{"id":4926,"date":"2021-10-12T10:00:58","date_gmt":"2021-10-12T08:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4926"},"modified":"2021-10-04T19:54:24","modified_gmt":"2021-10-04T17:54:24","slug":"un-libro-cada-semana-ayer-de-agota-kristof","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2021\/10\/12\/un-libro-cada-semana-ayer-de-agota-kristof\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Ayer&#8217; de Agota Kristof"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/10\/ayer.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4928\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/10\/ayer-191x300.jpg\" alt=\"\" width=\"191\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/10\/ayer-191x300.jpg 191w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/10\/ayer.jpg 209w\" sizes=\"(max-width: 191px) 100vw, 191px\" \/><\/a>Agota Kristof es conocida entre nosotros sobre todo por su trilog\u00eda (aqu\u00ed publicada en un solo volumen) titulada <em>Claus y Lucas<\/em>, que contiene <em>El gran cuaderno<\/em>, <em>La prueba<\/em> y <em>La tercera mentira<\/em>. <strong>Kristof, nacida en Hungr\u00eda, escap\u00f3 de su pa\u00eds en 1956<\/strong>, cuando los tanques del Pacto de Varsovia acabaron con el intento de democratizaci\u00f3n del r\u00e9gimen. Su destino fue Suiza y su vida se transform\u00f3: tras unos a\u00f1os de trabajar en una f\u00e1brica comenz\u00f3 a escribir, primero poemas y m\u00e1s tarde novelas. <strong>El franc\u00e9s fue su lengua literaria.<\/strong><\/p>\n<p><em>Ayer<\/em> es una novela corta en la que figuran ciertos temas pr\u00f3ximos a su biograf\u00eda. El protagonista de la historia se llama S\u00e1ndor Lester \u2013aunque enseguida sabremos que ese nombre no es en realidad el suyo\u2013 y <strong>tuvo una infancia complicada<\/strong> durante la cual pudo sobrevivir en parte gracias al maestro de la aldea donde resid\u00eda. Un maestro que tiene una hija m\u00e1s o menos de su edad.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, residiendo en un pa\u00eds extranjero, <strong>S\u00e1ndor coincide en la f\u00e1brica donde trabaja con aquella ni\u00f1a<\/strong> convertida ya en mujer. Una mujer casada y madre de una hija, que no identifica a S\u00e1ndor con su compa\u00f1ero de juegos. Entre ambos surge una historia de amor marcada por el exilio, la soledad y la incomprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Kristof hace un ejercicio de s\u00edntesis y escribe con<strong> un estilo aparentemente fr\u00edo, muy adecuado para crear una atm\u00f3sfera extra\u00f1a<\/strong>. Lo es cada escena, cada di\u00e1logo. Y queda claro que no hay posibilidad de redenci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agota Kristof es conocida entre nosotros sobre todo por su trilog\u00eda (aqu\u00ed publicada en un solo volumen) titulada Claus y Lucas, que contiene El gran cuaderno, La prueba y La tercera mentira. Kristof, nacida en Hungr\u00eda, escap\u00f3 de su pa\u00eds en 1956, cuando los tanques del Pacto de Varsovia acabaron con el intento de democratizaci\u00f3n [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[3144],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4926"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4926"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4926\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4929,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4926\/revisions\/4929"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4926"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4926"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4926"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}