{"id":4199,"date":"2020-04-07T10:00:42","date_gmt":"2020-04-07T08:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4199"},"modified":"2020-04-02T19:01:15","modified_gmt":"2020-04-02T17:01:15","slug":"un-libro-cada-semana-la-leyenda-del-santo-bebedor-de-joseph-roth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2020\/04\/07\/un-libro-cada-semana-la-leyenda-del-santo-bebedor-de-joseph-roth\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;La leyenda del santo bebedor&#8217; de Joseph Roth"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/04\/la-leyenda.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4201\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/04\/la-leyenda-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/04\/la-leyenda-200x300.jpg 200w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/04\/la-leyenda-768x1152.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/04\/la-leyenda-683x1024.jpg 683w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/04\/la-leyenda.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>En las fotos de sus \u00faltimos tiempos parece mucho mayor, pero Joseph Roth muri\u00f3 sin haber cumplido los 45 a\u00f1os. Sus ojos se cerraron antes de que comenzara la Segunda Guerra Mundial, pero <strong>ya hab\u00eda visto lo suficiente como para saber que su mundo se hab\u00eda desplomado<\/strong>, que el universo de <em>La marcha Radetzky<\/em> era un pasado enterrado por el peso de los carros blindados que calentaban ya motores para iniciar el camino hacia Polonia, su tierra natal.<\/p>\n<p><strong>Roth es con Musil, Broch, Mann, Werfel y unos cuantos m\u00e1s (imposible olvidarse de Kafka y Rilke<\/strong>, que llevaban unos a\u00f1os muertos), uno de los grandes autores centroeuropeos de su tiempo, que formaron una generaci\u00f3n sin duda irrepetible. Y <em>La leyenda del santo bebedor<\/em>, un librito de apenas sesenta p\u00e1ginas (m\u00e1s otras tantas del ep\u00edlogo), su \u00faltima obra y una de las m\u00e1s famosas.<\/p>\n<p>Lo que cuenta esta f\u00e1bula ligera, de tono jovial y a veces casi ingenuo, es <strong>la historia de un indigente, Andreas<\/strong>, quien cuando un d\u00eda se encuentra debajo de uno de los puentes que cruzan el Sena en Par\u00eds recibe visita de un caballero que le entreg\u00f3 200 francos a modo de pr\u00e9stamo que deber\u00e1 devolver a santa Teresita de Lisieux, o m\u00e1s bien a su imagen, expuesta en una iglesia de la ciudad.<\/p>\n<p>Por supuesto, <strong>Andreas se pierde en meandros que no son los del Sena: tabernas, antiguas amantes, chicas de vida ligera, colegas de vino y borrachera&#8230;<\/strong> incluso consigue m\u00e1s dinero de manera inesperada pero tropieza con dificultades para devolver la primera suma. Es como si el destino se cruzara una y otra vez en el camino de este personaje tierno y tr\u00e1gico.<\/p>\n<p><strong>Zubiaur gu\u00eda al lector por la biograf\u00eda y el significado de la obra de Roth<\/strong> con un esclarecedor ep\u00edlogo y brinda una traducci\u00f3n m\u00e1s seca y directa que la conocida con anterioridad, m\u00e1s pr\u00f3xima al esp\u00edritu literario del novelista.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las fotos de sus \u00faltimos tiempos parece mucho mayor, pero Joseph Roth muri\u00f3 sin haber cumplido los 45 a\u00f1os. 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