{"id":4498,"date":"2020-11-17T10:00:20","date_gmt":"2020-11-17T08:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4498"},"modified":"2020-11-12T17:22:47","modified_gmt":"2020-11-12T15:22:47","slug":"un-libro-cada-semana-el-destino-de-un-gato-comun-de-alvaro-pombo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2020\/11\/17\/un-libro-cada-semana-el-destino-de-un-gato-comun-de-alvaro-pombo\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;El destino de un gato com\u00fan&#8217; de \u00c1lvaro Pombo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/11\/gato.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4499\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/11\/gato-176x300.jpg\" alt=\"\" width=\"176\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/11\/gato-176x300.jpg 176w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/11\/gato-768x1312.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/11\/gato-600x1024.jpg 600w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/11\/gato.jpg 2000w\" sizes=\"(max-width: 176px) 100vw, 176px\" \/><\/a>El coronel Ybarra lleva una existencia apacible en su gran piso del centro de Madrid. All\u00ed reside con su nieto, atendidos ambos por un ama de llaves. Y acompa\u00f1ados por un gato negro. <strong>Su vida es ordenada y moderadamente feliz. No se puede decir lo mismo de los padres del ni\u00f1o, una pareja rota tras una infidelidad de \u00e9l<\/strong> \u2013que ha tenido otro hijo fruto de esa relaci\u00f3n\u2013 pero rota sobre todo por un infinito aburrimiento, por una desorientaci\u00f3n que parece el signo de los tiempos.<\/p>\n<p>Mientras abuelo y nieto comparten una existencia sin mayores problemas ni sobresaltos, <strong>Manuel se ha acercado a los 40 a\u00f1os en las peores condiciones. Ha perdido su trabajo \u2013es una consecuencia derivada de haberse liado con una compa\u00f1era de trabajo\u2013; malgasta el tiempo en ocupaciones sin inter\u00e9s y amigos de nuevo cu\u00f1o que lo introducen en un ambiente m\u00e1s propio de p\u00edcaros<\/strong> que de una acomodada baja burgues\u00eda; carece de horizonte profesional y familiar y no sabe c\u00f3mo tratar a sus hijos: el que tuvo fruto de su matrimonio, que vive con su padre, y el extramatrimonial, que vive con su madre.<\/p>\n<p>\u00c1lvaro Pombo pinta la realidad actual para <strong>retratar lo que a veces no es otra cosa que insoportable levedad<\/strong>. A medida que perfila sus personajes, que estos se hacen familiares al lector, consigue que comprendamos sus peque\u00f1as miserias y sus no mayores grandezas. Esa es una de las virtudes de la literatura de Pombo: que <strong>sus personajes son extraordinariamente humanos<\/strong>.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El coronel Ybarra lleva una existencia apacible en su gran piso del centro de Madrid. All\u00ed reside con su nieto, atendidos ambos por un ama de llaves. Y acompa\u00f1ados por un gato negro. Su vida es ordenada y moderadamente feliz. 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