{"id":2650,"date":"2016-08-29T10:00:37","date_gmt":"2016-08-29T08:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/?p=2650"},"modified":"2016-08-29T10:00:37","modified_gmt":"2016-08-29T08:00:37","slug":"un-libro-cada-semana-el-impresor-de-venecia-de-javier-azpeitia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/2016\/08\/29\/un-libro-cada-semana-el-impresor-de-venecia-de-javier-azpeitia\/","title":{"rendered":"Un libro cada semana: &#039;El impresor de Venecia&#039; de Javier Azpeitia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/el-impresor-de-venecia.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2651\" title=\"el impresor de venecia\" src=\"\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/el-impresor-de-venecia.jpg\" alt=\"\" width=\"199\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/el-impresor-de-venecia.jpg 2000w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/el-impresor-de-venecia-200x300.jpg 200w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/el-impresor-de-venecia-768x1152.jpg 768w, https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2016\/08\/el-impresor-de-venecia-682x1024.jpg 682w\" sizes=\"(max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><\/a>El lector avanza en las p\u00e1ginas de <em>El impresor de Venecia<\/em>, ambientada en los primeros a\u00f1os del siglo XVI, y no puede por menos que recordar el c\u00e9lebre arranque de <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte<\/em> de Karl Marx, donde dice aquello de que los grandes hechos de la Historia se dan dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa. Javier Azpeitia <strong>cuenta la peripecia de Aldo Manuzio<\/strong>, el gran impresor que impuls\u00f3 la edici\u00f3n con f\u00f3rmulas nuevas y una genuina preocupaci\u00f3n por recuperar los cl\u00e1sicos. Y en esa <strong>Venecia que representa el centro de un mundo que no para de crecer<\/strong> \u2013una globalizaci\u00f3n a la medida de aquel tiempo\u2013, los impresores no dejan de quejarse de que <strong>se venden pocos libros, y los que se venden no se leen<\/strong>. Tampoco son ajenas a aquella \u00e9poca las campa\u00f1as de mercadotecnia en las que cuenta el producto f\u00edsico m\u00e1s que el contenido. \u00bfLes suena? Pues ya ven, nada nuevo bajo el sol.<\/p>\n<p>Azpeitia <strong>recrea con detalle la Venecia de hace medio milenio<\/strong>, con sus costumbres y usos sociales. La historia de <strong>Manuzio, que pr\u00f3ximo a la vejez se casa con la hija de Andrea Torresani, due\u00f1o de la mayor imprenta<\/strong> de la regi\u00f3n \u2013y un comerciante de un olfato para los negocios verdaderamente llamativo\u2013, le sirve tambi\u00e9n para reflejar <strong>el debate de las ideas y la cultura<\/strong>. Hay episodios repletos de melancol\u00eda junto a otros que suscitan una sonrisa franca, como aquellos en los que cuenta c\u00f3mo Manuzio, muy poco confiado en sus fuerzas, consigue ir demorando durante meses la consumaci\u00f3n del matrimonio con su joven esposa.<\/p>\n<p>La novela peca a veces de algunos excesos pero ofrece <strong>una lectura gozosa<\/strong> para cualquiera que ame la Historia, los libros y la literatura en general.<\/p>\n<p><em>(Publicado en elcorreo.com)<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El lector avanza en las p\u00e1ginas de El impresor de Venecia, ambientada en los primeros a\u00f1os del siglo XVI, y no puede por menos que recordar el c\u00e9lebre arranque de El 18 Brumario de Luis Bonaparte de Karl Marx, donde dice aquello de que los grandes hechos de la Historia se dan dos veces: la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[5,10],"tags":[77,122,1169,1423],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2650"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2650"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2650\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2650"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2650"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcorreo.com\/divergencias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2650"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}