{"id":2745,"date":"2017-02-03T12:00:27","date_gmt":"2017-02-03T10:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2745"},"modified":"2017-02-03T12:00:27","modified_gmt":"2017-02-03T10:00:27","slug":"ningun-fin-de-semana-sin-musica-la-tempesta-di-mare-de-vivaldi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2017\/02\/03\/ningun-fin-de-semana-sin-musica-la-tempesta-di-mare-de-vivaldi\/","title":{"rendered":"Ning\u00fan fin de semana sin m\u00fasica: &#039;La tempesta di mare&#039; de Vivaldi"},"content":{"rendered":"<p>Vivaldi. Imitado, criticado, admirado, repudiado, aplaudido, abandonado. El m\u00fasico veneciano, que como saben ejerci\u00f3 de sacerdote, <strong>fue tambi\u00e9n un empresario musical de \u00e9xito<\/strong> (muchos artistas le sal\u00edan a muy buen precio pues proced\u00edan del Hospedale della Piet\u00e1, donde \u00e9l ensayaba sus obras), gan\u00f3 dinero, caus\u00f3 esc\u00e1ndalo por su relaci\u00f3n con una cantante y fue a morir pobre y solo en Viena, adonde se hab\u00eda dirigido pensando que all\u00ed repetir\u00eda su \u00e9xito veneciano pero a una escala superior dada la dimensi\u00f3n de la capital austriaca. Ya saben que Stravinski se burl\u00f3 de \u00e9l diciendo que hab\u00eda escrito cien o mil veces el mismo concierto. Por supuesto no es cierto. Vivaldi <strong>tuvo la virtud de crear un estilo propio, un lenguaje refinado, de gran colorido instrumental<\/strong>, que explota al m\u00e1ximo las posibilidades t\u00e9cnicas conocidas en su \u00e9poca. Sin sus juegos no se entienden muchas cosas del clasicismo que llegar\u00e1 poco despu\u00e9s de su muerte. Y aunque <strong>Bach nos parece m\u00e1s profundo, m\u00e1s espiritual, no debemos olvidar que admiraba profundamente la obra de su colega italiano<\/strong>. Por algo ser\u00eda.<\/p>\n<p><em>La tempesta di mare<\/em> es un concierto para flauta de fecha no del todo precisa pero <strong>m\u00e1s o menos de la \u00e9poca<\/strong>, a\u00f1o arriba a\u00f1o abajo, de <em>Las cuatro estaciones<\/em>. Como en esta \u00faltima obra, Vivaldi <strong>juega a imitar a la naturaleza (algo muy com\u00fan en el barroco), en este caso una tormenta marina<\/strong>. Escuchen esta versi\u00f3n, que ya tiene sus a\u00f1os, con <strong>James Galway<\/strong> como solista y <strong>Claudio Scimone<\/strong> dirigiendo a <strong>I Solisti Veneti<\/strong> con bellas im\u00e1genes de la ciudad de los canales de fondo.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/rMIPOshfXu4\" frameborder=\"0\" width=\"640\" height=\"360\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivaldi. Imitado, criticado, admirado, repudiado, aplaudido, abandonado. El m\u00fasico veneciano, que como saben ejerci\u00f3 de sacerdote, fue tambi\u00e9n un empresario musical de \u00e9xito (muchos artistas le sal\u00edan a muy buen precio pues proced\u00edan del Hospedale della Piet\u00e1, donde \u00e9l ensayaba sus obras), gan\u00f3 dinero, caus\u00f3 esc\u00e1ndalo por su relaci\u00f3n con una cantante y fue a [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":15830,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7,8],"tags":[229,475,1236,2496],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2745"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15830"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2745"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2745\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2745"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2745"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2745"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}