{"id":3558,"date":"2018-12-25T10:00:27","date_gmt":"2018-12-25T08:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=3558"},"modified":"2018-12-18T22:02:10","modified_gmt":"2018-12-18T20:02:10","slug":"un-libro-cada-semana-reina-roja-de-juan-gomez-jurado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2018\/12\/25\/un-libro-cada-semana-reina-roja-de-juan-gomez-jurado\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Reina roja&#8217; de Juan G\u00f3mez-Jurado"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/12\/reina-roja.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3560\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/12\/reina-roja-197x300.jpg\" alt=\"reina-roja\" width=\"197\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/12\/reina-roja-197x300.jpg 197w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/12\/reina-roja.jpg 590w\" sizes=\"(max-width: 197px) 100vw, 197px\" \/><\/a>Desde que public\u00f3 <em>Esp\u00eda de Dios<\/em>, a mediados de la pasada d\u00e9cada, <a href=\"http:\/\/juangomezjurado.com\/\" rel=\"external nofollow\">Juan G\u00f3mez-Jurado<\/a> tiene <strong>una legi\u00f3n de seguidores que disfrutan leyendo sus <em>thrillers<\/em><\/strong>\u00a0de ritmo endiablado, tramas complejas y lenguaje cada vez m\u00e1s desinhibido. En <em>Reina roja<\/em>, el <strong>punto de partida es doble: por un lado, el hijo de la presidenta<\/strong> del primer banco europeo <strong>aparece asesinado<\/strong> en una casa de Madrid dotada de un sistema de seguridad que ni Fort Knox; por otro,<strong> la hija del hombre m\u00e1s rico del mundo<\/strong>, un gallego que tiene un imperio textil (a estas alturas, cualquier lector ha sonre\u00eddo por el parecido razonable de ambos con dos personas que salen casi a diario en los peri\u00f3dicos), <strong>ha sido secuestrada<\/strong>.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n de ambos casos lleva tambi\u00e9n un doble camino:<strong> un equipo al mando de un polic\u00eda arrogante<\/strong> pero que tiene un \u00edndice de resoluci\u00f3n de casos propio del Libro de los R\u00e9cords; y <strong>una pareja singular<\/strong> formada por <strong>un agente bilba\u00edno, levantador de piedras<\/strong> y expedientado por una actuaci\u00f3n digamos que no muy ortodoxa, y <strong>una mujer dotada de un cerebro extraordinario<\/strong> pero que al tiempo es intratable y exhibe un amplio cat\u00e1logo de problemas psicol\u00f3gicos. Este segundo equipo opera en la sombra, sin que oficialmente se encargue del tema, y por supuesto \u2013est\u00e1 en el canon del g\u00e9nero\u2013 tiene una p\u00e9sima relaci\u00f3n con el primero.<\/p>\n<p>G\u00f3mez-Jurado lleva al lector a<strong> la velocidad de la luz, sin dejar que se distraiga ni un segundo. Su lenguaje es cortante<\/strong> (frase de muy pocas palabras, a veces solo una; p\u00e1rrafos de una o dos l\u00edneas) y gr\u00e1fico, como cuando explica la suciedad de un restaurante diciendo que est\u00e1 \u00aba una cucaracha de que lo cierre Sanidad\u00bb.<\/p>\n<p>La diversi\u00f3n est\u00e1 garantizada. Ah, y un personaje secundario pero no menor es un periodista de sucesos que trabaja&#8230; en El Correo.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde que public\u00f3 Esp\u00eda de Dios, a mediados de la pasada d\u00e9cada, Juan G\u00f3mez-Jurado tiene una legi\u00f3n de seguidores que disfrutan leyendo sus thrillers\u00a0de ritmo endiablado, tramas complejas y lenguaje cada vez m\u00e1s desinhibido. En Reina roja, el punto de partida es doble: por un lado, el hijo de la presidenta del primer banco europeo [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[827,2400],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3558"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3558"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3558\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3561,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3558\/revisions\/3561"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}