{"id":3039,"date":"2017-12-11T10:00:32","date_gmt":"2017-12-11T08:00:32","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=3039"},"modified":"2017-12-02T18:30:27","modified_gmt":"2017-12-02T16:30:27","slug":"un-libro-cada-semana-el-duende-del-norte-de-j-m-fernandez-urbina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2017\/12\/11\/un-libro-cada-semana-el-duende-del-norte-de-j-m-fernandez-urbina\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#8216;El duende del norte&#8217; de J.M. Fern\u00e1ndez Urbina"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/12\/duende.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3041\" src=\"\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/12\/duende-200x300.jpg\" alt=\"duende\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/12\/duende-200x300.jpg 200w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/12\/duende.jpg 240w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><em>El duende del norte<\/em> se public\u00f3 hace ahora un cuarto de siglo. Reaparece en una nueva edici\u00f3n algo retocada pero que mantiene intacto<strong> el esp\u00edritu gamberro, la iron\u00eda y tambi\u00e9n, por qu\u00e9 no, una visi\u00f3n nost\u00e1lgica<\/strong> por un Bilbao que ya no existe. Por fortuna, dir\u00e1n muchos, aunque no se puede ignorar que aquella ciudad gris, envuelta con frecuencia en el humo de unas industrias desaparecidas y con una conflictividad social grande a consecuencia de la reconversi\u00f3n, ten\u00eda un atractivo especial como escenario literario. Porque no es lo mismo la vida que la literatura, de manera que las ciudades que m\u00e1s juego han dado para esta con frecuencia son aquellas en las que m\u00e1s dura resulta la existencia cotidiana. Sobran los ejemplos. Lo que Fern\u00e1ndez Urbina cuenta en esta novela <strong>es b\u00e1sicamente la historia de un d\u00eda.<\/strong> Una jornada que comienza cuando el expreso en el que llega el protagonista, procedente de Madrid, hace su entrada en la estaci\u00f3n de Abando, a las ocho de la ma\u00f1ana. Dami\u00e1n llega a Bilbao para trabajar con la izquierda abertzale, con la que se ha puesto en contacto gracias a un pasado antifranquista m\u00e1s bien cutre pero que le vali\u00f3 una condena a muerte \u2013su delito m\u00e1s grave fue ser el pardillo m\u00e1s pardillo de un grupo de conspiradores carentes de la menor formaci\u00f3n\u2013 que pronto qued\u00f3 en nada. Se trata de <strong>un tipo desastrado, sin oficio ni beneficio, que presume de escritor de panfletos<\/strong> cuando nunca ha redactado una l\u00ednea y que a los 40 a\u00f1os est\u00e1 a\u00fan por entrar en ese per\u00edodo de la vida que se llama madurez.<\/p>\n<p>Durante horas camina perdido por una ciudad en la que apenas deja de llover, se ve envuelto en manifestaciones, corre delante de la Polic\u00eda&#8230; y conoce a Mar\u00eda Eugenia, due\u00f1a de un ruinoso estudio fotogr\u00e1fico pero que vive gracias a una jugosa renta heredada de sus padres. Ella ha perdido toda esperanza de encontrar a alguien con quien compartir su vida cuando tropieza con el m\u00e1s inveros\u00edmil aspirante a ese puesto.<\/p>\n<p>El relato, que <strong>tiene mucho de caricatura<\/strong> \u2013por momentos, recuerda a un Juan Bas un poco menos radical en su lenguaje y m\u00e1s recatado en el sexo\u2013, es en el fondo <strong>una historia cargada de ternura sobre dos perdedores<\/strong> que saben unirse en la derrota para recuperar al menos una parte de su vida.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El duende del norte se public\u00f3 hace ahora un cuarto de siglo. Reaparece en una nueva edici\u00f3n algo retocada pero que mantiene intacto el esp\u00edritu gamberro, la iron\u00eda y tambi\u00e9n, por qu\u00e9 no, una visi\u00f3n nost\u00e1lgica por un Bilbao que ya no existe. Por fortuna, dir\u00e1n muchos, aunque no se puede ignorar que aquella ciudad [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3039"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3039"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3039\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3042,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3039\/revisions\/3042"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}