{"id":3673,"date":"2019-03-26T10:00:27","date_gmt":"2019-03-26T08:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=3673"},"modified":"2019-03-20T20:26:19","modified_gmt":"2019-03-20T18:26:19","slug":"un-libro-cada-semana-tus-pasos-en-la-escalera-de-antonio-munoz-molina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2019\/03\/26\/un-libro-cada-semana-tus-pasos-en-la-escalera-de-antonio-munoz-molina\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Tus pasos en la escalera&#8217; de Antonio Mu\u00f1oz Molina"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/03\/tus-pason-en-la-escalera.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3674\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/03\/tus-pason-en-la-escalera-300x300.jpg\" alt=\"tus-pason-en-la-escalera\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/03\/tus-pason-en-la-escalera-300x300.jpg 300w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/03\/tus-pason-en-la-escalera-150x150.jpg 150w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/03\/tus-pason-en-la-escalera.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Lo rutinario puede ser inquietante. <strong>Todo depende de lo que acerquemos la lente a la realidad<\/strong>. Lo que es una bella piel, si se mira en un microscopio de gran potencia, parece una superficie llena de irregularidades, manchas, porosidades y par\u00e1sitos. Y no digamos ya lo que sucede si examinamos con ese aparato nuestro pasado y lo comparamos con lo que nosotros pens\u00e1bamos que era.<\/p>\n<p><em>Tus pasos en la escalera<\/em>, la \u00faltima novela de Antonio Mu\u00f1oz Molina, parte de un supuesto simple: <strong>un hombre, reci\u00e9n llegado a Lisboa, prepara su nueva casa para el momento en que su mujer llegue de Nueva York, donde ambos han vivido unos cuantos a\u00f1os, exactamente desde la \u00e9poca del 11-S.<\/strong> \u00c9l se ha quedado sin trabajo despu\u00e9s de un despido del que no quiere recordar demasiadas cosas, y ella es una investigadora en asuntos relacionados con el cerebro y la memoria.<\/p>\n<p>Mientras Cecilia, que ese es su nombre, hace su aparici\u00f3n, su marido<strong> se ocupa de adecentar su nuevo hogar y dejar cada habitaci\u00f3n casi como una r\u00e9plica exacta de la casa neoyorquina<\/strong>. Dos o tres veces al d\u00eda, el hombre sale a la calle con su perro y come en alg\u00fan restaurante o da un paseo. Y recuerda episodios de la vida en com\u00fan, entre ellos el horror y la perplejidad del 11-S. Incluso halla no pocos paralelismos entre los aviones que ve\u00edan desde su casa en la ruta de aproximaci\u00f3n al JFK y los que ahora contempla a punto de aterrizar en Lisboa.<\/p>\n<p>Pero hay algo que rompe la normalidad. <strong>Enseguida nos daremos cuenta de que el narrador nos est\u00e1 haciendo trampa. Que es un testigo muy poco fiable<\/strong> de las cosas ocurridas. Es el momento en que esos peque\u00f1os asuntos cotidianos comienzan a encerrar misterios.<\/p>\n<p>Mu\u00f1oz Molina juga con su personaje para alertarnos sobre <strong>c\u00f3mo nuestros recuerdos pueden ser enga\u00f1osos, c\u00f3mo son tantas veces autojustificaciones o edulcoradas versiones de lo que en realidad ocurri\u00f3, c\u00f3mo corregimos el pasado o al menos nuestra participaci\u00f3n en el mismo.<\/strong> Qu\u00e9 inseguridad, qu\u00e9 inquietud genera todo ello cuando se observa con detenimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Lo rutinario puede ser inquietante. Todo depende de lo que acerquemos la lente a la realidad. 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