{"id":3235,"date":"2018-04-19T12:00:55","date_gmt":"2018-04-19T10:00:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=3235"},"modified":"2018-04-13T20:06:14","modified_gmt":"2018-04-13T18:06:14","slug":"ningun-fin-de-semana-sin-musica-sinfonia-no-2-de-rachmaninov","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2018\/04\/19\/ningun-fin-de-semana-sin-musica-sinfonia-no-2-de-rachmaninov\/","title":{"rendered":"Ning\u00fan fin de semana sin m\u00fasica: Sinfon\u00eda N\u00ba 2 de Rachmaninov"},"content":{"rendered":"<p>Para la gran mayor\u00eda de los aficionados, <strong>decir Rachmaninov es decir piano<\/strong>. Est\u00e1 m\u00e1s que justificado: el compositor ruso era un <strong>excelente pianista que contaba adem\u00e1s con la ventaja de unas manos de dedos muy largos<\/strong> que, unidos a su gran t\u00e9cnica, le permit\u00edan verdaderas proezas. En buena parte ah\u00ed est\u00e1 la clave de la dificultad de muchas de sus obras, y desde luego de su Concierto N\u00ba 3, un verdadero<em> tour de force<\/em> para los int\u00e9rpretes.<\/p>\n<p>Rachmaninov es un compositor al que no pocos te\u00f3ricos de la m\u00fasica detestan. Qu\u00e9 les voy a decir de Adorno. Y de otros muchos. <strong>Demasiado sentimental, demasiado superficial, demasiado anacr\u00f3nico.<\/strong> Es lo m\u00e1s suave que algunos han escrito. Desde luego, su m\u00fasica no corresponde a su tiempo, es cierto. Pero poner en duda su belleza, la riqueza de sus melod\u00edas, el dominio de su escritura para piano es enormemente injusto. Quiz\u00e1 el juicio m\u00e1s\u00a0original se lo escuch\u00e9 hace ya bastante tiempo a un pianista al que entrevist\u00e9 (y siento no recordar su nombre). Me explic\u00f3 que a su juicio Rachmaninov es como el chocolate y en cambio, Beethoven y otros (creo que cit\u00f3 tambi\u00e9n a Mozart) son como el pan. Podemos comer pan varias veces al d\u00eda y todos los d\u00edas, pero no debemos comer chocolate a todas horas, por atractivo que nos resulte.<\/p>\n<p>Seguro que ustedes tienen su opini\u00f3n al respecto. Yo quiero proponerles para este fin de semana <strong>una obra de Rachmaninov&#8230; sin piano<\/strong>. Es el tercer movimiento de su Sinfon\u00eda N\u00ba 2, estrenada en 1908, solo un a\u00f1o antes de su Concierto N\u00ba 3. Probablemente, se trata del fragmento puramente orquestal que m\u00e1s recuerda las melod\u00edas de sus conciertos. Una belleza. Disfruten.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/8bneQ26bHXk\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para la gran mayor\u00eda de los aficionados, decir Rachmaninov es decir piano. Est\u00e1 m\u00e1s que justificado: el compositor ruso era un excelente pianista que contaba adem\u00e1s con la ventaja de unas manos de dedos muy largos que, unidos a su gran t\u00e9cnica, le permit\u00edan verdaderas proezas. En buena parte ah\u00ed est\u00e1 la clave de la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7,8],"tags":[428,1920],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3235"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3235"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3235\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3238,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3235\/revisions\/3238"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3235"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3235"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3235"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}