{"id":4980,"date":"2021-11-23T10:00:53","date_gmt":"2021-11-23T08:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4980"},"modified":"2021-11-18T19:26:25","modified_gmt":"2021-11-18T17:26:25","slug":"un-libro-cada-semana-los-dias-perfectos-de-jacobo-bergareche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2021\/11\/23\/un-libro-cada-semana-los-dias-perfectos-de-jacobo-bergareche\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Los d\u00edas perfectos&#8217; de Jacobo Bergareche"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/11\/jacobo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4982\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/11\/jacobo-195x300.jpg\" alt=\"\" width=\"195\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/11\/jacobo-195x300.jpg 195w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/11\/jacobo.jpg 552w\" sizes=\"(max-width: 195px) 100vw, 195px\" \/><\/a>Un periodista viaja a Austin (Texas, EE UU) con la disculpa de asistir a un congreso. En realidad, va a encontrarse con una mujer con la que ha vivido una aventura de solo siete d\u00edas (cuatro un a\u00f1o, tres otro). Pero justo antes de llegar recibe un mensaje de ella en el que le dice que viaja con su marido y que<strong> lo mejor es que lo dejen y se queden con el recuerdo.<\/strong><\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, el protagonista <strong>escribe dos largu\u00edsimas cartas. La primera, a su amante. La segunda, a su esposa<\/strong>. En la primera recuerda esos d\u00edas de pasi\u00f3n que convirtieron una ciudad sin el menor atractivo en algo as\u00ed como el escenario perfecto para unas horas perfectas. Y le cuenta adem\u00e1s c\u00f3mo en una biblioteca local que guarda millones de documentos de escritores famosos (incluidos todos los manuscritos de Garc\u00eda M\u00e1rquez) <strong>ha hallado las cartas que William Faulkner escribi\u00f3 a su amante. En ellas se ve c\u00f3mo el fuego se va apagando con los a\u00f1os<\/strong>.<\/p>\n<p>Literatura dentro de la literatura. Un juego en el que Bergareche se adentra porque en su segunda carta explicar\u00e1 a su mujer c\u00f3mo aquellos d\u00edas, <strong>aquellas horas perfectas que vivieron como pareja, quedan cada vez m\u00e1s lejos<\/strong>, jugando al espejo con las cartas de Faulkner, el escritor preferido de ella.<\/p>\n<p>El texto incluye <strong>reproducciones de las cartas del novelista americano y algunos de sus dibujos<\/strong>, lo que contribuye a diluir las fronteras entre ficci\u00f3n y realidad. Navegando entre esas dos aguas, la novela se convierte en documento doloroso porque muestra c\u00f3mo la rutina y, sobre todo, el tiempo terminan por aplacar incluso el fuego m\u00e1s intenso y entonces la pareja solo se salvar\u00e1 si hay algo distinto a la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un periodista viaja a Austin (Texas, EE UU) con la disculpa de asistir a un congreso. En realidad, va a encontrarse con una mujer con la que ha vivido una aventura de solo siete d\u00edas (cuatro un a\u00f1o, tres otro). 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