{"id":2676,"date":"2016-10-04T20:01:32","date_gmt":"2016-10-04T18:01:32","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2676"},"modified":"2016-10-04T20:01:32","modified_gmt":"2016-10-04T18:01:32","slug":"james-rhodes-y-la-musica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2016\/10\/04\/james-rhodes-y-la-musica\/","title":{"rendered":"James Rhodes y la m\u00fasica"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>James Rhodes visitar\u00e1 la capital vizca\u00edna el jueves<\/strong> para participar en<a href=\"http:\/\/www.jabilbao.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\"> Ja! Bilbao<\/a>. Desconocido por aqu\u00ed hasta hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o, su crud\u00edsima autobiograf\u00eda l0 puso de moda, hasta el extremo de que ha realizado varias visitas a Espa\u00f1a en los \u00faltimos meses para promocionar su libro y dar recitales. Cuando public\u00f3 Instrumental escrib\u00ed esta historia que quiz\u00e1 ahora interese a alguien que entonces no la ley\u00f3. Se la dejo tal cual fue publicada.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta es la historia de James Rhodes (Londres, 1975), que a partir de los seis a\u00f1os y durante un lustro fue objeto de reiteradas violaciones por parte de su monitor de deporte; consumi\u00f3 drogas y se emborrach\u00f3 casi a diario al comienzo de la adolescencia; hizo felaciones a hombres mayores a cambio de un helado o unas pocas libras; pas\u00f3 largas estancias en varios psiqui\u00e1tricos; trabaj\u00f3 de pinche de cocina en un Burger King; gan\u00f3 un salario mensual pr\u00f3ximo a los 20.000 euros con apenas 20 a\u00f1os; se cas\u00f3 con una mujer mayor que \u00e9l con quien tuvo un hijo y a quien termin\u00f3 por destrozar la vida; se autolesion\u00f3 cort\u00e1ndose con cuchillas de afeitar hasta llegar casi a desangrarse; intent\u00f3 suicidarse varias veces y lo habr\u00eda conseguido finalmente si no se hubiese agarrado a un salvavidas: la m\u00fasica cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Rhodes, que solo tiene 40 a\u00f1os, es hoy un pianista de \u00e9xito, con su propio programa de TV en una cadena brit\u00e1nica, llena grandes salas cada vez que da un concierto, charla con los aficionados que han ido a escucharlo y ha descubierto la misi\u00f3n a la que quiere encomendarse lo que le quede de vida: divulgar la m\u00fasica llamada cl\u00e1sica (\u00e9l no est\u00e1 de acuerdo con lo que tiene de elitista esa denominaci\u00f3n) entre quienes no se han acercado a ella y por tanto no conocen la belleza arrasadora que se encuentra en los grandes compositores de todos los tiempos. Lo cuenta as\u00ed en sus memorias, tituladas<em> Instrumental. Memorias de m\u00fasica, medicina y locura<\/em>, que edita en castellano Blackie Books y que solo han podido ver la luz despu\u00e9s de que un tribunal brit\u00e1nico lo permitiera, hace apenas cinco meses. Su exesposa hab\u00eda tratado de impedirlo con el argumento de que el lenguaje demasiado expl\u00edcito utilizado por el m\u00fasico en sus p\u00e1ginas podr\u00eda ser nocivo para el hijo de ambos.<\/p>\n<p>Lo del lenguaje escabroso es cierto. Rhodes no es un pianista al uso. No solo por su indumentaria -suele salir a tocar con vaqueros, camisetas de rockero, lleva una barba desali\u00f1ada y el pelo cortado a tropezones-; lo es sobre todo por el lenguaje y sus maneras. Aunque seguramente todo ello ser\u00eda distinto de haber ido a otro colegio o no haberse cruzado en su camino con un monitor de deporte de 40 a\u00f1os que nunca lleg\u00f3 a pagar por su delito. Porque Rhodes, nacido en una familia jud\u00eda acomodada, fue a un buen colegio en el que reinaba la ley del silencio respecto de lo que pasaba en algunos espacios del mismo. All\u00ed fue donde sucedi\u00f3: \u00abMe utilizaron, me follaron, me destrozaron, me manipularon y me violaron desde los seis a\u00f1os. Una y otra vez durante a\u00f1os y a\u00f1os\u00bb. \u00abLas violaciones infantiles son el Everest de los traumas\u00bb, a\u00f1ade. Su caso es la mejor demostraci\u00f3n: a\u00fan hoy sabe que en cualquier momento aquellas im\u00e1genes, aquel dolor, aquel asco, pueden volver a aparecer. Le ha sucedido muchas veces. Y est\u00e1 tan obsesionado por ello que mucho despu\u00e9s, cuando su hijo cumpli\u00f3 tres a\u00f1os y lleg\u00f3 el momento de escolarizarlo, lo \u00fanico que le preocupaba de los centros a los que su mujer y \u00e9l fueron a pedir informaci\u00f3n era si garantizaban que un menor no estuviese a solas ni un solo segundo con un \u00fanico profesor.<\/p>\n<p>Pero volvamos atr\u00e1s. Cuando terminaron aquellos cinco a\u00f1os de abusos continuos, el peque\u00f1o James ten\u00eda todo tipo de secuelas f\u00edsicas y ps\u00edquicas. Hab\u00eda aprendido a tocar el piano y descubri\u00f3, siquiera fugazmente, que era una forma de evasi\u00f3n. Ahora se averg\u00fcenza, pero su primera pieza completa fue <em>Balada para Adelina<\/em> de Richard Clayderman. Sin embargo, dej\u00f3 de tocar y se desliz\u00f3 por una pendiente de sexo a cambio de dinero o favores -siempre con hombres, su primera relaci\u00f3n con una mujer no lleg\u00f3 hasta los 18 a\u00f1os y fue con una prostituta-, alcohol y drogas. Su primer paso por un psiqui\u00e1trico fue en la adolescencia.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/V51xi02l8Ig\" frameborder=\"0\" width=\"640\" height=\"360\"><\/iframe><\/p>\n<p>Cuando sali\u00f3 se fue a vivir a Par\u00eds. All\u00ed vivi\u00f3 una breve etapa de bohemia y excesos, haciendo peque\u00f1os trabajos para sobrevivir y conociendo un ambiente atractivo y algo canalla. Sin haber llegado a cumplir los 20 a\u00f1os, fue contratado como comercial publicitario en un medio de comunicaci\u00f3n y era tan bueno en su trabajo que ganaba bastante m\u00e1s de 3.000 libras por semana. Parec\u00eda que su vida estaba encarrilada: conoci\u00f3 a una mujer diez a\u00f1os mayor que \u00e9l, algo traumatizada tras su segundo divorcio, y la sedujo a base de encanto personal, regalos caros, conversaci\u00f3n inteligente y una enorme capacidad de convicci\u00f3n. Se casaron y pronto ella qued\u00f3 embarazada. Cuando naci\u00f3 su hijo (usa un nombre falso para referirse a su exesposa y a \u00e9l en el libro), se convirti\u00f3 en su obsesi\u00f3n. Y su vida descarril\u00f3 de nuevo porque los fantasmas regresaron a su cabeza.<\/p>\n<p>Entonces, la m\u00fasica, el talento y un par de golpes de suerte cambiaron su vida. O se la salvaron. Una pieza escuchada un d\u00eda casi por casualidad hizo que pensara dedicarse a la cl\u00e1sica de alguna manera: la <em>Chacona<\/em> de la Partita para viol\u00edn N\u00ba 2 de Bach, en la versi\u00f3n pian\u00edstica de Busoni. Convencido de que no podr\u00eda ser pianista, quiso convertirse en agente, asoci\u00e1ndose con uno de ellos. Este le pidi\u00f3 que tocara algo al piano. Hac\u00eda diez a\u00f1os que no se sentaba ante el teclado y toc\u00f3 muy mal, con grandes dificultades para terminar. Para su sorpresa, el agente le dijo que no iba a hacerlo socio, sino que iba a convertirlo en pianista profesional porque hab\u00eda descubierto que ten\u00eda un gran talento. As\u00ed que lo envi\u00f3 a Italia a tomar lecciones de un conocido profesor.<\/p>\n<p>Nada de eso evit\u00f3 otra reca\u00edda y un nuevo ingreso en el psiqui\u00e1trico. Ya hab\u00eda comenzado a autolesionarse cort\u00e1ndose con cuchillas de afeitar, pero en el sanatorio fue peor: en un descuido del personal, se colg\u00f3 con un cable de tel\u00e9fono y lo salv\u00f3 un asistente en el \u00faltimo momento. La monta\u00f1a rusa continu\u00f3 con una escapada del psiqui\u00e1trico, un nuevo ingreso y la m\u00fasica de nuevo como salvaci\u00f3n gracias a un iPod que un amigo consigui\u00f3 introducir -estaba prohibido- en un frasco de gel.<\/p>\n<p>A la salida del sanatorio se separ\u00f3 de su mujer y empez\u00f3 su carrera gracias a un mecenas que le financi\u00f3 su primer disco, que lleva un t\u00edtulo muy biogr\u00e1fico: <em>Cuchillas, pastillas peque\u00f1as y pianos grandes<\/em>. Despu\u00e9s vendr\u00edan <em>Ahora, por favor, que los freudianos se aparten<\/em>, <em>Balas y canciones de cuna<\/em> y alg\u00fan otro m\u00e1s convencional en cuanto a denominaci\u00f3n. Tambi\u00e9n llegar\u00eda la firma de un contrato con Warner, una serie de programas para la TV, una nueva pareja con la que rompe para reconciliarse m\u00e1s tarde y casarse y la publicaci\u00f3n de su pasado de violaciones y abusos sin cuento. Nada pas\u00f3, sin embargo, porque cuando encontraron al profesor no pudo ser juzgado: un derrame cerebral lo hab\u00eda dejado hecho un gui\u00f1apo.<\/p>\n<p>En todo este tiempo, Rhodes se ha convertido en un personaje que explica con palabras sencillas las piezas que toca en cada concierto, al igual que lo hace con una selecci\u00f3n de veinte de ellas en sus memorias. Una por cada cap\u00edtulo, y adem\u00e1s recomienda una versi\u00f3n en concreto y d\u00f3nde pueden encontrarse en la red. En esos parlamento no se corta a la hora de hablar del \u00abputo Beethoven\u00bb, el \u00abtrepa y algo racista\u00bb Chopin, y el \u00abdesastre con patas\u00bb que era Schubert. Nada que sorprenda en alguien que empieza sus memorias con una frase de un laconismo absoluto: \u00abLa m\u00fasica cl\u00e1sica me la pone dura\u00bb.<\/p>\n<p>Claro que los compositores son sus \u00eddolos. Todo lo contrario que otros agentes del sector. Veamos lo que dice sobre los int\u00e9rpretes: \u00abNormalmente (son) socialmente retrasados y supertorpes (&#8230;) Emocionalmente castrados o superamanerados, raros en plan asesino en serie, lun\u00e1ticos a los que no se entiende y tienen un n\u00famero de fetiches sexuales m\u00e1s altos de la media\u00bb. Los promotores de conciertos: \u00abSe dedican a remolonear, a tomar champ\u00e1n y a comerles la oreja a miembros del p\u00fablico maduros y forrados de pasta. Parten de la idea de que todo cambio es monstruoso y malo\u00bb. Las discogr\u00e1ficas las dirigen \u00abunos tipos bienintencionados y sumisos sin el menor atisbo de perspicacia comercial y ningunas ganas de probar algo distinto\u00bb. Hasta ahora, todo muy suave si se compara con su descripci\u00f3n de los cr\u00edticos: \u00abEl gilipollas solitario, amargado, m\u00fasico fracasado, cabroncete disfrazado de intelectual (&#8230;) El quejica esnob, despreciativo, mal informado y s\u00e1dico al que nadie tomar\u00eda en serio en cualquier otra labor period\u00edstica\u00bb y a quien solo leen \u00abotros cr\u00edticos, seniles oyentes, alg\u00fan que otro estudiante y unos cuantos jueces del Tribunal Supremo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo es el Rhodes pianista, m\u00e1s all\u00e1 de sus divertidas explicaciones de las obras que pueden verse en los v\u00eddeos y escucharse en los discos? Pues seguro que no es el mejor int\u00e9rprete de Beethoven, Bach o Chopin. Con toda probabilidad, cualquier aficionado tiene un pu\u00f1ado de grabaciones en su casa mejores que las suyas. Pero su <em>Chacona<\/em> est\u00e1 tocada con tal rabia, con tal intensidad emocional, que impacta m\u00e1s que esas otras m\u00e1s perfectas y can\u00f3nicas. Probablemente, Rhodes se convierta en el nuevo Bernstein en su tarea de ampliar el p\u00fablico de la cl\u00e1sica. Y sus memorias son de una sinceridad como pocas. Si no lo creen, lean lo que dice de s\u00ed mismo: \u00abSoy un imb\u00e9cil vanidoso, egoc\u00e9ntrico, superficial, narcisista, manipulador, degenerado, pelota, quejica, lleno de carencias, con tendencia al exceso, agresivo, fr\u00edo y autodestructivo\u00bb. Seguramente es tambi\u00e9n un genio que ha sufrido mucho. M\u00e1s de lo que cualquier ser humano normal puede soportar sin alguna droga que lo haga todo m\u00e1s vivible. La suya se llama m\u00fasica.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/pZ82pECqiUg\" frameborder=\"0\" width=\"640\" height=\"360\"><\/iframe><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>James Rhodes visitar\u00e1 la capital vizca\u00edna el jueves para participar en Ja! Bilbao. Desconocido por aqu\u00ed hasta hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o, su crud\u00edsima autobiograf\u00eda l0 puso de moda, hasta el extremo de que ha realizado varias visitas a Espa\u00f1a en los \u00faltimos meses para promocionar su libro y dar recitales. 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