{"id":4163,"date":"2020-03-10T10:00:39","date_gmt":"2020-03-10T08:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4163"},"modified":"2020-03-05T14:27:20","modified_gmt":"2020-03-05T12:27:20","slug":"un-libro-cada-semana-rewind-de-juan-tallon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2020\/03\/10\/un-libro-cada-semana-rewind-de-juan-tallon\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Rewind&#8217; de Juan Tall\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/03\/rewind.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4165\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/03\/rewind-192x300.jpg\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/03\/rewind-192x300.jpg 192w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/03\/rewind-768x1202.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/03\/rewind-654x1024.jpg 654w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/03\/rewind.jpg 1660w\" sizes=\"(max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/><\/a>La vida cambia en un segundo. Es un t\u00f3pico, pero sobre todo es la cruda realidad. El azar juega sus cartas y puede suceder cualquier cosa. Paul, por ejemplo, se salva de una muerte segura porque se ha retirado un momento de la fiesta organizada en su piso de estudiantes para ir al ba\u00f1o.<strong> All\u00ed est\u00e1 cuando el edificio revienta, literalmente, a consecuencia de una explosi\u00f3n<\/strong>. \u00c9l quedar\u00e1 gravemente herido, pero sus tres compa\u00f1eros morir\u00e1n. Estamos en la c\u00e9ntrica (y estrecha y modesta) calle Romarin, de Lyon, en una fecha indefinida pero no demasiado lejana de hoy mismo.<\/p>\n<p>El escritor gallego <strong>Juan Tall\u00f3n nos cuenta la historia de los cuatro ocupantes del piso<\/strong>: <strong>Paul, aspirante a pintor<\/strong>, que vive entre los cascotes que lo aprisionan la angustia de saber que puede perder un brazo mientras teme que el destino de sus amigos haya sido peor; <strong>Emma, hija de un magistrado sevillano<\/strong>, que ha huido de su familia; <strong>Luca, estudiante de matem\u00e1ticas<\/strong> y fascinado por el ciclismo; e<strong> Ilka, siempre con su guitarra<\/strong> e invencible a la hora de escoger la m\u00fasica que todos escuchan.<\/p>\n<p>Como el \u00fanico que no muere es Paul, <strong>en el caso de los tres tres restantes seguiremos a personas pr\u00f3ximas<\/strong> \u2013el padre, la hermana, una amiga de su madre\u2013 para conocer <strong>c\u00f3mo fueron sus \u00faltimos d\u00edas de vida o bien qu\u00e9 sucedi\u00f3 tras su muerte<\/strong>. Por eso, el libro avanza y retrocede (de ah\u00ed el t\u00edtulo) en el tiempo, mostrando los avatares a los que cualquier biograf\u00eda est\u00e1 sometida y los secretos, grandes y peque\u00f1os, que todos ocultamos. Y el papel del azar. Hay algo \u2018austeriano\u2019 en esta novela.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida cambia en un segundo. Es un t\u00f3pico, pero sobre todo es la cruda realidad. El azar juega sus cartas y puede suceder cualquier cosa. Paul, por ejemplo, se salva de una muerte segura porque se ha retirado un momento de la fiesta organizada en su piso de estudiantes para ir al ba\u00f1o. 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