{"id":5491,"date":"2023-01-24T10:00:55","date_gmt":"2023-01-24T08:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=5491"},"modified":"2023-01-19T20:27:51","modified_gmt":"2023-01-19T18:27:51","slug":"un-libro-cada-semana-el-ancho-mundo-de-pierre-lemaitre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2023\/01\/24\/un-libro-cada-semana-el-ancho-mundo-de-pierre-lemaitre\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;El ancho mundo&#8217; de Pierre Lemaitre"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/01\/lemaitre.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5492\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/01\/lemaitre-198x300.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/01\/lemaitre-198x300.jpg 198w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/01\/lemaitre.jpg 552w\" sizes=\"(max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a>En la trilog\u00eda que comenz\u00f3 con <em>Nos vemos all\u00e1 arriba<\/em>, Pierre Lemaitre se coloc\u00f3 justo al final de la Primera Guerra Mundial y desde ah\u00ed parti\u00f3 para contar la Historia de Francia con un af\u00e1n que est\u00e1 directamente relacionado con Balzac. La segunda novela, <em>Los colores del incendio<\/em>, se situaba unos a\u00f1os despu\u00e9s, y la tercera, <em>El espejo de nuestras penas<\/em>, ubicaba a sus protagonistas en la primavera de 1940, con los tanques alemanes a punto de entrar en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Publicada esa \u00faltima decidi\u00f3 que el ciclo deb\u00eda continuar. En una entrevista que concedi\u00f3 a este peri\u00f3dico ya dijo que estaba escribiendo un nuevo t\u00edtulo, situado entre 1948 y 1950. Pues bien, aqu\u00ed est\u00e1 la novela.<\/p>\n<p><em>El ancho mundo<\/em> es b\u00e1sicamente la historia de un matrimonio que vive en Beirut donde tiene la propiedad de una f\u00e1brica de jabones. La pareja tiene cuatro hijos y es a trav\u00e9s de sus vivencias como la novela se sit\u00faa tambi\u00e9n en Par\u00eds y Saig\u00f3n. El tel\u00f3n de fondo es por un lado la reconstrucci\u00f3n de Francia tras la liberaci\u00f3n y por otro la guerra de Indochina.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, en el mejor estilo de los folletines que homenajea y tambi\u00e9n caricaturiza, hay historias de amor, cr\u00edmenes, traiciones, corrupci\u00f3n, idealismo y fracasos. Cada uno de los cuatro hijos tiene su propia trayectoria en un ambiente distinto: el mayor, conocido como \u2018El Gordito\u2019, es un in\u00fatil resentido porque su padre no le deja tomar el tim\u00f3n de los negocios; el segundo es un periodista que busca una gran historia; luego llega el m\u00e1s sensible de todos, un muchacho homosexual, torturado por mil causas; y una joven que ha terminado en la cama de un profesor y trata luego de hacer algo que merezca la pena.<\/p>\n<p>Lemaitre domina el ritmo y hace que la tensi\u00f3n no decaiga pese a la extensi\u00f3n de la novela, que bordea las 600 p\u00e1ginas. No hay giros argumentales sorprendentes como los de sus obras policiales. Aqu\u00ed el relato es m\u00e1s complejo en otro sentido. Y el retrato de Francia \u2013o, quiz\u00e1 mejor, de la sociedad francesa\u2013 no es precisamente favorecedor.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la trilog\u00eda que comenz\u00f3 con Nos vemos all\u00e1 arriba, Pierre Lemaitre se coloc\u00f3 justo al final de la Primera Guerra Mundial y desde ah\u00ed parti\u00f3 para contar la Historia de Francia con un af\u00e1n que est\u00e1 directamente relacionado con Balzac. La segunda novela, Los colores del incendio, se situaba unos a\u00f1os despu\u00e9s, y la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[3287,1046,3286,1854,3288],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5491"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5491"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5491\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5493,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5491\/revisions\/5493"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5491"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5491"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5491"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}