{"id":3664,"date":"2019-03-21T12:00:23","date_gmt":"2019-03-21T10:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=3664"},"modified":"2019-03-14T20:49:00","modified_gmt":"2019-03-14T18:49:00","slug":"ningun-fin-de-semana-sin-musica-huapango-de-jose-pablo-moncayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2019\/03\/21\/ningun-fin-de-semana-sin-musica-huapango-de-jose-pablo-moncayo\/","title":{"rendered":"Ning\u00fan fin de semana sin m\u00fasica: &#8216;Huapango&#8217; de Jos\u00e9 Pablo Moncayo"},"content":{"rendered":"<p>Existen <strong>obras musicales que adquieren un car\u00e1cter que supera con mucho su propio significado art\u00edstico<\/strong>. Con frecuencia sucede por razones que mezclan la pol\u00edtica con el folclore o con un estilo peculiar que se asocia a un pa\u00eds. Ocurre, por ejemplo, con algunas de las <em>Marchas de Pompa y Circunstancia<\/em> de Elgar, que son percibidas casi como himnos no oficiales de Reino Unido. Y son\u00a0ciertamente tan o m\u00e1s solemnes que el propio himno.<\/p>\n<p><strong>Pasa tambi\u00e9n con esta obra que hoy les propongo<\/strong>: <em>Huapango<\/em>, de Jos\u00e9 Pablo Moncayo. Este \u00faltimo fue un compositor muy c\u00e9lebre en M\u00e9xico, y su temprana muerte (ten\u00eda 45 a\u00f1os) le priv\u00f3 sin duda de lo que pod\u00eda haber sido una carrera\u00a0de calado. Con todo, tuvo tiempo de saborear las mieles del \u00e9xito. Moncayo estudi\u00f3 con Aaron Copland y creo que no es dif\u00edcil hallar influencias del estadounidense en esta obra, escrita cuando solo ten\u00eda 29 a\u00f1os. Ese manejo de temas propios de la regi\u00f3n de Veracruz, en especial de un baile t\u00edpico que se llama justamente huapango y que consiste en un complejo zapateado, da un car\u00e1cter muy definido a la pieza, que suena tan mexicana que sucede con ella respecto del himno de su pa\u00eds algo muy parecido a lo que pasa con las <em>Marchas<\/em> de Elgar y el <em>God save the Queen.<\/em><\/p>\n<p>Les dejo la obra en la versi\u00f3n dirigida por <a href=\"https:\/\/alondradelaparra.com\/es\/\" rel=\"external nofollow\">Alondra de la Parra<\/a>, una int\u00e9rprete mexicana nacida en Nueva York a la que tuve ocasi\u00f3n de entrevistar\u00a0en enero del pasado a\u00f1o, cuando estuvo en Bilbao para dirigir a la BOS. <strong>Estupenda directora<\/strong> y gran conversadora, por cierto. Aqu\u00ed tienen su interpretaci\u00f3n. Disfruten.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/NbgAHpD4W_8?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existen obras musicales que adquieren un car\u00e1cter que supera con mucho su propio significado art\u00edstico. Con frecuencia sucede por razones que mezclan la pol\u00edtica con el folclore o con un estilo peculiar que se asocia a un pa\u00eds. Ocurre, por ejemplo, con algunas de las Marchas de Pompa y Circunstancia de Elgar, que son percibidas [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7,8],"tags":[762,2815,2814,1613],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3664"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3664"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3664\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3667,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3664\/revisions\/3667"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3664"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3664"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3664"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}