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	<title>Vacaciones en Roma (5) | Íñigo Domínguez - Blog elcorreo.com</title>
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		<title>Vacaciones en Roma (5) | Íñigo Domínguez - Blog elcorreo.com</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Dec 2008 13:03:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Íñigo Domínguez</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>En el anterior capítulo nos quedamos en París. Volvemos a Roma en una avioneta que sale de Londres un día de perros de noviembre de 1947. Llegó de milagro y casi se estrella en medio de una tormenta. Dentro, dos personas. El piloto y un hombre de 33 años que huye de Estados Unidos y ha aceptado un trabajo de tres al cuarto en Italia, Orson Welles.</p>
<p>Es comprensible que Welles escapara de EEUU, porque era más o menos de izquierdas y en Hollywood se había desatado la caza de brujas. Del mismo modo, tras ser considerado un genio al estrenar con 26 años ‘Citizen Kane’ (Ciudadano Kane, 1941), había terminado por firmar auténticas porquerías. Si no vean esto, lo último que le dejaron hacer:</p>
<p> <object height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/3_p66HjTweo&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowscriptaccess" value="always">                  <embed src="//www.youtube.com/v/3_p66HjTweo&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
<p>Vaya basura ¿verdad? ‘The lady from Shanghai’ (La dama de Shangai, 1948) tardó dos años en estrenarse, la producción volvió a montar por su cuenta una hora de metraje y fue un desastre en taquilla. Además Welles le cortó el pelo a Rita Hayworth, un crimen imperdonable aunque fuera su mujer. En fin, rojo y fracasado, sin nadie que le diera un empleo, y divorciado, Welles se largó a Europa, con la excusa de un papel en un filme menor y olvidado llamado ‘Cagliostro’ (1949, Ratoff). Ayer como hoy, nunca se deben dar las cosas por sentadas, ni las conquistas sociales ni la calidad artística. En cuanto uno se duerme le instalan una prisión en Guantánamo o le cuentan que Batman es un obra maestra.</p>
<p>Estas vacaciones de Welles en Italia al final se alargaron… seis años. Ya vamos viendo que en este país uno se apalanca con facilidad. Se ha implantado la idea del Welles español, un poco por provincianismo patrio y porque efectivamente luego residió unos años en España, pero antes hay un Orson Welles italiano más desconocido y fundamental. Fue en Italia donde Welles se decidió a lanzarse a la aventura como artista, con libertad total y aprendió del neorrealismo a rodar ‘a la italiana’. Fue donde se fraguó su estilo definitivo, libre y caótico, que tantos disgustos le dio y de tantas películas ha privado a la historia y a los amantes del cine. Escaldado de Hollywood, Welles quedó fascinado de ‘Sciuscià’ (‘Limpiabotas’, 1946, De Sica) y ‘Roma città aperta’ (1945) o ‘Paisá’ (1946), de Rossellini, rodadas en la calle, con ‘troupes’ reducidas, improvisación, autonomía y escasos medios. </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>La vida de Welles en Italia no fue un camino de rosas. Su caso es un ejemplo perfecto del poder de abducción de Roma, que anula la voluntad y adormece los sentidos. Quien escribe, sin ir más lejos, lleva aquí ocho años y no hay manera de irse. El efecto de la ‘dolce vita’ sobre Welles se puede medir en datos precisos. Justo antes de llegar a Roma, en un repente, había rodado ‘Macbeth’ en 23 días. Fue pisar Italia y para acabar ‘Othello’, su siguiente película, estuvo ¡cuatro años! Otra cifra constatable es el peso. El Orson Welles orondo de las décadas siguientes se gestó esos años entre platos de tortellini en las trattoria de Roma. Un día se comió 47 naranjas. Otro aspecto clásico, las mujeres: un tipo que venía de estar nada menos que con Rita Hayworth topó en Italia con el ancestral drama de ligar con las italianas. Estuvo dos años detrás de Lea Padovani, que se hacía de rogar, y luego penó tras Paola Mori, con la que al final logró casarse.</p>
<p><img class="imgizqda" id="img_3" src="/dominguez/wp-content/uploads/sites/50">Es verdad que Welles se instaló en Via Veneto y pasaba las noches bailando samba, pero la odisea de ‘Othello’ se debe a una lucha personal por hacer exactamente lo que quería. El resultado es que la película se rodaba cuando se podía, cuando había dinero, y Welles empleó toda su genialidad en vencer las dificultades. Si se inventó un Macbeht alucinante en un estudio de cartón piedra en tres semanas, con seres primitivos de acento escocés vagando por las sombras (foto de la izquierda), el ‘Othello’ fue una cosa itinerante. Con un equipo fiel y artesano, rodó en tropecientos sitios, donde le pillaba, aprovechaba las pausas y todo lo que podía de los rodajes en los que participaba, y tuvo cuatro Desdemonas, porque las fue cambiando.</p>
<p>Un ejemplo de todo ello es el rodaje del asesinato de Roderigo en Essaouira. Welles había descubierto esta hermosa ciudad marroquí en el rodaje de otro de sus trabajillos mercenarios, ‘La rosa negra’ (Black rose, Henry Hathaway, 1950). De inmediato llamó a su gente para rodar allí, acudieron todos y cuando tenía 60 personas listas para empezar surgió un problema: Scalera, la productora italiana, no le mandó el vestuario porque no había dinero. ¿Solución? Welles situó la secuencia en un baño turco. Con todos en bolas no hacía falta ropa. Fue un hallazgo genial, entre reflejos de agua y atmósfera vaporosa.</p>
<p>Así fue tirando con ‘Othello’ y al final, mágicamente, la terminó. En algunos casos, por poner un ejemplo, un personaje habla en Viterbo, el otro le responde en contraplano en Marruecos y la escena se cierra en la playa de Ostia, todo rodado en dos años. Y funciona. Pero es que Welles era un apasionado de la magia y la prestidigitación. Así arranca ‘Othello’, de forma subyugante. Si andan bien con el inglés luego pueden seguir el inicio, con las primeras escenas en Venecia:</p>
<p> <object style="BORDER-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; MARGIN: 0px; BORDER-LEFT: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px" height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/p3crdChxEVg&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowscriptaccess" value="always">                 <embed src="//www.youtube.com/v/p3crdChxEVg&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>‘Othello’ fue Palma de Oro en Cannes. Fue fruto tanto del talento de Welles como de su dedicación incansable. Pensaba en Othello mientras hacía otras cosas, y hacía varias cosas a la vez. Pero eso también le daba ideas que podía utilizar. Por ejemplo, en 1948 Welles estaba rodando tres películas a la vez: su ‘Othello’ cuando podía, ‘El príncipe de los zorros’, una película de época renacentista de Henry King y ‘El tercer hombre’, con Carol Reed, en Viena. Mencionar esta película sublime es pensar en muchas escenas, pero sobre todo en ésta, en otro parque de atracciones. La pongo primero en inglés y debajo en español, para quien lo desee, y por oír la poderosa voz de Welles.</p>
<p> <object style="BORDER-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; MARGIN: 0px; BORDER-LEFT: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px" height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rUJwx0gwW-4&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowscriptaccess" value="always">                <embed src="//www.youtube.com/v/rUJwx0gwW-4&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
<p> <object style="BORDER-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; MARGIN: 0px; BORDER-LEFT: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px" height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/6XctvTBR8CI&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowscriptaccess" value="always">               <embed src="//www.youtube.com/v/6XctvTBR8CI&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
<p>Es el famoso diálogo del reloj de cuco, obra de Welles, que se escribía sus propias líneas. Pues bien, ¿saben qué papel interpretaba Welles en ese momento en el rodaje de ‘El príncipe de los zorros’ en Florencia? El de César Borgia. Del mismo modo, utilizó la idea del gatito que se acurruca en los pies de Harry Lime, una de las apariciones en escena más famosas del cine, en su ‘Othello’.</p>
<p>La empresa titánica de ‘Othello’ sólo fue la primera. A partir de entonces la vida de Welles fue siempre así, sufriendo para encontrar dinero, haciendo cualquier papel, publicidad o voces en off en documentales y rodando a salto de mata. Lo último que hizo en Italia, siempre por dinero, es una rareza absoluta: una película con Totó. Se llama ‘L’uomo, la bestia e la virtú’ (1953, Steno), basada en una obra de Pirandello, siendo la bestia del título Orson Welles. Es una rareza porque la familia de Pirandello prohibió su exhibició<img class="imgdcha" id="img_1" src="/dominguez/wp-content/uploads/sites/50">n. Por fin se pudo ver en 1993, cuando la RAI compró los derechos y la puso en la tele, pero no se encuentra por ahí. Yo no he conseguido verla, y eso que me compro en el rastro cualquier vídeo de Totó, pero se dice que es un película gafada y fallida. Aquí tienen una foto por lo menos. A Welles le pilló harto y de vuelta de todo, aunque respetaba mucho a Totó. Pero por quien sentía absoluta devoción era por Eduardo De Filippo, el Shakespeare napolitano, a quien consideraba uno de los mejores actores del mundo. Última curiosidad: una de las chicas que cortejó infructuosamente Welles en la dolce vita romana y que también le dio calabazas fue Franca Faldini, que años después acabó siendo… ¡la mujer de Totó!</p>
<p>En ese rodaje extraño Welles ya estaba pensando en su siguiente proyecto y en una pausa propuso al productor, Dino de Laurentis, que si le dejaba la ‘troupe’ esos cinco días renunciaba a su paga de ese intervalo. En un momento se inventó una persecución en Nápoles, que rodó con la ayuda de un chaval de 24 años que prometía, un tal Sergio Leone. Fue la primera escena de ‘Mr Arkadin’, su siguiente película, que terminaría dos años más tarde, pero en otro país, España. En Barcelona, por ejemplo, situó el puerto de Nápoles, ya ven que desmadre. Welles se largó de Italia, del hotel y del rodaje sin avisar, y no volvió, salvo para trabajos puntuales, como ‘La ricotta’, de Pasolini (1962).</p>
<p>Y ahora, aviso, para terminar me deslizo en una de mis disgresiones majaras. La historia del cine está llena de penalidades como las de Welles, pero una de las aventuras que más me admiran es la que pasó en esos mismos años Satyajit Ray, el maestro del cine indio, para hacer ‘Pather Panchali’ (La canción del camino, 1955), su primera película, que yo adoro, como las dos siguientes que completan la llamada trilogía de Apu. Ray se dedicaba a la publicidad, pero su sueño era el cine. Tenía esta historia en la cabeza y durante un viaje en barco a Londres empezó a escribirla. La imaginaba en escenarios naturales, muy realista, aunque sus conocidos le decían que estaba loco. Pero en Londres le ocurrió algo que cambió su vida y le hizo decidir firmemente ser director de cine. De regreso, pidió préstamos a los amigos y un crédito sobre su póliza de seguro y se propuso rodar los fines de semana, su único momento libre. Lo primero que rodó fueron algunos planos de esta secuencia, el 27 de ocubre de 1952: el descubrimiento del tren del pequeño Apu y su hermana.</p>
<p> <object style="BORDER-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; MARGIN: 0px; BORDER-LEFT: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px" height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/xGaIAWn2PJo&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowscriptaccess" value="always">              <embed src="//www.youtube.com/v/xGaIAWn2PJo&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object><br>
El domingo siguiente, Ray volvió al mismo lugar para seguir rodando, pero descubrió al borde del ataque cardiaco que las vacas se habían comido flores y arbustos y habían dejado aquello como un solar. Esas preciosas matas en blanco y negro. Sólo pudo acabar esa primera secuencia un año más tarde, cuando volvieron a crecer. Tardó tres años en terminar, e incluso su mujer empeñó sus joyas, pero esa escena del tren entró en la historia del cine. En 1954 la vio un directivo del MOMA de Nueva York, de paso por Calcuta, y quedó entusiasmado. Le animó a seguir y propuso a Ray estrenar la película en el MOMA. Al año siguiente le encargó a John Huston, que iba por allí, que viera cómo marchaba el proyecto. Huston vio la escena del tren y los únicos 20 minutos de metraje y llamó al MOMA pletórico. Ray logró terminar su filme, siempre temiendo que la anciana que hacía de abuela, Chunibla Devi, de 80 años, se le muriera, o que el pequeño Apu, el protagonista, creciera.</p>
<p>Bueno ¿y qué?, dirán ustedes. A mí a veces parece que se me va la olla, pero sé lo que me hago y ahora llegamos al fondo de la cuestión: lo que le pasó a Satyajit Ray en Londres es que entró en un cine y vio ‘Ladri de biciclette’ (Ladrón de bicicletas, De Sica, 1948). Al salir de la sala decidió allí mismo que sería director de cine. Como hemos ido viendo, esto del neorrealismo italiano tuvo bastante importancia.</p>
<p><img class="imgizqda" id="img_4" src="/dominguez/wp-content/uploads/sites/50">Por cierto, ¿qué hacía en la India John Huston? Buscaba localizaciones para ‘The man who would be king’ (‘El hombre que pudo reinar’), que sólo pudo rodar… veinte años más tarde. El cine es un dolor de muelas, pero a base de suerte y cabezonería algunas veces salen las cosas. Mejor no hablamos de esta película maravillosa, ‘El hombre que pudo reinar’, con Sean Connery y Michael Caine, y sólo ponemos un trocito, porque si no tendríamos que empezar por ‘Gunga Din’ (1939, George Stevens, foto de la izquierda), aún más maravillosa, y acabar en ‘Indiana Jones y el templo maldito’ (1984, Steven Spielberg), pasando por ‘El guateque’ (The party, Blake Edwards, 1968) con el inolvidable y catastrófico Hrundi V. Bakshi, interpretado por Peter Sellers . Y así no acabaríamos nunca. Fíjense que al final, no sé cómo, hoy hemos terminado en India.</p>
<p> <object style="BORDER-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; MARGIN: 0px; BORDER-LEFT: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px" height="344" width="425"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vVjLYfehIBA&amp;hl=en&amp;fs=1"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowscriptaccess" value="always">            <embed src="//www.youtube.com/v/vVjLYfehIBA&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
<p><strong>Nota:</strong> Todo lo que he contado de Orson Welles en Italia no lo sé así porque sí, naturalmente. Se lo he leído a otro, como todo. Está sacado de un libro estupendo y asombrosamente documentado editado hace un par de años en Italia, ‘Orson Welles in Italia’, de Alberto Anile, editorial Il Castoro, donde encontrarán esto y muchas cosas interesantes más.</p>
</body></html>
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