7. Anitona, el mito
Anitona en Italia sólo es una, Anita Ekberg, con esa puntería poética de su lengua en el uso de aumentativos y diminutivos. Anita es ‘La dolce vita’, erigida por Fellini en icono sexual del italiano medio y entero, y del resto del mundo, además de difundir el mito de la escandinava fácil, que tantos disgustos y alegrías ha dado. Los mitos, como se sabe, son difíciles de llevar, sobre todo para quien los calza y Anitona sigue en Italia, pero apartada del mundanal ruido. Con 75 años, huye de las fotos y sobre todo odia que le recuerden la fontana de las narices. No hay año que en Roma no detengan a un iluminado que se baña en la famosa plaza. La última, una milanesa de mediana edad que hasta se puso en ‘top less’. Dio la misma explicación que el tipo de ‘El extranjero’ de Camus a su asesinato: “Tenía calor”.
Sí, se esperaban grandes cosas de Anita, que a los 19 años era Miss Suecia y debutó en el cine con Abott y Costello. Cuando irrumpió en Italia fue la revolución y había fila para ligársela. No tanto para darle buenos papeles. El gran Dino Risi confesó que se inventó una película a su medida sólo para intentar acostarse con ella. ¿Cómo es, por dónde se empieza?, le preguntaron. “Empresa fatigosísima”, respondió lacónico. Hoy él tiene 90 años, pero lo lleva mejor. “Los primeros en envejecer son los jóvenes”, dice el maestro.
FIN
Por desgracia este artículo ha envejecido fatal. Como sabemos, Dino Risi murió. Y la pobre Anita está muy desmejorada, no les pongo ni la foto. Si quieren búsquenla en Internet. Ya hemos hablado otras veces de Anita, así que nos lanzamos a la rareza. Vean este descacharrante fragmento de una de sus primeras apariciones, en ‘Abbott y Costello en Marte’ (Abbott and Costello go to Mars, 1953, Charles Lamont). Es en inglés, pero para aquellos que no lo pillen da lo mismo. Para los papeles del serrallo sideral de amazonas venusinas la productora contrató, a lo bestia, a todas las concursantes de Miss Universo de aquel año, y Anita Ekberg estaba entre ellas como Miss Suecia. Anda por ahí con la lanza, una de tantas, a ver si la descubren:
8. La mágica zona 5-5-5
El cine basura italiano de los 70 y 80, ahora de culto, es un filón en todas sus variantes: cómica, erótica, policiaca, terror. Se pega uno grandiosas panzadas a reír, pero hay una especialidad local, la comedia de fútbol. En España hubo una muy buena de Fernando Fernán Gómez, ‘El fenómeno’, sobre un profesor alemán tomado por delantero ruso, pero en Italia abundan. Una de sus joyas es ‘L’allenatore nel pallone’ (1984), rodada en campos de primera y con apariciones estelares de jugadores. Es sobre un nefasto entrenador de la Longobarda, interpretado por Lino Banfi. Legendaria su táctica de la ‘bi-zona’, el inefable 5-5-5, que explicaba agitando las manos en un remolino: “Cinco delante y cinco detrás, los delanteros bajan, los defensas suben, y así todo el rato y en esta confusión general la gente dirá: ‘¡Pero tienen cinco jugadores más!’ y el rival no entenderá nada”. En Navidad se estrenará la segunda parte con Totti y otros futbolistas que se pegan por salir.
Otro hito es ‘Eccezzziunale veramente’ (1982), con un gran Diego Abatantuono que da vida a tres ‘tifosi’ distintos. “Seré breve y circunciso”, dice en la reunión dominical de ultras antes de leer el evangelio según él, en clave milanista. Ya hubo segunda parte en 2005. Y qué curioso, en los dos filmes se pronosticaban los mangoneos de la ‘Juve’ y que acabaría en Segunda.
FIN
Esto me da pie para poner una de las escenas más populares de la película, que siempre había querido meter y no sabía cómo, protagonizada por un grupo de aficionados del Inter en un bar.
Sinopsis: El grupo de amigos (Abatantuono es el grandote) discuten con un corredor de apuestas antes del derby con el odiado Milan. En esto entra el típico chulito que pide “due ana”, expresión desconocida. Luego se explica: “Due analcolici” (dos aperitivos sin alcohol). En el mismo estilo, luego pregunta por la ‘toilette’. Y entonces es cuando se la preparan. Estos del Inter son muy poco de fiar.
(Publicado en El Correo en julio de 2007)