{"id":4061,"date":"2020-01-07T10:00:53","date_gmt":"2020-01-07T08:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=4061"},"modified":"2019-12-24T13:09:36","modified_gmt":"2019-12-24T11:09:36","slug":"un-libro-cada-semana-un-domingo-en-el-campo-de-pierre-bost","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2020\/01\/07\/un-libro-cada-semana-un-domingo-en-el-campo-de-pierre-bost\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Un domingo en el campo&#8217; de Pierre Bost"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/12\/Un-domingo-en-el-campo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4062\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/12\/Un-domingo-en-el-campo-195x300.jpg\" alt=\"\" width=\"195\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/12\/Un-domingo-en-el-campo-195x300.jpg 195w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/12\/Un-domingo-en-el-campo.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 195px) 100vw, 195px\" \/><\/a>Un domingo en el campo<\/em> se public\u00f3 en 1945, pero la versi\u00f3n en castellano no lleg\u00f3 a las librer\u00edas hasta hace menos de dos a\u00f1os. Pierre Bost, su autor, fue novelista y guionista de algunas de las mejores pel\u00edculas del cine franc\u00e9s de la postguerra, como<em> Juegos prohibidos<\/em>. Lo que cuenta en esta \u2018nouvelle\u2019 (llevada al cine por Bertrand Tavernier en 1984) es <strong>la historia de un d\u00eda. Un domingo en el que como casi cada semana el anciano pintor que protagoniza el relato recibe la visita<\/strong> de su hijo, la esposa y los tres hijos de ambos. Tambi\u00e9n irrumpe en escena, ya por la tarde, la hija del pintor, que hace tres meses que no ve a su padre.<\/p>\n<p>La novela es un juego de di\u00e1logos en los que se dice menos de lo que se calla, y en los que a trav\u00e9s de mil sutilezas <strong>se va desvelando la relaci\u00f3n entre todos ellos. Hablan sobre el arte<\/strong> (el protagonista es un buen pintor pero alejado de la genialidad de otros)<strong> y la moda, la libertad y el respeto, el paso del tiempo y la eterna duda entre seguir una vida convencional o saltarse las normas y pagar por ello. <\/strong><\/p>\n<p>Hay una escena clave para entender al protagonista: es cuando dice que desde la casa que ahora ocupa \u2013se ha trasladado desde Par\u00eds a un pueblo de la periferia\u2013 hasta la estaci\u00f3n de tren hay ocho minutos de camino. Eso era antes, porque ya camina m\u00e1s lento y eso hace que llegue siempre tarde a la estaci\u00f3n. Pero en vez de asumirlo, asegura que han adelantado la llegada de los trenes. Es<strong> una met\u00e1fora sobre el paso del tiempo y sus devastadores efectos<\/strong>, que marca una novela en la que estrictamente no pasa nada, pero que es un soberbio retrato de familia construido sobre di\u00e1logos aparentemente banales y gestos cotidianos.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un domingo en el campo se public\u00f3 en 1945, pero la versi\u00f3n en castellano no lleg\u00f3 a las librer\u00edas hasta hace menos de dos a\u00f1os. Pierre Bost, su autor, fue novelista y guionista de algunas de las mejores pel\u00edculas del cine franc\u00e9s de la postguerra, como Juegos prohibidos. 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