{"id":924,"date":"2010-11-19T11:17:00","date_gmt":"2010-11-19T11:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=923"},"modified":"2010-11-19T11:17:00","modified_gmt":"2010-11-19T11:17:00","slug":"la-operacion-mas-literaria-la-cia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2010\/11\/19\/la-operacion-mas-literaria-la-cia\/","title":{"rendered":"La operaci\u00f3n m\u00e1s literaria de la CIA"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/divergencias\/files\/DrZhivago_201.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\" width=\"563\" height=\"280\">Aeropuerto internacional de La Valeta, Malta. A\u00f1o 1957. Un avi\u00f3n comercial sovi\u00e9tico ha sido obligado a aterrizar alegando problemas t\u00e9cnicos. Mientras los viajeros salen unos minutos a la terminal para estirar las piernas, unos agentes de la CIA sacan del aparato un malet\u00edn -sus colegas en la URSS les han informado de que ir\u00eda en ese vuelo- por el procedimiento de cambiarlo por uno exactamente igual. Despu\u00e9s, en medio de la confusi\u00f3n del pasaje volviendo a sus asientos, el malet\u00edn original es repuesto en su sitio. Ha transcurrido el tiempo suficiente para que el \u00fanico documento que contiene, un texto escrito a m\u00e1quina de m\u00e1s de mil p\u00e1ginas, haya sido fotografiado. Por una vez, el inter\u00e9s de los esp\u00edas norteamericanos no est\u00e1 en los planos de una instalaci\u00f3n militar ni en una nueva arma. Tampoco es una lista de agentes sovi\u00e9ticos en Occidente. Lo que han fotografiado con suma atenci\u00f3n es el relato de la m\u00e1s famosa historia de amor del siglo XX: la que protagonizan Yuri Andr\u00e9yevich y Larisa Fi\u00f3dorovna. Una historia de amor ambientada en la Revoluci\u00f3n rusa y la etapa pol\u00edtica primero de ilusi\u00f3n y luego de terror que se abri\u00f3 tras ella. Su t\u00edtulo: <em>El doctor Zhivago<\/em>.<\/p>\n<p>No se sabe en qu\u00e9 medida, pero esa operaci\u00f3n especial de la CIA tuvo una influencia notable para que en 1958 su autor, Bor\u00eds Pasternak, recibiera el Nobel de Literatura. Un premio que nunca recogi\u00f3 a causa de la presi\u00f3n -chantaje ser\u00eda m\u00e1s exacto- que sobre \u00e9l ejerci\u00f3 por todos los medios imaginables el Gobierno de Mosc\u00fa. Pasternak enmudeci\u00f3 para el mundo, pero su novela emocionaba ya a miles de lectores en todo Occidente. Ahora esa obra se publica por primera vez en espa\u00f1ol (ed. Galaxia Gutenberg\/C\u00edrculo de Lectores) traducida directamente del ruso y a partir de la versi\u00f3n definitiva del texto. Hasta el momento, la disponible en el mercado local estaba traducida de la versi\u00f3n italiana, que a su vez part\u00eda de un original que luego fue corregido por su autor.<\/p>\n<p>El choque de Pasternak con las autoridades sovi\u00e9ticas no pudo sorprender a nadie del mundillo cultural, tanto dentro como fuera de la URSS. El suicidio de Mayakovski, a quien tanto admiraba, y el fusilamiento de Vladimir Sillov, un colaborador de una revista que al futuro autor de <em>El doctor Zhivago<\/em> le parec\u00eda excesivamente servil, encendieron todas sus alarmas en los a\u00f1os treinta. No obstante, durante la terrible represi\u00f3n de esa etapa, cuando fueron condenados a penas de muerte o de prisi\u00f3n -ven\u00eda a ser lo mismo en muchos casos- miles de escritores, intelectuales y artistas, Pasternak se desvivi\u00f3 por quienes hab\u00edan ca\u00eddo en desgracia: escribi\u00f3 cartas en su defensa e hizo gestiones de todo tipo. Un d\u00eda, llam\u00f3 a Stalin para pedirle una entrevista personal. \u00ab\u00bfPara hablar de qu\u00e9?\u00bb, le pregunt\u00f3. \u00abDe la vida y la muerte\u00bb, contest\u00f3 el escritor. Stalin colg\u00f3. <\/p>\n<p>Nada m\u00e1s acabar la guerra, Pasternak se puso a trabajar en su gran obra. Pensaba que no le llevar\u00eda m\u00e1s de dos o tres a\u00f1os, pero la tarea se fue alargando hasta completar una d\u00e9cada. Mientras tanto, la persecuci\u00f3n a los escritores se intensific\u00f3 de nuevo. Las detenciones eran continuas y el proceso resultaba id\u00e9ntico: los detenidos confesaban cr\u00edmenes contra el Estado y eran enviados al pared\u00f3n o al campo de trabajo de Kolym\u00e1, una sucursal del infierno pr\u00f3xima al C\u00edrculo Polar \u00c1rtico. \u00abEstoy preparado para todo. \u00bfPor qu\u00e9 puede pasarle a todos los dem\u00e1s y a m\u00ed no?\u00bb, repet\u00eda Pasternak. <\/p>\n<p>Pero no fue detenido y a comienzos de 1956 envi\u00f3 el texto a la revista <em>N\u00f3vy Mir<\/em>. Mientras esperaba el veredicto, firm\u00f3 un contrato con el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli, de ideolog\u00eda comunista y a\u00f1os despu\u00e9s fundador de un grupo paramilitar que compiti\u00f3 con las Brigadas Rojas en el \u00e1mbito poco literario del terror. Ese contrato hizo que cundiera el nerviosismo entre los dirigentes del PCUS. <\/p>\n<p>Se entabl\u00f3 as\u00ed un tira y afloja entre los editores y el escritor. Seg\u00fan narra el mismo Pasternak en una carta enviada a la Uni\u00f3n de Escritores de la URSS d\u00edas despu\u00e9s de anunciarse que hab\u00eda ganado el Nobel, le propusieron realizar numerosos cortes en su texto. \u00c9l acept\u00f3, pero la publicaci\u00f3n se fue demorando. El escritor envi\u00f3 varias peticiones de aplazamiento a Feltrinelli porque no deseaba que la obra apareciera antes fuera de la URSS. Lo que no sab\u00eda es que el editor no recibi\u00f3 ninguna de esas cartas y s\u00ed otras, con su firma falsificada por agentes del KGB, en las que solicitaba la devoluci\u00f3n del original. No fue la \u00fanica maniobra para impedir la publicaci\u00f3n de la novela: los servicios secretos y el cuerpo diplom\u00e1tico trabajaron con intensidad para amenazar y chantajear a Feltrinelli y otros editores interesados en la publicaci\u00f3n. Incluso las autoridades italianas recibieron alg\u00fan recado al respecto. <\/p>\n<p>Durante un tiempo, se pens\u00f3 que la Academia sueca, que estudiaba la concesi\u00f3n del Nobel a Pasternak desde 1946, hab\u00eda exigido la publicaci\u00f3n de su novela en la URSS como condici\u00f3n para otorgarle el premio. El argumento era que no deseaba enfrentarse abiertamente a Mosc\u00fa galardonando a un autor vetado por aquel Gobierno. As\u00ed se explica la operaci\u00f3n de la CIA: a partir de las fotograf\u00edas del original, se compuso el texto y se imprimi\u00f3 el libro, usando papel com\u00fan en las imprentas sovi\u00e9ticas y utilizando varias m\u00e1quinas diferentes para evitar que la falsificaci\u00f3n fuera f\u00e1cilmente detectable. De esa forma, semanas antes del anuncio del Nobel de 1958, los miembros de la Academia sueca ten\u00edan sobre sus mesas la prueba -falsa, pero ellos no pod\u00edan saberlo- de que <em>El doctor Zhivago<\/em> se hab\u00eda editado finalmente en la URSS.<\/p>\n<p>El hijo de Pasternak, Evgeni, explic\u00f3 la pasada semana que la publicaci\u00f3n en ruso de una nueva y colosal novela -en todos los sentidos- era m\u00e1s una cuesti\u00f3n de conveniencia que una condici\u00f3n imprescindible para el premio. En cualquier caso, la Academia le concedi\u00f3 el Nobel, y Pasternak se apresur\u00f3 a enviar una carta a Estocolmo con su agradecimiento.<\/p>\n<p>El escritor no contaba con la campa\u00f1a de desprestigio que el aparato comunista de la URSS y de otros pa\u00edses acababa de poner en marcha. Como revel\u00f3 en Madrid Evgeni Pasternak, el partido organiz\u00f3 protestas <em>populares<\/em> dentro y fuera de la URSS. La Uni\u00f3n de Escritores, creada en teor\u00eda para defensa de los autores literarios, arremeti\u00f3 contra \u00e9l con entusiasmo inquisitorial. El Gobierno le hizo llegar un mensaje: si acud\u00eda a Estocolmo a recoger el premio, deber\u00eda ir solo y nunca podr\u00eda regresar a su pa\u00eds. Incapaz de soportar la presi\u00f3n, el escritor renunci\u00f3 al galard\u00f3n y firm\u00f3, bajo amenazas, una carta bochornosa en la que daba la raz\u00f3n al comit\u00e9 central del PCUS. El Gobierno se lo agradeci\u00f3 oblig\u00e1ndole a devolver las sumas recibidas de sus editores en el extranjero por la publicaci\u00f3n de sus libros. Ahogado por la amargura, escribi\u00f3 un poema titulado <em>El premio Nobel<\/em> que, sin su conocimiento, sali\u00f3 del pa\u00eds y fue publicado por un diario brit\u00e1nico, lo que no hizo sino aumentar sus problemas. Su sufrimiento termin\u00f3 por ser tan intenso como el de su personaje Yuri Andr\u00e9yevich, el doctor Zhivago. Muri\u00f3 el 30 de mayo de 1960, a los 70 a\u00f1os. <\/p>\n<p>(Publicado en <A href=\"http:\/\/www.elcorreo.com\/\" title=\"http:\/\/www.elcorreo.com\" id=\"link_0\">El Correo<\/a>)<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aeropuerto internacional de La Valeta, Malta. A\u00f1o 1957. Un avi\u00f3n comercial sovi\u00e9tico ha sido obligado a aterrizar alegando problemas t\u00e9cnicos. 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