{"id":3139,"date":"2018-02-13T10:00:10","date_gmt":"2018-02-13T08:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=3139"},"modified":"2018-02-08T21:12:54","modified_gmt":"2018-02-08T19:12:54","slug":"un-libro-cada-semana-miedo-de-stefan-zweig-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2018\/02\/13\/un-libro-cada-semana-miedo-de-stefan-zweig-2\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;Miedo&#8217; de Stefan Zweig"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/02\/miedo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3141\" src=\"\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/02\/miedo-210x300.jpg\" alt=\"miedo\" width=\"210\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/02\/miedo-210x300.jpg 210w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/02\/miedo-768x1095.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/02\/miedo-718x1024.jpg 718w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/02\/miedo.jpg 1512w\" sizes=\"(max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/><\/a>Stefan Zweig (1881-1942) es <strong>uno de los escritores que mejor narraron la decadencia de una clase social y su manera de entender el mundo<\/strong>, y la deriva de algunos grupos hacia el totalitarismo que terminar\u00eda por arrasar con todo. Su biograf\u00eda muestra no pocos puntos en com\u00fan con la de <strong>S\u00e1ndor M\u00e1rai<\/strong>, y no se trata solo de que ambos se suicidaran. M\u00e1s bien el paralelismo se refiere a esa capacidad para describir el fin de un modelo social y a su propia incapacidad para adaptarse a los nuevos tiempos.<\/p>\n<p>La obra m\u00e1s c\u00e9lebre de Zweig, que adem\u00e1s ha sido llevada muchas veces al cine, es <em>Veinticuatro horas en la vida de una mujer<\/em>. Ahora acaba de ser publicada <em>Miedo<\/em>, una novela corta que cuenta la historia de <strong>una dama joven, casada y con dos hijos, que tiene como amante<\/strong> a un pianista de \u00e9xito m\u00e1s bien moderado. Un d\u00eda, cuando sale de casa de este tras un encuentro sexual, es sorprendida por una mujer de aspecto vulgar que le recrimina que le haya quitado a su novio y<strong> le exige dinero<\/strong> para no denunciarla. Irene, que as\u00ed se llama, le entrega una suma sin pensar.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, el chantaje va en aumento mientras Irene tiembla de pensar que su marido, un brillante abogado, llegue a enterarse de su infidelidad. Zweig se adentra en <strong>el alma de la mujer, en su temor, el sentido de la culpa, el arrepentimiento, el odio&#8230; todos los sentimientos que es capaz de albergar alguien que cree que su vida est\u00e1 a punto de derrumbarse<\/strong>. Y encima piensa que ni siquiera estaba realmente enamorada del pianista y que se trataba m\u00e1s bien de un aliciente extra en su vida c\u00f3moda y llena de placeres mundanos.<\/p>\n<p>El final es sorprendente, pero las novelas de Zweig no deben leerse como artefactos construidos para mantener la intriga. Es todo lo que pasa por la cabeza de Irene lo que importa, el debate moral al que debe hacer frente.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Stefan Zweig (1881-1942) es uno de los escritores que mejor narraron la decadencia de una clase social y su manera de entender el mundo, y la deriva de algunos grupos hacia el totalitarismo que terminar\u00eda por arrasar con todo. Su biograf\u00eda muestra no pocos puntos en com\u00fan con la de S\u00e1ndor M\u00e1rai, y no se [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[2203],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3139"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3139"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3139\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3142,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3139\/revisions\/3142"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}