces empiezan los abusos, un total de 456, denunciados años más tarde. Se supone que el ‘Corriere’ insinúa que Law tiene algo que ver con el secuestro. Así lo interpretó Lombardi: “El intento de involucrar al cardenal Law en la cuestión Orlandi es un hecho no solo infundado, sino indigno”.
El diario revela más detalles inéditos, difíciles de encajar en el rompecabezas. El más curioso, que un agente de los servicios secretos avisó a la familia Orlandi de que la joven iba a volver a casa y el asunto estaba resuelto. Pero luego algo falló. Es decir, se confirmaría que el Estado sabe más de lo que ha dicho. Pero sigue siendo todo malditamente complicado.
Para rematar el día la Policía registró ayer la casa y el despacho de Ettore Gotti Tedeschi, que hasta el 24 de mayo, víspera del arresto de ‘Paoletto’, era presidente del IOR. No tendría nada que ver con esto, sino con una investigación de corrupción de la Fiscalía de Nápoles en el coloso aeronáutico Finmeccanica. Pero en Italia es difícil creer en casualidades. Aunque no es investigado, los fiscales creen que conoce operaciones de la empresa por su amistad con un dirigente. Gotti Tedeschi fue cesado de mala manera, acusado de ser un pésimo gestor, aunque los papeles de ‘Vatileaks’ indican que se obstaculizaba su intento de limpiar la entidad.