{"id":3970,"date":"2019-11-05T10:00:20","date_gmt":"2019-11-05T08:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=3970"},"modified":"2019-10-30T22:04:07","modified_gmt":"2019-10-30T20:04:07","slug":"un-libro-cada-semana-el-negociado-del-yin-y-del-yang-de-eduardo-mendoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2019\/11\/05\/un-libro-cada-semana-el-negociado-del-yin-y-del-yang-de-eduardo-mendoza\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;El negociado del yin y el yang&#8217; de Eduardo Mendoza"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/el-yiny-el-yang.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3972\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/el-yiny-el-yang-176x300.jpg\" alt=\"\" width=\"176\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/el-yiny-el-yang-176x300.jpg 176w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/el-yiny-el-yang-768x1307.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/el-yiny-el-yang-602x1024.jpg 602w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/el-yiny-el-yang.jpg 2000w\" sizes=\"(max-width: 176px) 100vw, 176px\" \/><\/a>A comienzos de septiembre de 2018, Eduardo Mendoza public\u00f3 <em>El rey recibe<\/em> y anunci\u00f3 que era la <strong>primera entrega de una trilog\u00eda que ten\u00eda como protagonista a Rufo Batalla<\/strong>, un joven barcelon\u00e9s que, tras una breve y no muy brillante carrera period\u00edstica \u2013en la que solo se hizo con una exclusiva, pero que le dio mucho juego\u2013, encuentra un empleo en la C\u00e1mara de Comercio espa\u00f1ola en <strong>Nueva York. All\u00ed vive felices a\u00f1os de libertad a comienzos de los setenta, mientras mantiene una relaci\u00f3n guadianesca con el pr\u00edncipe Tukuulo<\/strong>, que aspira a recuperar el trono de un insignificante pa\u00eds que forma parte de la URSS, y su atractiva esposa, con la que tuvo un encuentro er\u00f3tico justo el d\u00eda antes de que la joven se convirtiera en princesa consorte.<\/p>\n<p>En <em>El negociado del ying y el yang<\/em>, estamos ya en la primavera de 1975, el aire de cambio se respira en todas partes y Batalla <strong>comienza a hartarse de Nueva York. Justo entonces aparece de nuevo el pr\u00edncipe y le hace otro peculiar encargo: entregar una carta en alg\u00fan lugar de Extremo Oriente<\/strong>. Este es el punto de partida argumental de la novela \u2013que se puede leer sin mayor problema desconociendo la primera\u2013, en la que Mendoza despliega su talento para la caricatura, el hallazgo ling\u00fc\u00edstico, el juego de realidades paralelas y el humor en el m\u00e1s amplio sentido del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Batalla viaja a Oriente y a Alemania, recibe una herencia, tiene problemas para encontrar empleo en Barcelona y descubre una singular vocaci\u00f3n literaria en su hermano. Todo ello, <strong>contado con elegancia, en ese todo de \u2018comedia ligera\u2019 que da t\u00edtulo a una de sus novelas de m\u00e1s \u00e9xito<\/strong>. En su discurso de recepci\u00f3n del Cervantes, Mendoza hizo una vibrante defensa del uso del humor en la literatura. M\u00e1s a\u00fan, de la misma literatura de humor. As\u00ed sigue.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A comienzos de septiembre de 2018, Eduardo Mendoza public\u00f3 El rey recibe y anunci\u00f3 que era la primera entrega de una trilog\u00eda que ten\u00eda como protagonista a Rufo Batalla, un joven barcelon\u00e9s que, tras una breve y no muy brillante carrera period\u00edstica \u2013en la que solo se hizo con una exclusiva, pero que le dio [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[2915,2914],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3970"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3970"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3970\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3976,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3970\/revisions\/3976"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}