{"id":4136,"date":"2020-02-25T10:00:55","date_gmt":"2020-02-25T08:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4136"},"modified":"2020-02-20T14:57:58","modified_gmt":"2020-02-20T12:57:58","slug":"un-libro-cada-semana-la-casa-del-padre-de-karmele-jaio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2020\/02\/25\/un-libro-cada-semana-la-casa-del-padre-de-karmele-jaio\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;La casa del padre&#8217; de Karmele Jaio"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/padre.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4138\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/padre-175x300.jpg\" alt=\"\" width=\"175\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/padre-175x300.jpg 175w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/padre-768x1320.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/padre-596x1024.jpg 596w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2020\/02\/padre.jpg 2000w\" sizes=\"(max-width: 175px) 100vw, 175px\" \/><\/a>Cuentan las cr\u00f3nicas que cuando Gustav Mahler, 41 a\u00f1os, se cas\u00f3 con Alma Schindler, de 22, le dej\u00f3 muy claras algunas cosas. La m\u00e1s importante para lo que aqu\u00ed nos interesa: que si bien ambos escrib\u00edan m\u00fasica, en aquel matrimonio solo hab\u00eda sitio para un compositor. Y ese era \u00e9l. No es que Ismael, el protagonista de esta novela de Karmele Jaio, le diga nada as\u00ed a Jasone, pero en el fondo resulta de esa manera. <strong>Ambos escriben desde muy j\u00f3venes, pero es Ismael quien sigue haci\u00e9ndolo y su esposa se ha convertido en su mejor correctora de textos<\/strong>.<\/p>\n<p>Jaio perfila a sus personajes a grandes rasgos: <strong>Ismael, vascoparlante, se ha mantenido alejado de la pol\u00edtica pese a que a su alrededor han sucedido muchas cosas<\/strong> (ambos vivieron su juventud en la Transici\u00f3n, tiempo de protestas, conciencia pol\u00edtica y terrorismo). <strong>Jasone, de origen castellano, ha vivido tal inmersi\u00f3n nacionalista<\/strong> que rechaza hasta su propio nombre (Asunci\u00f3n) y quiere desprenderse de palabras de su infancia, incluido un inveros\u00edmil \u2018yayo\u2019. Ella s\u00ed ha participado en movimientos sociales y pol\u00edticos y escrib\u00eda. Hasta que al casarse con Ismael lo dej\u00f3.<\/p>\n<p>El punto de arranque de la novela <strong>es el impacto emocional que sufre la pareja, que tiene un par de hijas, a ra\u00edz de unas violaciones<\/strong>. Jasone necesita escribir sobre eso, sobre una violaci\u00f3n, en primera persona, pese a que ella no ha sufrido nada as\u00ed. Ismael, en cambio, est\u00e1 bloqueado. Y cuando se ve obligado a cuidar de su padre \u2013su madre se ha ca\u00eddo y no puede hacerlo\u2013 aparecen algunos fantasmas del pasado. Al tiempo, <strong>descubre que su mujer escribe a escondidas, como si cometiera un delito<\/strong>.<\/p>\n<p><em>La casa del padre<\/em> <strong>cuenta m\u00e1s por lo que sugiere que por lo que narra<\/strong> de forma expl\u00edcita. La novela habla de un reparto de roles en la familia que cada vez es m\u00e1s extra\u00f1o pero que a\u00fan existe. Y de unas actitudes que, aunque no parecen de hoy, puede que a\u00fan se encuentren en m\u00e1s de un hogar. No es una cuesti\u00f3n de violencia, en absoluto. Es algo distinto. Algo que parece una actitud propia de una derecha arcaica pero se extiende tambi\u00e9n a una cierta izquierda que en lo social se crey\u00f3 revolucionaria pero jam\u00e1s lo fue.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentan las cr\u00f3nicas que cuando Gustav Mahler, 41 a\u00f1os, se cas\u00f3 con Alma Schindler, de 22, le dej\u00f3 muy claras algunas cosas. La m\u00e1s importante para lo que aqu\u00ed nos interesa: que si bien ambos escrib\u00edan m\u00fasica, en aquel matrimonio solo hab\u00eda sitio para un compositor. Y ese era \u00e9l. 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