{"id":3483,"date":"2018-10-30T10:00:34","date_gmt":"2018-10-30T08:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=3483"},"modified":"2018-10-29T22:19:00","modified_gmt":"2018-10-29T20:19:00","slug":"un-libro-cada-semana-sabotaje-de-arturo-perez-reverte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2018\/10\/30\/un-libro-cada-semana-sabotaje-de-arturo-perez-reverte\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Sabotaje&#8217; de Arturo P\u00e9rez-Reverte"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/sabotaje.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3485\" src=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/sabotaje-188x300.jpg\" alt=\"sabotaje\" width=\"188\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/sabotaje-188x300.jpg 188w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/sabotaje-768x1227.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/sabotaje-641x1024.jpg 641w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/sabotaje.jpg 2000w\" sizes=\"(max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a>En dos a\u00f1os escasos, P\u00e9rez-Reverte <strong>ha publicado tres entregas novel\u00edsticas protagonizadas por un personaje<\/strong> nuevo cuya irrupci\u00f3n probablemente ha retrasado el final (literario) del capit\u00e1n Alatriste. Se trata de Falc\u00f3, ese esp\u00eda amoral, leal solo a s\u00ed mismo y a quien le paga, con una exigua pero muy clara tabla de valores. Un tipo atractivo, peligroso como una serpiente venenosa cabreada y esc\u00e9ptico respecto de todo, para desesperaci\u00f3n de su jefe.<\/p>\n<p>En esta tercera entrega \u2013y, de momento, \u00faltima, seg\u00fan ha anunciado su autor\u2013, <strong>Falc\u00f3 tiene que desarrollar en Par\u00eds una doble misi\u00f3n<\/strong>. Debe <strong>neutralizar, personalmente o conseguir que otros lo hagan, a un simpatizante de la Rep\u00fablica<\/strong> que se mueve mucho en la capital francesa para conseguir apoyo internacional para la misma. Y al tiempo <strong>ha de impedir que Picasso termine a tiempo<\/strong> para la Exposici\u00f3n Internacional el cuadro que estaba destinado a convertirse en un s\u00edmbolo: el <em>Guernica<\/em>.<\/p>\n<p>La novela comienza en Biarritz con otra misi\u00f3n as\u00ed que, salvo un breve par\u00e9ntesis en San Sebasti\u00e1n, transcurre casi en su totalidad en Francia. Probablemente estamos ante <strong>el libro mejor construido de la serie, tanto por la calidad de la trama como por la galer\u00eda de personajes que la habitan<\/strong>. Hay muchos detalles interesantes en cuanto a la ambientaci\u00f3n y no pueden faltar los di\u00e1logos marca de la casa, con esas sentencias que podr\u00edamos imaginar en boca de Humphrey Bogart en <em>El sue\u00f1o eterno<\/em>.<\/p>\n<p>Puede resultar parad\u00f3jico pensando en la escasa fortuna que ha tenido P\u00e9rez-Reverte en cuanto a las adaptaciones cinematogr\u00e1ficas de sus novelas (<em>El maestro de esgrima<\/em>, la primera, es de lejos la mejor), pero <strong>Falc\u00f3 tiene todas las papeletas para llegar a la gran pantalla<\/strong>. Vayan pensando en un actor que pueda encarnarlo.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En dos a\u00f1os escasos, P\u00e9rez-Reverte ha publicado tres entregas novel\u00edsticas protagonizadas por un personaje nuevo cuya irrupci\u00f3n probablemente ha retrasado el final (literario) del capit\u00e1n Alatriste. Se trata de Falc\u00f3, ese esp\u00eda amoral, leal solo a s\u00ed mismo y a quien le paga, con una exigua pero muy clara tabla de valores. Un tipo atractivo, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[2654,2772,1922],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3483"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3483"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3483\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3486,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3483\/revisions\/3486"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3483"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}