{"id":854,"date":"2010-08-21T13:17:00","date_gmt":"2010-08-21T13:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=853"},"modified":"2010-08-21T13:17:00","modified_gmt":"2010-08-21T13:17:00","slug":"la-ultima-carta-la-nina-mala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2010\/08\/21\/la-ultima-carta-la-nina-mala\/","title":{"rendered":"La \u00faltima carta de la ni\u00f1a mala"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/divergencias\/files\/GF056NS1.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\"><\/p>\n<p><strong>Ricardo, el protagonista de la novela de <\/strong><A href=\"http:\/\/www.mvargasllosa.com\/menubn.htm\" title=\"http:\/\/www.mvargasllosa.com\/menubn.htm\" id=\"link_0\">Vargas Llosa<\/a><strong>, llora a\u00fan la muerte de la mujer con la que siempre ha estado obsesionado cuando halla un papel con su despedida<\/strong><\/p>\n<p>Querido Ricardito, o querido ni\u00f1o bueno, como desees:<\/p>\n<p>Pensar\u00edas que con mi fallecimiento hab\u00eda salido definitivamente de tu vida, que hab\u00eda dejado de torturarte con mis continuas apariciones y huidas, y ya ves que no es as\u00ed. Cuando leas estas l\u00edneas estar\u00e9 muerta y enterrada, cierto, pero ten\u00eda reservado para ti un \u00faltimo mensaje. Helo aqu\u00ed, en estas hojas. Es mi verdadera despedida, mi explicaci\u00f3n al dolor que te he causado. No te aliviar\u00e1, pero al menos sabr\u00e1s algo m\u00e1s de m\u00ed y tal vez un d\u00eda puedas entenderme. <\/p>\n<p>La tarde del d\u00eda en que escribo estas l\u00edneas, mientras disfrut\u00e1bamos de la tibieza del viento a la hora del ocaso, te he pedido que, si alg\u00fan d\u00eda pones en orden nuestra historia, no me hagas quedar muy mal. \u00bfSabes? Mi biograf\u00eda ha discurrido siempre entre mi irrefrenable ambici\u00f3n por ser alguien, por tener todo aquello que los miraflorinos de mi infancia ten\u00edan y a m\u00ed se me negaba, y el amor que sent\u00eda por ti. Ya s\u00e9 que apenas te lo dije y que cuando me di cuenta y reconoc\u00ed que te quer\u00eda yo era una ruina f\u00edsica y moral a la que quedaban unas pocas semanas de vida. Pero no por ello fue menos real.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a mala. As\u00ed me has llamado durante d\u00e9cadas. Casi desde el d\u00eda mismo de mi aparici\u00f3n en aquellas fiestas de Miraflores, en Lima, cuando t\u00fa empezaste con tus huachafer\u00edas mientras yo ten\u00eda que frenar el \u00edmpetu de tu boca y tus manos. Yo era la hija de una cocinera y un loco capaz de saber d\u00f3nde se pod\u00eda construir un espig\u00f3n. Dos oficios miserables. A m\u00ed me lo parec\u00edan, as\u00ed que me hice pasar por descendiente de una acaudalada familia chilena. \u00bfQu\u00e9 quer\u00edas que hiciera?\u00bfQue reconociera que no pod\u00eda comprar vestidos como los de tus amigas? \u00bfQue no hab\u00eda ido a un colegio privado como ellas? Cuando se descubri\u00f3 todo, hui. Fue la primera vez que te dej\u00e9. <\/p>\n<p>Si todo hubiese terminado en ese momento, Lily, mi nombre de entonces, no ser\u00eda m\u00e1s que un recuerdo lejano en tu vida. Aquella chica con la que quedabas a tomar una soda en el quiosco del Parque Central, con mi hermana Lucy tocando viol\u00edn; o a una sesi\u00f3n matinal, en las \u00faltimas filas del cine Colina. Pero diez a\u00f1os despu\u00e9s, cuando aparec\u00ed convertida en la camarada Arlette, cambi\u00e9 tu vida para siempre. <\/p>\n<p>Quiz\u00e1 te est\u00e9s preguntando a\u00fan c\u00f3mo pude ser tan fr\u00eda, tan indiferente a tus caricias y requiebros en aquellos d\u00edas de Par\u00eds. Los j\u00f3venes de todo el mundo quer\u00edan hacer el amor y la revoluci\u00f3n, menos t\u00fa y yo. T\u00fa solo quer\u00edas hacer el amor conmigo y no te interesabas para nada por la revoluci\u00f3n. Yyo hac\u00eda el amor con el entusiasmo de un estoico y me planteaba la revoluci\u00f3n como un medio para mi propio medro. Ni\u00f1o bueno, est\u00e1bamos en el lugar equivocado, por mucho que Par\u00eds siempre fuera en tus sue\u00f1os el para\u00edso. <\/p>\n<p>Te dej\u00e9 por segunda vez y continu\u00e9 haciendo la pantomima de la joven revolucionaria. Pas\u00e9 por Cuba, donde el socialismo ya era menos importante que el castrismo, y reaparec\u00ed en tu vida otra vez en Par\u00eds, pero casada con un diplom\u00e1tico. No te import\u00f3. Como me dijiste una vez, estabas enamorado como un becerro. Y entonces decid\u00ed aprovecharme de ello. Mi marido me proporcionaba dinero, contactos, fiestas&#8230; y t\u00fa me dabas amor. Claro, \u00bfqu\u00e9 cre\u00edas? Yo no supe que te amaba hasta mis \u00faltimos d\u00edas. No lo he sabido hasta verme al borde mismo de la muerte. Pero eso no significaba que no me gustara que me quisieras y que murieras por m\u00ed, como dice la canci\u00f3n. Aunque te lo dej\u00e9 muy claro:s\u00f3lo me quedar\u00eda con un hombre muy rico y poderoso. No preciso decirte que t\u00fa ni lo eras ni ten\u00edas trazas de serlo nunca.<\/p>\n<p>Quiero suponer que sigues leyendo, Ricardito. Creo que al final casi me has perdonado as\u00ed que imagino que est\u00e1s ah\u00ed, sentado al borde de la cama, repasando esta explicaci\u00f3n de algo que no la tuvo nunca. Una vez me dijiste que yo te convert\u00eda en un personaje de telenovela. Fue despu\u00e9s de habernos reencontrado una vez m\u00e1s en Londres, ahora como esposa de un rico criador de caballos. Otro hombre mayor, de apariencia insignificante. Mis mejores recuerdos son de aquellos d\u00edas, de nuestros amores furtivos en el hotel Russell. T\u00fa, tan lector y tan peliculero, me ped\u00edas que te dijera que te quer\u00eda, aunque no fuera cierto. Y yo, que estaba dispuesta a satisfacer hasta tu \u00faltima fantas\u00eda entre aquellas cuatro regias paredes, te negu\u00e9 siempre ese placer.<\/p>\n<p>Aquellas citas en habitaci\u00f3n de alquiler siguieron un tiempo en Par\u00eds pero ten\u00edas que haber sabido que no pod\u00eda ser. Que ibas camino del desastre, que si no te separabas de m\u00ed terminar\u00edas mal. Yo irrump\u00eda como un hurac\u00e1n en tu vida y arrasaba con todo solo en mi propio beneficio. Lo hac\u00eda porque durante mi m\u00edsera infancia aprend\u00ed que ten\u00eda un poder especial para lograr lo que quer\u00eda si carec\u00eda de escr\u00fapulos. \u00bfY c\u00f3mo iba a tenerlos? Fui Lily la chilenita, la camarada Arlette, Madame Arnoux y Mrs. Richardson sin el menor problema de conciencia. Todo antes que ser Otilita, la hija de una cocinera y un medio brujo. Mejor ser la ni\u00f1a mala que la ni\u00f1a pobre. <\/p>\n<p>Un d\u00eda aprend\u00ed en carne propia \u2013y bien sabes que es literal\u2013 lo que era usar a las personas. Fue cuando me convert\u00ed en la amante de Fukuda. Una de las amantes, para ser m\u00e1s precisos. \u00c9l me us\u00f3 en todos los sentidos:como correo, para llevar de un lugar a otro aquellas mercanc\u00edas que a \u00e9l lo enriquec\u00edan y a m\u00ed pod\u00edan enviarme a la c\u00e1rcel de por vida. Me us\u00f3 tambi\u00e9n como juguete sexual. Creo que en el hospital te hicieron una lista detallada de los destrozos que dej\u00f3 en mi cuerpo. Me convirti\u00f3 en una piltrafa. Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue cuando me oblig\u00f3 a acostarme contigo mientras \u00e9l nos observaba a un par de metros de la cama. Y cuando t\u00fa advertiste su presencia y te rebelaste yo te llam\u00e9 idiota, provinciano y rid\u00edculo. Quiz\u00e1 no te lo creas, pero en aquel momento estaba desgarrada en todos los sentidos del t\u00e9rmino. <\/p>\n<p>Con Fukuda se acabaron mis sue\u00f1os de grandeza. Tom\u00e9 una dosis de caballo de mi propia medicina. Regres\u00e9 en los puros huesos, enferma, medio loca. Lo \u00fanico que pod\u00eda hacer era encontrarte y lograr que volvieras a quererme. En realidad, que me acogieras, porque yo sab\u00eda que hab\u00edas tenido la desgracia de albergar un amor eterno por alguien que ignoraba el significado de esa palabra. <\/p>\n<p>Me cuidaste m\u00e1s como un padre que como un amante. Sufriste la tortura de tener que reprimir tu deseo hasta casi enloquecer porque el m\u00e9dico me prohibi\u00f3 el sexo mientras las heridas que me caus\u00f3 aquel animal no cicatrizaran por completo. Me ofreciste que me casara contigo para arreglar mis papeles y evitar que me expulsaran de Francia. Nadie habr\u00eda mostrado una entrega mayor. Pero me volv\u00ed a ir. Fueron unos pocos d\u00edas, pero cuando regres\u00e9 me recibiste con una bofetada. La \u00fanica que me diste en todos estos a\u00f1os. No dir\u00e9 que no lo comprend\u00ed. Pero enti\u00e9ndeme t\u00fa tambi\u00e9n:no pod\u00eda imaginar que horas antes hab\u00edas intentado suicidarte tir\u00e1ndote al Sena desde un puente y que un \u2018clochard\u2019 te hab\u00eda salvado en el \u00faltimo instante. <\/p>\n<p>Intent\u00e9 ser normal. Intent\u00e9 que fu\u00e9ramos un pareja normal. De esas que ve\u00edamos cada ma\u00f1ana en Par\u00eds, paseando por el Boulevard Saint-Michel o tomando el sol en los jardines de Luxemburgo. Te lo deb\u00eda, aunque solo fuera porque invertiste todos tus ahorros en mi salud. Creo que durante un tiempo consegu\u00ed que disfrutaras de algo que se parec\u00eda a la felicidad. Hasta nos casamos. Entonces te dije que, pese al libro de familia, nunca ser\u00eda tu esposa. Pod\u00eda haberte evitado esa crueldad y ahora me arrepiento de no haberlo hecho. Aunque lo cierto es que te estaba avisando de que en cuanto me encontrara bien iba a a levantar el vuelo.<\/p>\n<p>Ricardito, sabes de sobra que no nac\u00ed para vivir en un pisito modesto de una calle ignota de Par\u00eds. T\u00fa no pod\u00edas ofrecerme joyas, modelos de Dior, una casa en la plaza Vend\u00f4me ni una mesa fija en Maxim\u2019s. Yo quer\u00eda todo eso, cre\u00eda tener derecho a ello. Y te dej\u00e9. Volv\u00ed a dejarte en cuanto me sent\u00ed fuerte, en cuanto conceb\u00ed de nuevo el sue\u00f1o imposible de conocer a un hombre que colmara mis caprichos. Una vez m\u00e1s, no me import\u00f3 tu sufrimiento. Tampoco me ech\u00f3 atr\u00e1s saber que mi \u00faltima aventura iba a suponer una quiebra familiar. Ellos lo hab\u00edan tenido todo mucho tiempo y yo quer\u00eda mi parte del pastel.<\/p>\n<p>Me has contado que en esos a\u00f1os viviste por fin tu vida. Tuviste alguna aventura, un amor sin demasiadas complicaciones y sin apenas futuro. Adem\u00e1s, te ahorraste mi infierno. Mi enfermedad, el dolor, el miedo, las operaciones, el dolor, el miedo&#8230; Cuando supe que iba a morir mi \u00fanica obsesi\u00f3n fue encontrarte. Disponer del tiempo suficiente para hallarte y hablar contigo. Para darte la oportunidad \u2013qu\u00e9 ir\u00f3nico suena\u2013 de que me cuidaras en mis \u00faltimos d\u00edas. De que fueras consciente de todas mis mutilaciones, de que ya no quedaba nada del cuerpo que tanto deseaste.<br \/>\nHe arruinado tu vida, Ricardito. No creas que no lo s\u00e9. No te he dejado vivir. No te he permitido disfrutar del para\u00edso. Ahora te dejo en libertad. \u00bfY qu\u00e9 eres ya? Un pichiruchi que se acerca a los 60 a\u00f1os, delicado de salud, sin apenas rentas de las que vivir y sin horizontes. Todo me lo debes a m\u00ed. <\/p>\n<p>He sido mala, s\u00ed. Una verdadera bruja. Cuando me llamaste por primera vez ni\u00f1a mala no sab\u00edas cu\u00e1n acertado era el nombre. He vivido dos vidas, porque te he arrebatado la tuya y te he dejado a cambio un simulacro, una parodia. Has amado una sombra, has perseguido un fantasma. Ycuando lo has alcanzado has visto que no era m\u00e1s que eso, un fantasma. Hace unas semanas, cuando te encontr\u00e9, te dije que desde que sab\u00eda que viv\u00edas con otra me estaba muriendo de celos a poquitos. No lo soportaba. Tu vida es m\u00eda, ni\u00f1o bueno, y nadie pod\u00eda entrar ah\u00ed y adue\u00f1arse de ti. Personas como yo son imposibles sin gente como t\u00fa, dispuesta a morir por quien no lo merece, por un ideal rom\u00e1ntico, por una ilusi\u00f3n. Eres libre, pero no te conf\u00edes: mi recuerdo te estar\u00e1 vigilando hasta tu \u00faltimo aliento. <\/p>\n<p>Si alguna vez maldices el d\u00eda que me conociste, lo entender\u00e9. Pero ya no tiene remedio.<\/p>\n<p>Adi\u00f3s, Ricardito. No te vengues de m\u00ed en tu novela.<\/p>\n<p>Otilita. Omejor, la ni\u00f1a mala.<\/p>\n<p><em>(Publicado en Territorios, dentro de la serie &#8216;Malas de ficci\u00f3n&#8217;).<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo, el protagonista de la novela de Vargas Llosa, llora a\u00fan la muerte de la mujer con la que siempre ha estado obsesionado cuando halla un papel con su despedida Querido Ricardito, o querido ni\u00f1o bueno, como desees: Pensar\u00edas que con mi fallecimiento hab\u00eda salido definitivamente de tu vida, que hab\u00eda dejado de torturarte con [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5],"tags":[2095],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/854"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=854"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/854\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}