{"id":2708,"date":"2016-12-05T10:00:13","date_gmt":"2016-12-05T08:00:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2708"},"modified":"2016-12-05T10:00:13","modified_gmt":"2016-12-05T08:00:13","slug":"un-libro-cada-semana-morir-en-primavera-de-ralf-rothmann","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2016\/12\/05\/un-libro-cada-semana-morir-en-primavera-de-ralf-rothmann\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;Morir en primavera&#039; de Ralf Rothmann"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/12\/morir-en-primavera.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2709\" title=\"morir en primavera\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/12\/morir-en-primavera.jpg\" alt=\"\" width=\"195\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/12\/morir-en-primavera.jpg 780w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/12\/morir-en-primavera-195x300.jpg 195w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/12\/morir-en-primavera-768x1182.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/12\/morir-en-primavera-666x1024.jpg 666w\" sizes=\"(max-width: 195px) 100vw, 195px\" \/><\/a><em>Morir en primavera<\/em> cuenta de forma novelada <strong>una historia real: la del padre del autor<\/strong>, que fue <strong>reclutado para el Ej\u00e9rcito alem\u00e1n<\/strong> cuando apenas quedaban dos meses para la capitulaci\u00f3n. El chico ten\u00eda entonces solo 18 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos y, convencido de que la guerra estaba a punto de terminar, confiaba en que nunca vestir\u00eda de soldado. Sin embargo, de una manera m\u00e1s bien casual fue enviado al frente junto a su mejor amigo. All\u00ed, sin apenas preparaci\u00f3n, mal uniformados y peor equipados en cuanto a armamento, ambos j\u00f3venes<strong> asistieron en primera fila al desmoronamiento de la m\u00e1quina de guerra<\/strong> que hab\u00eda aterrorizado al continente.<\/p>\n<p>Con un estilo conciso, casi notarial en algunos momentos, Rothmann va dando detalles de la desmoralizaci\u00f3n de la tropa, la falsa ret\u00f3rica de los mandos, el extra\u00f1o sentido del patriotismo de algunos y la sensaci\u00f3n generalizada de <em>s\u00e1lvese quien pueda<\/em> que imperaba en todas partes. En medio de todo eso, los dos protagonistas, con su ingenuidad y a la vez con una dosis justa de descreimiento, son sometidos a <strong>pruebas mucho m\u00e1s duras que las bombas aliadas<\/strong>.<\/p>\n<p>Algunas escenas son desgarradoras en su sencillez. Por ejemplo, cuando el padre del escritor busca en todos los cementerios a lo largo de una carretera la tumba donde en teor\u00eda est\u00e1 enterrado su propio progenitor. Algunos personajes son surrealistas, como <strong>el mando que cree que su causa est\u00e1 terminada, pero no por el avance aliado, sino porque los soldados a su cargo no dominan la gram\u00e1tica<\/strong>. La guerra termin\u00f3 con el resultado conocido, y entre los escombros volvi\u00f3 a surgir la vida. Siempre pasa. El problema son los muertos sobre los que se asienta ese nuevo futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Morir en primavera cuenta de forma novelada una historia real: la del padre del autor, que fue reclutado para el Ej\u00e9rcito alem\u00e1n cuando apenas quedaban dos meses para la capitulaci\u00f3n. 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