{"id":4288,"date":"2020-06-09T10:00:16","date_gmt":"2020-06-09T08:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4288"},"modified":"2020-06-05T09:39:26","modified_gmt":"2020-06-05T07:39:26","slug":"un-libro-cada-semana-a-proposito-de-nada-de-woody-allen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2020\/06\/09\/un-libro-cada-semana-a-proposito-de-nada-de-woody-allen\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;A prop\u00f3sito de nada&#8217; de Woody Allen"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/06\/Woody.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4290\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/06\/Woody-203x300.jpg\" alt=\"\" width=\"203\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/06\/Woody-203x300.jpg 203w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/06\/Woody-768x1135.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/06\/Woody-693x1024.jpg 693w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/06\/Woody.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 203px) 100vw, 203px\" \/><\/a>No hay duda alguna de que la parte con m\u00e1s morbo de <em>A prop\u00f3sito de nada<\/em>, la autobiograf\u00eda de Woody Allen, es la referida a su relaci\u00f3n con Mia Farrow, los hijos de esta y el episodio de la acusaci\u00f3n (no ha pasado de ah\u00ed, no hay pieza judicial que la avale) de violaci\u00f3n de una de las ni\u00f1as. Sin embargo,<strong> es problablemente la parte menos interesante<\/strong> aunque Allen cuenta con mucho detalle aspectos de la vida en com\u00fan con Farrow (nunca llegaron a casarse, ni siquiera tuvieron una convivencia continua tal como la entendemos hoy al hablar de una relaci\u00f3n de matrimonio sin papeles). Pero aporta pocas cosas sustanciales que no se hayan contado ya en el muy analizado episodio de la acusaci\u00f3n, en el que tantas partes han intervenido.<\/p>\n<p>El relato de los a\u00f1os de formaci\u00f3n, sus primeros fracasos amorosos, sus noches de mon\u00f3logos en clubes de moda, sus trabajos ocasionales como escritor de gags para otros, la entrada en el mundo del cine y sus encuentros aqu\u00ed y all\u00e1 con personajes que luego fueron muy famosos est\u00e1 repleto de su humor caracter\u00edstico. Detalles divertidos aparte (como que Garry Marshall, quien luego dirigi\u00f3 la muy exitosa <em>Pretty woman<\/em>, era tambi\u00e9n un estupendo monologuista), el director neoyorquino disecciona ya de paso<strong> esa parte del cine que queda lejos del glamour<\/strong> y lo hace con una iron\u00eda muy sutil y una mirada que siempre tiene algo de compasiva.<\/p>\n<p><em>A prop\u00f3sito de nada<\/em> est\u00e1 llena de referencias conocidas para los seguidores del cine de Allen. Quiz\u00e1 es en <em>D\u00edas de radio<\/em> donde se encuentran m\u00e1s historias cruzadas. Hay otro aspecto que da inter\u00e9s a la lectura de esta autobiograf\u00eda: ley\u00e9ndola<strong> se explican mejor algunas cosas que les pasan a sus personajes<\/strong>. Al que suele encarnar el propio Allen y a otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay duda alguna de que la parte con m\u00e1s morbo de A prop\u00f3sito de nada, la autobiograf\u00eda de Woody Allen, es la referida a su relaci\u00f3n con Mia Farrow, los hijos de esta y el episodio de la acusaci\u00f3n (no ha pasado de ah\u00ed, no hay pieza judicial que la avale) de violaci\u00f3n de [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[2990,453,1780],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4288"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4288"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4291,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4288\/revisions\/4291"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}