{"id":4601,"date":"2021-02-04T12:00:35","date_gmt":"2021-02-04T10:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4601"},"modified":"2021-02-02T18:15:38","modified_gmt":"2021-02-02T16:15:38","slug":"ningun-fin-de-semana-sin-musica-preludio-op-3-no-1-de-rachmaninov","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2021\/02\/04\/ningun-fin-de-semana-sin-musica-preludio-op-3-no-1-de-rachmaninov\/","title":{"rendered":"Ning\u00fan fin de semana sin m\u00fasica: Preludio op. 3 N\u00ba 1 de Rachmaninov"},"content":{"rendered":"<p>Ya hemos hablado aqu\u00ed alguna vez de <strong>c\u00f3mo la fama de una obra puede terminar por convertirse en una losa<\/strong> para el resto del cat\u00e1logo de un creador. Hemos visto ejemplos varios. En este caso, la propuesta del fin de semana se refiere a una de esas partituras que durante un tiempo tuvo esa fama. Se trata del <em>Preludio op. 3 N\u00ba 1<\/em>, escrito por Rachmaninov en 1892, a los 19 a\u00f1os, cuando hab\u00eda terminado sus estudios y se lanzaba a una carrera profesional como compositor e int\u00e9rprete.<\/p>\n<p>El estilo de su autor est\u00e1 ya muy presente en esta pieza juvenil. <strong>Me gustar\u00eda saber qu\u00e9 opinaba Chaikovski,<\/strong> si es que dej\u00f3 alg\u00fan testimonio de ello, porque debi\u00f3 de sentir que ya ten\u00eda un continuador de su obra. Fue el propio Rachmaninov quien la estren\u00f3 y el \u00e9xito fue tan inmediato e intenso que lleg\u00f3 a molestarse cuando una y otra vez en sus recitales le ped\u00edan que la tocara, sin atender demasiado al resto de obras que presentaba. Adem\u00e1s, por un problema de derechos de autor, la obra se public\u00f3 tambi\u00e9n fuera de Rusia y los sucesivos editores<strong> le pusieron t\u00edtulos m\u00e1s bien disparatados<\/strong> porque nada tienen que ver con el esp\u00edritu de la obra ni la intenci\u00f3n de su creador.<\/p>\n<p>Por suerte para Rachmaninov, a\u00f1os despu\u00e9s llegaron otras partituras con las que cosech\u00f3 \u00e9xitos tan enormes que termin\u00f3 por liberarse de la sombra de este preludio. Hablo del Concierto N\u00ba 2, por supuesto, pero tambi\u00e9n de otras piezas. <strong>El preludio es una miniatura. Pero tiene mucho encanto<\/strong> y est\u00e1 ya aqu\u00ed el Rachmaninov a quien tanto queremos. Disfruten.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Wx3ZTAQ6boo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya hemos hablado aqu\u00ed alguna vez de c\u00f3mo la fama de una obra puede terminar por convertirse en una losa para el resto del cat\u00e1logo de un creador. Hemos visto ejemplos varios. En este caso, la propuesta del fin de semana se refiere a una de esas partituras que durante un tiempo tuvo esa fama. [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7,8],"tags":[2172,3062],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4601"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4601"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4601\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4604,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4601\/revisions\/4604"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4601"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4601"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4601"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}