{"id":834,"date":"2010-07-03T20:45:00","date_gmt":"2010-07-03T20:45:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=834"},"modified":"2010-07-03T20:45:00","modified_gmt":"2010-07-03T20:45:00","slug":"mahler-autobiografia-musica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2010\/07\/03\/mahler-autobiografia-musica\/","title":{"rendered":"Mahler, una autobiograf\u00eda en m\u00fasica"},"content":{"rendered":"<p> Gustav Mahler. Puede que no sea el compositor m\u00e1s grande desde Beethoven, aunque s\u00ed uno de los m\u00e1s grandes. Es posible que tampoco haya sido el mejor director de orquesta de todos los tiempos, pero marc\u00f3 una \u00e9poca y, a juicio de sus contempor\u00e1neos, cuaj\u00f3 versiones extraordinarias sobre todo en el terreno oper\u00edstico. Lo que s\u00ed es seguro es que se trata del genio musical con la vida m\u00e1s pol\u00e9mica y apasionante desde Wagner. Un artista que se code\u00f3 con la crema de la intelectualidad de su tiempo y no dej\u00f3 a nadie indiferente all\u00e1 por donde pas\u00f3. El pr\u00f3ximo 7 de julio, se cumplen 150 a\u00f1os de su nacimiento y el 18 de mayo del a\u00f1o pr\u00f3ximo, un siglo de su muerte. As\u00ed que comienza el a\u00f1o Mahler y hay muchos aspectos de su vida y de su obra, no demasiado extensa pero de enorme influencia, que van a ser repasados en libros, conciertos, festivales y documentales. Bienvenidos a la apertura del festival Mahler. Est\u00e9n seguros de que el personaje y su obra les fascinar\u00e1n.<\/p>\n<p>Una vida no es otra cosa que el camino hacia la muerte, pero Mahler se la fue encontrando en cada recodo de su trayecto. Y esa presencia llega a hacerse abrumadora en su obra. No parece gratuito en quien fue el segundo hijo de una familia en la que nueve de los hermanos fallecieron siendo ni\u00f1os. Ya adulto, el compositor y director confesar\u00eda que entre sus recuerdos m\u00e1s agobiantes estaban las im\u00e1genes de su madre enterrando uno tras otro a la mayor\u00eda de sus hijos. El destino le llevar\u00eda a protagonizar \u00e9l mismo una de esas escenas.<\/p>\n<p>Mahler nace el 7 de julio de 1860 en Kaliste, una localidad que formaba parte del Imperio Austro-H\u00fangaro y que hoy est\u00e1 en la Rep\u00fablica Checa. La suya es una familia humilde, formada por un padre proclive a la violencia pero preocupado por la educaci\u00f3n de sus hijos y una madre que durante dos d\u00e9cadas repite inexorablemente el ciclo embarazo-parto-lactancia-embarazo: catorce veces da a luz y varias veces m\u00e1s ve c\u00f3mo sus embarazos se malogran.<\/p>\n<p>Cuando el futuro compositor tiene cinco a\u00f1os, la familia se muda a una casa en la que hay un viejo piano, y el peque\u00f1o Gustav se aficiona a \u00e9l de tal forma que su padre lo lleva a clases de m\u00fasica. Acaba de iniciar su carrera hacia la inmortalidad. Su infancia y adolescencia est\u00e1n repletas de premios en su doble faceta de pianista y compositor. Premios modestos en muchos casos, pero que revelan su talento. Ya en la Universidad de Viena, sigue cursos de Historia del Arte, Filosof\u00eda Antigua, Literatura Germ\u00e1nica&#8230; Tambi\u00e9n asiste a las clases de Armon\u00eda de Bruckner e Historia de la M\u00fasica de Hanslick. Es la \u00e9poca de su conversi\u00f3n al vegetarianismo y de sus primeros contactos con c\u00edrculos socialistas. <\/p>\n<p>Pronto despunta como director de orquesta. A lo largo de una d\u00e9cada, entre 1886 y 1897, se sube al podio como un destajista de la m\u00fasica \u2013llega a dirigir casi 140 conciertos en una temporada, uno cada dos d\u00edas\u2013, lo mismo en Liubliana, Olomuc, Kassel, Leipzig, Budapest o Hamburgo, teatros en los que ocupa el puesto de titular. En todos ellos dura muy poco: sus frecuentes discusiones con los gerentes, los m\u00fasicos y los responsables pol\u00edticos lo llevan a presentar su dimisi\u00f3n a los pocos meses de haber llegado. Algo que tambi\u00e9n es posible porque siempre tiene en cartera un destino mejor. Hasta que llega a la cumbre. La cumbre es, por supuesto, la \u00d3pera de Viena. <\/p>\n<p>Cuando le ofrecen el puesto tiene solo 37 a\u00f1os. Por presiones de los poderosos grupos antisemitas de la capital austriaca, le piden, como condici\u00f3n ineludible, que abrace el cristianismo. Algo que hace sin el menor problema de conciencia. \u00abComo si se cambiara de ropa\u00bb, seg\u00fan le oye decir un allegado. En el momento de subirse a ese podio por primera vez como titular, ha escrito ya tres sinfon\u00edas de enormes dimensiones: la 3\u00aa dura casi 100 minutos, una longitud ins\u00f3lita en la historia de la m\u00fasica, y la 2\u00aa, \u2018Resurrecci\u00f3n\u2019, solo un poco m\u00e1s breve, requiere de una gran orquesta y un coro. Ha concluido, adem\u00e1s, cuatro ciclos de canciones, incluido el relativo a los poemas <em>Des Knaben Wunderhorn<\/em>. Y, sin embargo, el p\u00fablico apenas lo conoce como compositor.<\/p>\n<p>En Viena se convierte de inmediato en imprescindible en la vida cultural. Su figura y su trabajo causan admiraci\u00f3n, y de momento se le disculpan su mal humor, su frecuente arrogancia y sus muchas man\u00edas. Porque man\u00edas las tiene por docenas. Por ejemplo, en cuanto sale de la \u00d3pera, a mediod\u00eda, un ujier llama a su casa para que se vayan preparando para el almuerzo. Al llegar al portal toca el timbre, de manera que mientras sube los cuatro pisos hasta la vivienda van sirviendo el primer plato. La puerta est\u00e1 abierta para que no tenga que esperar, y as\u00ed entra directo al cuarto de ba\u00f1o, se lava las manos y a continuaci\u00f3n se sienta a la mesa, donde todos lo esperan. Tras la comida, hace una peque\u00f1a siesta, sale a correr unos minutos \u2013siempre por el mismo camino\u2013, regresa a casa para tomar un caf\u00e9 y a las cinco en punto, sin posibilidad de demora, est\u00e1 de nuevo en la \u00d3pera. As\u00ed, todos los d\u00edas. <\/p>\n<p>El 7 de noviembre de 1901 conoce a Alma Schindler, una joven de 22 a\u00f1os \u2013\u00e9l tiene 41\u2013 en cuyo curriculum amoroso est\u00e1n el pintor Gustav Klimt, el director de teatro Max Burckhard y el compositor Alexander von Zemlinsky, que ha sido su profesor. Por contra, Mahler ha mantenido relaciones con cantantes poco conocidas y con la esposa del nieto del compositor Carl Maria von Weber, con quien estuvo a punto de escaparse.<\/p>\n<p>Alma \u2013tambi\u00e9n compositora, inteligente, brillante y muy bella\u2013 y Gustav protagonizan uno de los noviazgos m\u00e1s cortos de la historia: anuncian su compromiso en plena Navidad, exactamente 50 d\u00edas despu\u00e9s de haberse conocido, y contraen matrimonio el 9 de marzo de 1902. En los cuatro meses de relaci\u00f3n, Mahler le ha dejado las cosas muy claras: en la familia que van a formar solo hay sitio para un compositor. El papel de Alma debe limitarse al de esposa y musa. Nada m\u00e1s. <\/p>\n<p>La Sinfon\u00eda N\u00ba 5 es el fruto de ese tiempo de euforia vivido por el m\u00fasico. Su cuarto movimiento, el c\u00e9lebre Adagietto que Visconti utiliz\u00f3 en <em>Muerte en Venecia<\/em>, contiene una de las mayores dosis de lirismo jam\u00e1s vertidas en un pentagrama. Eso s\u00ed, la sinfon\u00eda se abre con una marcha f\u00fanebre estremecedora, donde no se encuentra ni un \u00e1pice de la resignaci\u00f3n que rezuman partituras similares, como las escritas por Beethoven o Chopin.<\/p>\n<p>El matrimonio no cambia el estilo de vida de Mahler. Cada verano, se retira a una casita en los Alpes. All\u00ed se ha construido un cobertizo m\u00ednimo separado del edificio principal, donde compone desde el amanecer hasta la hora del almuerzo. As\u00ed, cada verano, va avanzando en un cat\u00e1logo sinf\u00f3nico que combina las melod\u00edas populares con el sarcasmo, el lirismo m\u00e1s intenso con la reflexi\u00f3n y la duda. Es decir, las luces y las sombras de su propia vida, porque pocos compositores ha habido en los que la biograf\u00eda est\u00e9 tan presente en su obra. El plan de la tarde es un paseo a pie o en bicicleta. Unos pocos d\u00edas de las vacaciones los reserva siempre para hacer una larga caminata por la monta\u00f1a en compa\u00f1\u00eda de algunos amigos.<\/p>\n<p>Los primeros tiempos del matrimonio son moderadamente felices. Alma lo acompa\u00f1a en sus giras como director de orquesta. Se alojan en los mejores hoteles, cenan en los restaurantes m\u00e1s c\u00e9lebres y son la pareja m\u00e1s admirada pese a que las obsesiones del m\u00fasico (un verdadero taca\u00f1o para los gastos dom\u00e9sticos, incluido el vestuario de su esposa, pero \u00e9l visita con frecuencia a los mejores sastres y no se niega ning\u00fan capricho) y la inclinaci\u00f3n a las aventuras amorosas de su mujer no lo ponen f\u00e1cil. Hasta que en 1907 muchas cosas se vienen abajo. <\/p>\n<p>El a\u00f1o comienza con una intensa campa\u00f1a de prensa reclamando su cese como responsable de la \u00d3pera. La impulsan los mismos grupos antisemitas que se hab\u00edan opuesto a su nombramiento. A finales de la primavera, cuando las cr\u00edticas arrecian, firma un contrato con el Metropolitan de Nueva York. Es una forma de huir de la presi\u00f3n. Pero no lo va a tener f\u00e1cil. El 12 de julio, Maria Anna (a quien llaman Putzi), la hija mayor, muere v\u00edctima de la difteria tras una larga agon\u00eda. Poco antes, Alma hab\u00eda tenido un aborto espont\u00e1neo. A consecuencia de todo ello, Mahler comienza a vivir crisis de grave alteraci\u00f3n emocional, que desembocan en episodios de impotencia.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente del funeral, el compositor acude al m\u00e9dico. El diagn\u00f3stico no es tranquilizador: tiene un problema cardiaco grave para el que no hay remedio conocido. Mahler vuelve a enfrentarse de nuevo a la muerte consciente de que se acerca la derrota final. Pero no se detiene. Cuando se sube al tren en Viena, rumbo a Nueva York, el and\u00e9n acoge la mayor parte del talento de la capital austriaca: all\u00ed est\u00e1n, agitando los pa\u00f1uelos, Schoenberg, Berg, Webern, Klimt&#8230; y unos cuantos m\u00e1s. <\/p>\n<p>En EE UU obtiene triunfos resonantes, en especial cuando dirige obras de Wagner. De nuevo en Viena, un d\u00eda recibe una carta inesperada. En el sobre pone \u2018Sr. Mahler\u2019 pero en realidad la misiva va dirigida a la Sra. Mahler. El remitente es el arquitecto Walter Gropius, amante de Alma. El m\u00fasico se entera de esa relaci\u00f3n al leerla. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s acudir\u00e1 a la consulta de Sigmund Freud en busca de una soluci\u00f3n a sus problemas. <\/p>\n<p>La relaci\u00f3n con Alma parece mejorar \u2013incluso le dedica la Sinfon\u00eda N\u00ba 8 y la anima a componer\u2013 pero ella le explica sin demasiados tapujos que no se va a separar de \u00e9l pero tampoco va a dejar a Gropius. Mahler contin\u00faa trabajando a destajo. Tras la Octava y en un ingenuo intento de superar la maldici\u00f3n de la Novena Sinfon\u00eda \u2013esa que no lograron superar Beethoven, Schubert, Bruckner ni Dvorak\u2013, pone el t\u00edtulo \u2018La canci\u00f3n de la tierra\u2019 a su siguiente partitura. Vuelve a EE UU, hace largas y penosas giras y se relaciona con Varese como antes lo hiciera con Chaikovski y Brahms; en Par\u00eds posa para Rodin; trabaja con Rachmaninov y Busoni; elogia de forma encendida a Kornlgold&#8230; Parece que ignora su grave enfermedad. <\/p>\n<p>El 24 de febrero de 1911, poco despu\u00e9s de haber dado su \u00faltimo concierto de la temporada en Nueva York, sufre un empeoramiento repentino. El m\u00e9dico le confirma que padece una endocarditis. Mahler decide entonces que quiere morir en Viena y se empe\u00f1a en regresar a Europa. Embarca el 8 de abril y llega a Par\u00eds nueve d\u00edas m\u00e1s tarde. Est\u00e1 tan d\u00e9bil que debe ser ingresado en Neuilly durante casi tres semanas. El 11 de mayo parte hacia Viena. Su agon\u00eda es ya del dominio p\u00fablico y en cada parada del tren hay admiradores y amigos en el and\u00e9n que quieren despedirse. Al llegar a la capital austriaca, es trasladado directamente a un hospital, donde muere seis d\u00edas despu\u00e9s, el 18 de mayo. <\/p>\n<p>Mahler dispuso que quer\u00eda ser enterrado en la misma tumba que su hija, bajo una sencilla l\u00e1pida en la que solo figura su apellido, y prohibi\u00f3 a Alma que llevara luto por \u00e9l. Entre sus papeles hab\u00eda un movimiento completo de una nueva sinfon\u00eda, la N\u00ba 10, y el esbozo del resto de la obra. Medio siglo m\u00e1s tarde, el music\u00f3logo Deryck Cooke vence por fin la resistencia de Alma \u2013que tras la muerte del m\u00fasico se casa primero con Gropius y m\u00e1s tarde con el escritor Franz Werfel, sus dos relaciones m\u00e1s largas, a las que debe a\u00f1adirse al menos un per\u00edodo en el que fue amante de Oskar Kokoscha\u2013 y completa la \u00faltima sinfon\u00eda. Se cierra as\u00ed, superada la mitad del XX, un ciclo hist\u00f3rico de dos siglos en el que Viena fue la capital mundial de la m\u00fasica. Despu\u00e9s de que Mahler llevara al l\u00edmite el lenguaje de la tonalidad, nada iba a ser nunca igual. Schoenberg estaba llamando a la puerta.<\/p>\n<p>(Publicado hoy en <em>Territorios<\/em>. Les dejo un v\u00eddeo con los minutos finales de Muerte en Venecia. Suena el Adagietto de la 5\u00aa Sinfon\u00eda de Mahler).<\/p>\n<p><object style=\"border: 0pt none ; margin: 0pt; background: transparent none repeat scroll 0% 0%; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;\" width=\"480\" height=\"385\"><param  name=\"movie\" value=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/FTP7XFVGnxQ&#038;hl=es_ES&#038;fs=1\"><\/param><param  name=\"allowFullScreen\" value=\"true\"><\/param><param  name=\"allowscriptaccess\" value=\"always\"><\/param><embed  src=\"\/\/www.youtube.com\/v\/FTP7XFVGnxQ&#038;hl=es_ES&#038;fs=1\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" allowscriptaccess=\"always\" allowfullscreen=\"true\" width=\"480\" height=\"385\"><\/embed><\/object><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gustav Mahler. 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