{"id":591,"date":"2009-08-11T19:42:00","date_gmt":"2009-08-11T19:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=591"},"modified":"2009-08-11T19:42:00","modified_gmt":"2009-08-11T19:42:00","slug":"la-casa-atras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2009\/08\/11\/la-casa-atras\/","title":{"rendered":"La casa de atr\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/divergencias\/files\/casa-de-anne-fran-moderna.jpg\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\"><\/p>\n<p>A mediados de julio, visit\u00e9 la <A href=\"http:\/\/www.annefrank.org\/content.asp?pid=1&#038;lid=4\" title=\"http:\/\/www.annefrank.org\/content.asp?pid=1&#038;lid=4\" id=\"link_1\">casa<\/a>  de <A href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ana_Frank\" title=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ana_Frank\" id=\"link_0\">Ana Frank<\/a>, en Amsterdam. Una visita breve, porque es muy peque\u00f1a, de manera que la cola para entrar consume m\u00e1s tiempo que el recorrido por el inmueble. As\u00ed que no estuve dentro m\u00e1s de media hora o quiz\u00e1 tres cuartos, pero fue un verdadero impacto emocional<\/p>\n<p>La visita se articula en torno a una peque\u00f1a exposici\u00f3n y el recorrido por los dos pisos de la <em>casa de atr\u00e1s<\/em> en la que ocho personas estuvieron encerradas entre el 8 de julio de 1942 y el 4 de agosto de 1944 (en realidad, todo ese tiempo s\u00f3lo estuvieron all\u00ed Ana, su hermana y sus padres. Los otros cuatro ocupantes llegaron algo m\u00e1s tarde que ellos).<\/p>\n<p>A poca imaginaci\u00f3n que el visitante tenga, consigue ponerse en situaci\u00f3n y vislumbrar lo que ser\u00eda la vida en tan pocos metros cuadrados durante esos dos a\u00f1os largos, sin hablar durante el d\u00eda m\u00e1s que en susurros, sin poder usar el retrete ni apenas moverse. C\u00f3mo no entender la angustia, la claustrofobia y la impotencia de los encerrados&#8230; Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que la gente recorre las habitaciones en silencio o hablando en voz muy baja. Son los mismos turistas que en otros lugares suelen comunicarse a gritos y re\u00edr. Estoy convencido de que no es casualidad que su comportamiento sea tan diferente en la casita junto al canal <A href=\"http:\/\/www.mundocity.com\/europa\/amsterdam\/prinsengracht.html\" title=\"http:\/\/www.mundocity.com\/europa\/amsterdam\/prinsengracht.html\" id=\"link_2\">Prinsengracht.<\/a> <\/p>\n<p>La visita deja un sabor muy amargo. Por el drama que all\u00ed se vivi\u00f3 (y que no sirvi\u00f3 para nada, como es sabido) y por la presencia de un delator cuya identidad supongo que no sabremos nunca. Entre las paredes casi enteramente desnudas de las peque\u00f1as habitaciones donde intentaron salvar su vida Ana Frank y los suyos, resulta a\u00fan m\u00e1s incomprensible su denuncia. Las razones para la infamia no son f\u00e1ciles de comprender.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mediados de julio, visit\u00e9 la casa de Ana Frank, en Amsterdam. Una visita breve, porque es muy peque\u00f1a, de manera que la cola para entrar consume m\u00e1s tiempo que el recorrido por el inmueble. As\u00ed que no estuve dentro m\u00e1s de media hora o quiz\u00e1 tres cuartos, pero fue un verdadero impacto emocional La [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[11],"tags":[394,1137,1184],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/591"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=591"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/591\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}