{"id":4249,"date":"2020-05-12T10:00:27","date_gmt":"2020-05-12T08:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4249"},"modified":"2020-05-07T20:22:28","modified_gmt":"2020-05-07T18:22:28","slug":"un-libro-cada-semana-con-el-agua-al-cuello-de-donna-leon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2020\/05\/12\/un-libro-cada-semana-con-el-agua-al-cuello-de-donna-leon\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Con el agua al cuello&#8217; de Donna Leon"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/05\/con-el-agua-al-cuello.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4251\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/05\/con-el-agua-al-cuello-176x300.jpg\" alt=\"\" width=\"176\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/05\/con-el-agua-al-cuello-176x300.jpg 176w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/05\/con-el-agua-al-cuello-768x1309.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/05\/con-el-agua-al-cuello-601x1024.jpg 601w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/05\/con-el-agua-al-cuello.jpg 2000w\" sizes=\"(max-width: 176px) 100vw, 176px\" \/><\/a>Varias de las \u00faltimas novelas de Donna Leon coinciden en tratar temas en los que <strong>su preocupaci\u00f3n por el medio ambiente<\/strong> se muestra a las claras. Seguramente es algo muy natural cuando se vive en una ciudad que sufre inundaciones cada vez de mayor entidad y que adem\u00e1s hay temporadas en las que la suciedad, el gas\u00f3leo que vierten los grandes buques que llegan hasta all\u00ed y los vertidos de las f\u00e1bricas pr\u00f3ximas <strong>convierten sus bell\u00edsimos canales en cloacas.<\/strong><\/p>\n<p>En <em>Con el agua al cuello<\/em>, el punto de partida es la sospecha de una moribunda \u2013padece un c\u00e1ncer muy agresivo\u2013 de que<strong> su marido ha sido asesinado<\/strong>. Se reabre as\u00ed una investigaci\u00f3n que qued\u00f3 en nada tras el fallecimiento del hombre, pocas semanas atr\u00e1s, a consecuencia de lo que <strong>en principio no era m\u00e1s que un desgraciado accidente de moto.<\/strong><\/p>\n<p>De forma paralela \u2013algo tan com\u00fan en los libros de esta serie\u2013, Brunetti recibe la orden de indagar respecto de unas muchachas de etnia gitana que est\u00e1n protagonizando algunos robos a turistas apenas unos d\u00edas antes de que una importante revista saque un reportaje muy positivo sobre Venecia.<\/p>\n<p>Las dos tramas avanzan de forma paralela, pero la narraci\u00f3n se centra en la investigaci\u00f3n sobre el hombre de la motocicleta, que <strong>trabajaba como t\u00e9cnico en la empresa encargada de llevar el agua potable<\/strong> hasta las casas de la ciudad.<\/p>\n<p>Como siempre, el retrato de la realidad social de Venecia pesa tanto o m\u00e1s que la intriga criminal. Y, como siempre tambi\u00e9n, <strong>comparecen unos secundarios<\/strong> con los que los seguidores de Brunetti est\u00e1n muy familiarizados: la esposa del comisario, su jefe y, sobre todo, <strong>la inefable signorina Elettra. Qu\u00e9 ser\u00eda de esa comisar\u00eda sin sus habilidades<\/strong> casi m\u00e1gicas para hallar documentos y adentrarse en territorios insondables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Varias de las \u00faltimas novelas de Donna Leon coinciden en tratar temas en los que su preocupaci\u00f3n por el medio ambiente se muestra a las claras. Seguramente es algo muy natural cuando se vive en una ciudad que sufre inundaciones cada vez de mayor entidad y que adem\u00e1s hay temporadas en las que la suciedad, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[2980,2496],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4249"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4249"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4249\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4252,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4249\/revisions\/4252"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}