{"id":3425,"date":"2018-09-10T18:38:43","date_gmt":"2018-09-10T16:38:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=3425"},"modified":"2018-09-10T18:38:43","modified_gmt":"2018-09-10T16:38:43","slug":"la-puerta-del-camerino-siempre-abierta-sobre-el-acoso-sexual-en-las-orquestas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2018\/09\/10\/la-puerta-del-camerino-siempre-abierta-sobre-el-acoso-sexual-en-las-orquestas\/","title":{"rendered":"La puerta del camerino, siempre abierta (sobre el acoso sexual en las orquestas)"},"content":{"rendered":"<p>Hace apenas unas semanas, una joven empleada de una instituci\u00f3n oper\u00edstica muy conocida, reci\u00e9n incorporada a su puesto, recibi\u00f3 un consejo:<strong> &#8220;Cuando tengas que ir al camerino a tratar alg\u00fan asunto con el maestro o llevarle algo, vete con alguien o deja la puerta abierta&#8221;<\/strong>. En estos d\u00edas tambi\u00e9n, un agente art\u00edstico no para de recomendar a los directores con los que trabaja que si una mujer (empleada de la orquesta, instrumentista, solista, admiradora&#8230;) va a visitarlos, <strong>no cierren la puerta del camerino bajo ning\u00fan concepto.<\/strong> La misma medida de precauci\u00f3n adoptada por las dos partes. Es la consecuencia del temor al poder omn\u00edmodo de los directores por un lado y a las denuncias que se est\u00e1n sucediendo en cadena por otro, en no pocos casos sin que haya procedimiento judicial alguno pero que terminan con el despido del denunciado. Como dice un promotor con larga experiencia en el sector, &#8220;tambi\u00e9n aqu\u00ed se ha acabado con la presunci\u00f3n de inocencia. Y se juega con las palabras, porque, vamos a ver, \u00bfqu\u00e9 significa exactamente <em>comportamiento inapropiado<\/em>?&#8221;<br \/>\nEl fulminante cese de Daniele Gatti como director de la Royal Concertgebouw de \u00c1msterdam es solo el \u00faltimo episodio. Fue acusado de &#8220;conducta inapropiada&#8221; por varias instrumentistas, y ya est\u00e1 fuera de la orquesta. El m\u00fasico italiano lo niega todo y hasta el momento no ha trascendido que se haya producido una denuncia judicial. Pero el juicio social \u2013y el de los responsables de la Royal Concertgebouw\u2013 ya est\u00e1 hecho y el veredicto, dictado: culpable. Y, como explica el citado promotor, &#8220;si ha habido excesos en el pasado, deben pagar el precio debido. Pero <strong>una acusaci\u00f3n de una conducta que no ha sido una violaci\u00f3n ni nada que se le parezca, y que no ha sido probada, \u00bfes suficiente para terminar con una carrera?&#8221;<\/strong><br \/>\nEste peri\u00f3dico ha hablado con promotores, agentes art\u00edsticos, responsables de orquestas, solistas, cantantes e instrumentistas (en estos dos \u00faltimos casos, mujeres). Todos han pedido no ser identificados en este reportaje porque el tema ha sido tab\u00fa hasta hace bien poco y a\u00fan hoy es considerado como &#8220;muy delicado&#8221;.<br \/>\nTodos tambi\u00e9n han coincidido en no pocos aspectos del diagn\u00f3stico. El primero: <strong>aun no siendo extra\u00f1os los episodios de abusos, son muy minoritarios<\/strong>. Las cantantes e instrumentistas que han aceptado hablar aseguran no haberlos vivido en carne propia ni tener noticia de que hayan sucedido en su entorno m\u00e1s pr\u00f3ximo, aunque son conscientes de que existen. Artistas, gestores y t\u00e9cnicos reconocen tambi\u00e9n con naturalidad que <strong>en la m\u00fasica hay mucho sexo&#8230; consentido.<\/strong> &#8220;La euforia tras una funci\u00f3n muy exitosa, la adrenalina y, por qu\u00e9 no, la er\u00f3tica del poder, la atracci\u00f3n que la figura de un director siempre tiene, lo propician&#8221;, explica un promotor. Otra cosa, matizan otros, es qui\u00e9n lleva la iniciativa y el mayor o menor entusiasmo con el que la otra persona acepta el encuentro.<br \/>\nEl problema radica en que<strong> hay directores a quienes no les basta con su poder natural de seducci\u00f3n y se valen de la jerarqu\u00eda.<\/strong> Ello es <strong>especialmente grave cuando las v\u00edctimas de su voracidad sexual son menore<\/strong>s, como sucedi\u00f3 en el caso del brit\u00e1nico Robert King, condenado a tres a\u00f1os y nueve meses de c\u00e1rcel por abusar de ni\u00f1os. James Levine, todopoderoso responsable art\u00edstico del MET neoyorquino, ya hab\u00eda sido expulsado del Reino Unido por un episodio en un ba\u00f1o p\u00fablico pero cay\u00f3 en desgracia tras la denuncia de tres hombres, referida a algo sucedido muchos a\u00f1os atr\u00e1s, cuando eran adolescentes. El periodista y escritor Norman Lebrecht, quiz\u00e1 quien m\u00e1s ha investigado en este mundo, sostiene que la obsesi\u00f3n del director estadounidense por los menores era conocida por todos en la organizaci\u00f3n, pero nadie se atrevi\u00f3 a denunciarlo. <strong>Esa impunidad, reconoce un responsable de una orquesta, &#8220;ya se ha acabado&#8221;.<\/strong><br \/>\nUn promotor muy experimentado se pregunta de forma ret\u00f3rica <strong>por qu\u00e9 las denuncias apuntan siempre a los grandes<\/strong>. &#8220;No aparecen acusaciones contra directores de segunda divisi\u00f3n&#8221;, reitera. Y un agente responde: <strong>&#8220;La explicaci\u00f3n est\u00e1 en el dinero&#8221;.<\/strong> Lo que a todos inquieta es que esta oleada de denuncias podr\u00eda no haber hecho m\u00e1s que empezar. &#8220;En muy poco tiempo, puede alcanzar a varios de los digamos seis \u00faltimos grandes directores carism\u00e1ticos que quedan&#8221;, advierte un buen conocedor de ese mundo. El temor radica, a\u00f1ade, en que se ha llegado a un punto en el que la palabra de un director neg\u00e1ndolo no vale nada frente a la de quien lo acuse aunque no exista prueba alguna; de ah\u00ed la recomendaci\u00f3n de no cerrar nunca la puerta del camerino. Una precauci\u00f3n, por cierto, que es com\u00fan en las universidades estadounidenses: desde hace al menos dos d\u00e9cadas los profesores reciben a sus alumnas en las tutor\u00edas de esa manera.<\/p>\n<p>Temor por ambas partes. Y la seguridad casi absoluta de que<strong> tras la m\u00fasica cl\u00e1sica \u2013y el cine, donde los abusos han sido de tal dimensi\u00f3n que antes de que llegaran las denuncias reales hab\u00edan proliferado novelas y pel\u00edculas que los trataban con todo detalle\u2013 empezar\u00e1n a conocerse casos en otras disciplinas art\u00edsticas<\/strong>. Uno de los entrevistados para este reportaje apunta hacia la danza \u2013&#8221;a\u00fan no entiendo c\u00f3mo no ha salido nada ah\u00ed&#8221;\u2013 y el teatro, actividades tambi\u00e9n muy jerarquizadas y en las que la figura del director est\u00e1 investida de un poder que parec\u00eda hacerlos inaccesibles.<br \/>\n\u00bfY la \u00f3pera? En el \u00e1mbito l\u00edrico, el poder lo encarnan en mayor medida el director art\u00edstico y el de escena, por encima del musical. Ah\u00ed, apuntan un par de entrevistados, todo son arenas movedizas. <strong>Una cantante lo explica de manera el\u00edptica cuando asegura que, de existir casos de acoso \u2013tambi\u00e9n en este \u00e1mbito son muy minoritarios, recuerda\u2013 ellas corren menos peligro que sus colegas masculinos<\/strong>. La raz\u00f3n la conocen todos quienes se dedican a ello porque no es ning\u00fan secreto: muchos de los responsables art\u00edsticos y esc\u00e9nicos de los teatros l\u00edricos son gays. Puede que las denuncias a figuras c\u00e9lebres tarden algo m\u00e1s en ver la luz, pero todos consideran que llegar\u00e1n. Adem\u00e1s de la de Levine, ya ha habido algunas m\u00e1s aunque no han afectado a nombres conocidos. De momento, las puertas de los camerinos van a estar abiertas.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<strong>&#8220;Ese instrumento que tiene entre las piernas&#8221;<\/strong><\/p>\n<p>Algunos de los m\u00e1s grandes directores de orquesta del \u00faltimo siglo han sido <strong>verdaderos depredadores sexuales<\/strong>. Los bi\u00f3grafos de <strong>Wilhelm F\u00fcrtwangler<\/strong> aseguran que su secretaria le llevaba una mujer distinta al camerino antes de cada concierto. Al terminar muchas actuaciones,<strong> Leonard Bernstein<\/strong> besaba en la boca a los m\u00fasicos de sus orquestas. Tambi\u00e9n se sabe que se acost\u00f3 con muchos de ellos, hombres y mujeres. A <strong>Otto Klemperer<\/strong>, el pu\u00f1etazo de un espectador lo derrib\u00f3 justo al final de una salva de aplausos: era el esposo de una instrumentista con la que el director ten\u00eda un <em>affaire<\/em>. <strong>Malcolm Sargent<\/strong> prefer\u00eda jugar fuera de su campo: su debilidad eran las esposas de sus colegas. Tambi\u00e9n viv\u00eda al l\u00edmite en cuanto al cumplimiento de la ley: a estas alturas se sabe que tuvo sus m\u00e1s y sus menos con una menor hija de un arist\u00f3crata amigo suyo.<\/p>\n<p><strong>Solti, Karajan, Maazel<\/strong> y unos cuantos m\u00e1s ejercieron de due\u00f1os de la m\u00fasica y del destino y las vidas de quienes estaban a su alrededor, incapaces de negarse a ninguno de sus deseos. En esa generaci\u00f3n, lo que suced\u00eda era conocido por quienes estaban m\u00e1s cerca de ellos, pero apenas trascend\u00eda. No ocurr\u00eda igual con las grandes figuras de la primera mitad del siglo XX. Todo el mundo sab\u00eda que el volc\u00e1nico <strong>Arturo Toscanini<\/strong> coleccionaba amantes, lo mismo entre las instrumentistas de su orquesta que entre las solistas y las cantantes invitadas. Una de esas artistas se refiri\u00f3 a \u00e9l durante un ensayo como &#8220;Arturo&#8221;, a lo que le contest\u00f3, ante el centenar de m\u00fasicos de la formaci\u00f3n: &#8220;Arturo, en la cama. Aqu\u00ed, Maestro&#8221;.<br \/>\nNo era solo una cuesti\u00f3n de alcoba. Los directores tambi\u00e9n trataban a muchas mujeres de una forma que hoy ser\u00eda inaceptable. El propio Toscanini se acerc\u00f3 una vez, de nuevo ante todos sus m\u00fasicos, a una soprano de gran volumen f\u00edsico que no acertaba a dar una nota y tocando uno de sus pechos dijo: &#8220;Si todo esto fuera cerebro&#8230;&#8221; Pero quiz\u00e1 la agresi\u00f3n verbal \u2013jugando con el doble sentido\u2013 m\u00e1s llamativa fue una de <strong>Thomas Beecham<\/strong>, conocido por su lengua venenosa. A una violonchelista que no daba la talla durante un ensayo le dijo: &#8220;Tiene usted entre las piernas el instrumento m\u00e1s sensible conocido por el hombre, y lo \u00fanico que sabe hacer es rascarlo&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en El Correo)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace apenas unas semanas, una joven empleada de una instituci\u00f3n oper\u00edstica muy conocida, reci\u00e9n incorporada a su puesto, recibi\u00f3 un consejo: &#8220;Cuando tengas que ir al camerino a tratar alg\u00fan asunto con el maestro o llevarle algo, vete con alguien o deja la puerta abierta&#8221;. 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