{"id":4154,"date":"2020-03-03T10:00:19","date_gmt":"2020-03-03T08:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4154"},"modified":"2020-02-27T14:01:09","modified_gmt":"2020-02-27T12:01:09","slug":"un-libro-cada-semana-casas-y-tumbas-de-bernardo-atxaga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2020\/03\/03\/un-libro-cada-semana-casas-y-tumbas-de-bernardo-atxaga\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Casas y tumbas&#8217; de Bernardo Atxaga"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/atxaga.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4156\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/atxaga-190x300.jpg\" alt=\"\" width=\"190\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/atxaga-190x300.jpg 190w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/atxaga-768x1213.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/atxaga-648x1024.jpg 648w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/atxaga.jpg 2000w\" sizes=\"(max-width: 190px) 100vw, 190px\" \/><\/a>El punto de partida de la<strong> \u00faltima (en todos los sentidos, seg\u00fan ha anunciado) novela de Bernardo Atxaga<\/strong> es el de un simb\u00f3lico silencio: un ni\u00f1o se niega a hablar despu\u00e9s de haber vivido un episodio traum\u00e1tico en un colegio del Pa\u00eds Vasco franc\u00e9s. El muchachito llega as\u00ed a casa de unos familiares y all\u00ed traba amistad con dos hermanos gemelos.<strong> Juntos pescan en el r\u00edo, juegan en el bosque y construyen el imaginario en el que luego transcurrir\u00e1 su vida<\/strong>. O parte de ella.<\/p>\n<p>En sucesivos cap\u00edtulos encontraremos a esos personajes y a quienes los acompa\u00f1aban en un pueblo de nombre imaginario (Ugarte) en <strong>la mili en los \u00faltimos tiempos del franquismo<\/strong>, en los a\u00f1os de plomo en los que<strong> la reconversi\u00f3n industrial y el terrorismo convirtieron algunas zonas de Euskadi en un infierno<\/strong>, y as\u00ed hasta la actualidad.<\/p>\n<p><em>Casas y tumbas<\/em> es una novela en la que suceden pocas cosas (y casi todas en la segunda mitad), pero en la que el autor levanta a trav\u00e9s de <strong>di\u00e1logos aparentemente triviales, miradas y rutinas un universo muy identificable<\/strong>. Un universo heredero del de <em>Obabakoak<\/em>, que luego se ha extendido a obras posteriores.<\/p>\n<p>Al igual que en otros de sus trabajos de ficci\u00f3n, hay en este elementos sacados de su propia vida, como el mismo Atxaga explica en un ep\u00edlogo con el que, en forma de alfabeto, cierra algunas historias secundarias de la trama. Y un aire familiar que todos sus lectores percibir\u00e1n de inmediato.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El punto de partida de la \u00faltima (en todos los sentidos, seg\u00fan ha anunciado) novela de Bernardo Atxaga es el de un simb\u00f3lico silencio: un ni\u00f1o se niega a hablar despu\u00e9s de haber vivido un episodio traum\u00e1tico en un colegio del Pa\u00eds Vasco franc\u00e9s. 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