{"id":2769,"date":"2017-03-13T10:00:10","date_gmt":"2017-03-13T08:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2769"},"modified":"2017-03-13T10:00:10","modified_gmt":"2017-03-13T08:00:10","slug":"un-libro-cada-semana-el-asesino-desconsolado-de-j-m-guelbenzu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2017\/03\/13\/un-libro-cada-semana-el-asesino-desconsolado-de-j-m-guelbenzu\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;El asesino desconsolado&#039; de J. M. Guelbenzu"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/03\/el-asesino-desconsolado.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2770\" title=\"el asesino desconsolado\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/03\/el-asesino-desconsolado.jpg\" alt=\"\" width=\"175\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/03\/el-asesino-desconsolado-768x1310.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/03\/el-asesino-desconsolado-600x1024.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 175px) 100vw, 175px\" \/><\/a>La juez Mariana de Marco parece cansada o harta ya de la rutina de la ciudad de G. (Gij\u00f3n, por supuesto). Cuando comienza <em>El asesino desconsolado<\/em> est\u00e1 en el piso nuevo de su amiga Julia, en un rascacielos en la zona moderna de la poblaci\u00f3n. Van a cenar y comentar sus cosas \u2013Javier, el novio con el que la juez inici\u00f3 una relaci\u00f3n en la novela anterior, est\u00e1 fuera haciendo unos reportajes\u2013 cuando <strong>alguien llama a la puerta. Al abrir, encuentran en el suelo el cuerpo de un hombre que acaba de ser apu\u00f1alado.<\/strong><\/p>\n<p>De Marco, que est\u00e1 ya deseando cambiar de destino, inicia una<strong> investigaci\u00f3n compleja en un entorno cerrado: el de los residentes en la torre<\/strong>. Y por ah\u00ed circulan <strong>un matrimoni<\/strong>o que tiene como afici\u00f3n espiar a sus vecinos, <strong>dos mujeres<\/strong> que se presentan como primas y de las que todos huyen porque una de ellas encarna la pesadez en su grado m\u00e1ximo, <strong>un joven desnortado<\/strong> con tendencia a la fabulaci\u00f3n, <strong>un empresario adinerado<\/strong> cuyos negocios solo dan p\u00e9rdidas,<strong> un portero<\/strong> que sabe mucho m\u00e1s de lo que cuenta y algunos personajes m\u00e1s.<\/p>\n<p>De inmediato, Mariana de Marco empieza sus indagaciones pero en este caso <strong>comete no pocos errores<\/strong>. Falta de concentraci\u00f3n, rutina, cansancio&#8230; Las razones de sus fallos pueden ser varias, pero todas la atormentan por igual.<\/p>\n<p>Como en ocasiones anteriores, Guelbenzu sigue las pautas cl\u00e1sicas del g\u00e9nero con una investigaci\u00f3n detallada y un misterio que el lector debe resolver. Pero<strong> lo m\u00e1s interesante siguen siendo los personajes y sus relaciones<\/strong>: la juez, por supuesto, pero tambi\u00e9n esa amiga fiel que se despide en esta novela, y ese novio ausente que promete dar mucho juego en la pr\u00f3xima entrega.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La juez Mariana de Marco parece cansada o harta ya de la rutina de la ciudad de G. (Gij\u00f3n, por supuesto). Cuando comienza El asesino desconsolado est\u00e1 en el piso nuevo de su amiga Julia, en un rascacielos en la zona moderna de la poblaci\u00f3n. Van a cenar y comentar sus cosas \u2013Javier, el novio [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[1025,1539,1773],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2769"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2769"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2769\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}